El traslado de a Virgen de la Victoria a su basílica, saliendo desde la Catedral en una sencillas andas, ha marcado un acontecimiento histórico al ser la primera procesión que se celebra en Málaga desde el inicio de la pandemia. Quizá la primera de España. Un hecho que sirve para abrir un hueco de esperanza para recobrar la perdida normalidad, y, quién sabe, si concretar el anhelo de celebrar una procesión magna por el Centenario de la Agrupación el 30 de octubre, como ya se ha anunciado.

El Rosario de la Aurora que organizó la Agrupación de Gloria en octubre de 2019 fue la última salida procesional que se celebró en Málaga. Unos meses más tarde llegó la pandemia del coronavirus. Primero creando dudas sobre si se celebraría la Semana Santa de 2020 y luego mostrando toda la crudeza de su impacto, obligando a suspender todas las salidas procesionales. Hasta esta mañana del sábado. A las 6.30 horas, cuando todavía era de noche y quedaba una hora para el amanecer.

El patio de los Naranjos se volvió a convertir en el vestíbulo que recibe a la Virgen de la Victoria en su regreso a su basílica, tras la novena que se organiza por su festividad. No era una procesión, solo un traslado en unas andas sencillas, pero era muchos los malagueños que llenaron las calles a su paso. Son muchos meses sin salidas procesionales, sin devoción en la calle, y eso se notó en un ambiente en el que había una emoción colectiva por ver en la calle a la Virgen de la Victoria.

Las mascarillas eran el elemento predominante en un público que no dejó sola a la patrona de la diócesis de Málaga, acompañada de un sencillo cortejo. No era una procesión triunfal, todavía la situación no invita a ello, pero sí un traslado que el fervor y las ganas de la gente convirtió en algo más.

Hubo representaciones de El Rico, el Rescate y el Rocío esperando el paso de la Virgen por delante de sus sedes, petaladas que llenaron el cielo de aroma y devoción al paso de la Virgen de la Victoria. ¿Cuándo fue la última petalada que vieron? Algunos casi ni lo recordaban y eso produjo momentos muy emotivos, con aplausos y miradas entre sorprendidas y extasiadas. Un regreso al mundo precovid, pero con la mascarilla que recordaba la importancia de mantener las distancias. Su llegada a la Basílica, también recibida por las cofradías con las que comparte sede (Humildad, Amor y Calvario) fue un momento de triunfo, de reconocer una pequeña victoria de la Virgen. Un milagro que infunde esperanza y el reconocimiento a una hermandad que, con discreción y trabajo, ha conseguido un hito este 11 de septiembre de 2021.

La hermandad organizó todo para buscar un equilibrio entre la alabanza a la Virgen y las medidas. Las andas permitieron llevar a la Virgen con la distancia suficiente entre los portadores. Siguieron el camino más directo a la Basílica. La calle Larios queda para otra ocasión. Pero fue un recorrido, tal y como se acordó con las administraciones, suficiente para vivir un momento histórico y muy esperado.

La Virgen lució a sus pies la nueva medialuna bendecida en la Misa Estacional celebrada en la Catedral con moitvo de su festividad del 8 de septiembre, realizada gracias a las donaciones de hermanos y diseñada por el catedrático del Arte Juan Antonio Sánchez López, siendo ejecutada por Orfebrería Montenegro.