21 de octubre de 2018
21.10.2018
Labor en Málaga

¿Quién fue el padre Tiburcio Arnaiz?

El Padre Arnaiz, aunque nació en Valladolid, estableció su residencia en Málaga. Mediante su trabajo en los conocidos corralones ayudó a los vecinos más pobres de la ciudad, un trabajo que extendió a los pueblos de la provincia. Unas acciones que serían clave en su vida religiosa y su trabajo apostólico.

21.10.2018 | 05:00
Una pancarta en los alrededores de la Catedral.
¿Quién fue el padre Tiburcio Arnaiz?

Al mismo tiempo que trabajaba contra la analfabetización de las aldeas y pueblos, asistía a enfermos y necesitados en el Hospital Civil

El padre Tiburcio Arnaiz Muñoz fue un jesuita procedente de Valladolid que estableció su residencia en Málaga, ya que a pesar de que realizaba numerosas misiones en diferentes puntos de España, siempre volvía a ella. Las acciones que desarrolló en esta ciudad se convertirían en la clave de su vida religiosa y su trabajo apostólico.

La Málaga de 1917 vivía grandes desigualdades, las subidas de impuestos y la pobreza. A la vista del sufrimiento humano, Tiburcio decidió visitar las calles y asistir a aquellos que más lo necesitaban, impulsando iniciativas como una casa de acogida para mujeres, la puesta en marcha de talleres para la gente más humilde, asistencia en las cárceles como guía espiritual e incluso la construcción y apertura de una librería católica.

Pero una de las acciones por las que más se recuerda al padre Arnaiz es, sin duda, por su trabajo en los conocidos corralones. Estas viviendas se situaban en la periferia de la ciudad y estaban habitadas por gente muy pobre. Se dedicó a la labor social en ellas y estableció pequeñas escuelas en las habitaciones de estos corralones mediante las cuales acercaba a los vecinos a la labor de la Iglesia.

Doctrinas Rurales

Tras pasar unos años destinado en Cádiz, Arnaiz volvió a Málaga, donde el trabajo de sus corralones seguía en marcha gracias a sus colaboradores. En este momento, comenzó una de sus principales labores, la fundación de las misiones populares.

El sacerdote jesuita pretendía llegar a los analfabetos, a las aldeas y cortijos donde se producía el mayor abandono cultural. En esta incansable labor en la que puso un gran empeño surgieron las Misioneras de las Doctrinas Rurales. En ellas, no solo elevaba el nivel cultural y religioso, sino que al mismo tiempo también colaboraba con centros como el Hospital Civil o San Juan de Dios, asistiendo a enfermos y necesitados.

La intensa vida, la dificultad de sus misiones y sus largos viajes hicieron que cayera enfermo en verano de 1926. En julio de dicho año, el padre Arnaiz fallece y es enterrado en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde permanecen desde entonces sus restos. Actualmente es un lugar de peregrinaje para sus devotos.

Orígenes

Aunque su labor asistencial se desarrolló en Málaga, Tiburcio Arnaiz nació en Valladolid el 11 de agosto de 1856. Comenzó su andadura dentro de la Iglesia con tan sólo trece años, edad con la que ingresó en el Seminario como interino.

Tras años de trabajo en el convento de las Dominicas de San Felipe de la Penitencia, Arnaiz recibió su ordenación sacerdotal en 1890, convirtiéndose durante doce años en párroco, con total entrega hacia los vecinos de los pueblos que recorrió.

A pesar de su buen trabajo en las parroquias y tras la dolorosa muerte de su madre, Arnaiz cambió el camino de su vida religiosa y en 1902 ingresó en la Compañía de Jesús de Granada.

Antes de completar su formación jesuita en Loyola, Arnaiz fue destinado dos años a Murcia. Esta etapa se convierte en un periodo clave para él, ya que comenzó a despuntar su entrega y trabajo a la ayuda a las personas.

Tras terminar esta estancia, en 1911 culmina su formación en la Compañía de Jesús y se dirigió a Canarias; aunque finalmente terminó asentándose en Málaga.

Vida y obra

Además, hace nueve años que el jesuita Vicente Luque, vicepostulador de la causa de beatificación del sacerdote vallisoletano, escribió el libro El padre Arnaiz, una obra de más de 800 páginas.

Dividida en tres partes, este escrito analiza en primer lugar la vida y obra del sacerdote hasta poco antes de su muerte. En la segunda parte, el autor se detiene en las claves de su vida y su apostolado. Así, Luque cuenta «su manera de vivir, su oratoria, su carácter, su salud, el halo de santidad que le rodeaba, los dones de los que estuvo asistido...de todo esto obtenemos una figura del padre Arnaiz bastante clara», explicaba el vicepostulador hace casi una década en una entrevista a La Opinión de Málaga.

Por último, la tercera parte explica la muerte del jesuita y las reacciones a su fallecimiento; aunque la obra continúa con apéndices sobre los sitios donde trabajó.

@rocio_moron

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

La Opinión, en tu WhatsApp


Apúntate, es gratis

Toda la actualidad de Málaga, en tu móvil con nuestras alertas informativas por WhatsApp