Ser una cofradía del Viernes Santo y estar en una celebración extraordinaria como la procesión de la Magna no es fácil. El carácter de luto no se pierde pese a que es una ocasión diferente y más en este caso, de celebración del centenario de la Agrupación. Los ‘quitasangre’ no podían faltar en el cortejo del Descendimiento, ya que es uno de sus signos más propios de esta hermandad. Más allá de la ocasión, esta hermandad, como sus compañeras del Viernes Santo demostraron que son muy conscientes de la escena que representan en sus tronos.

Los propios portadores iban con túnica y esparto, otro signo más de que no se renuncia al carácter que conforma la cofradía.

La salida de esta hermandad provocó cierta confusión con el Sepulcro sobre cuál debía pasar primero por la calle Cister, esperando el trono del Sepulcro finalmente el paso del Descendimiento, con su cortejo a un lado de Cister.

Procesión Magna de Málaga | Descendimiento

Descendimiento Miguel Ferrary

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La Banda de Música de la Cruz de Humilladero fue la encargada de acompañar musicalmente a esta hermandad. La subida por la Travesía Pintor Nogales se hizo con la marcha “Los terceros”. Los hombres de trono aguantaron el ritmo con soltura y entraron en Cister con “Cristo De la Vera+Cruz”. 

Las imágenes estaban especialmente vestidas para la ocasión con ropa bordada en oro y un exorno floral que mantenía el monte natural de corcho. En el ajuar que se llevó en la procesión destacaba la nueva corona de la Virgen del Santo Sudario, que le fue impuesta el pasado miércoles tras el traslado de las imágenes y que ha sido donada por los hermanos. También estrenó un manto de camarín, donado por los hermanos en 2020 y que ya lució en la pasada Semana Santa cuando fue expuesta en su capilla del Hospital Noble. Además, María Magdalena presentaba una posición más erguida, para corregir los daños que sufría con la anterior postura, más inclinada y que estaba dañando la peana.