Sin procesiones por el Covid-19 son los malagueños los que este año se mueven para el encuentro con sus titulares. Ya no vale aquello de esperar el paso de los tronos en una esquina escogida, o en la silla del recorrido oficial, o en el balcón de una casa. La pandemia nos obliga a reinventarnos y las cofradías han organizado visitas a sus titulares, abierto casas hermandad, canales de Youtube y todo tipo de eventos para conseguir que, en esta ocasión, el que se mueva sea el malagueño para visitar a las imágenes. Las iglesias y casas hermandad se han pertrechado para ofrecer la confianza necesaria para facilitar la visita. Medidores de temperatura, botes de gel hidroalcohólico, hermanos de la cofradía que controlan el aforo, vallas para separar las entradas y salidas, reorganización de los bancos de los templos y amplios horarios de visita son algunas de las soluciones aportadas en los diferentes puntos de interés. Es verdad que no en todos sitios es igual -en San Juan sólo había un bote de gel hidroalcohólico en la pila del agua bendita-. pero el esfuerzo es notable. 

En San Felipe Neri, donde las imágenes de la Sangre, Salutación, Servitas y Santa Cruz están expuestas en altares efímeros, el control en la entrada es férreo. Una vez dentro, existe una curiosa armonía entre los distintos altares, con exornos florales de corcho, espino y flores silvestre en ellos, ofreciendo una imagen coherente al visitante.

Destaca el Cristo de la Sangre solo, con cuatro cirios y la imponente estampa de esta imagen luciendo sobre fondo burdeos. A sus pies, un sudario blanco cae por el altar. 

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Imágenes del Sábado de Pasión en Málaga Miguel Ferrary

El paño de la Verónica, de Manuel Toledano, se puede apreciar con todo detalle, gracias a la cercanía buscada y conseguida de las imágenes expuestas en veneración. Esta cofradía, Salutación, además ofreció ayer una ponencia en la Agrupación de Cofradías con el título «La mujer cofrade en el S.XXI», a cargo de Gracia Aragón Morales. Una apuesta por aportar algo más este Sábado de Pasión.

En Santo Domingo se vivió la imposición de la corona de espinas al Cristo de la Buena Muerte, a manos del coronel Fernando Melero, jefe del Tercio Gran Capitán de la Legión Española. Por su parte, el ex hermano mayor del Sepulcro, Emilio Betés, recibió la medalla de oro de la hermandad tras la misa celebrada en la abadía del Císter por José Ferrary. Y por la tarde, el Descendimiento presentó el cartel de Pedro Albín, por el 75 aniversrio de María Santísima de las Angustias.