La procesión Magna que se está viviendo en Málaga nos va a deparar muchos momentos y, a riesgo de adelantar acontecimientos, la salida de la Sentencia es quizá uno de los que más me van a marcar de este día. Solo por eso, merece la pena este día.

La elección de la Agrupación Musical Nuestra Señora de los Reyes ha sido todo un acierto. Esta formación sevillana hace honor a su fama y a acompañado con espectacularidad la salida de la Sentencia. Hay que ver cuánto echaba de menos estos momentos.

Las puertas de la casa hermandad se abrieron mientras sonaba la marcha “A la Gloria”. No pudo ser más acertada, con una música que imprimía un ritmo cadencioso a la vez que iba elevándose, llevando al público al clímax de la salida, mientras el trono hacia suaves maniobras en el interior de la casa hermandad. Casi no se veía moverse a los portadores, pero iba avanzando casi llevado por las notas. En cuanto terminó la marcha, en una coordinación perfecta, sonó el Himno Nacional y el trono salió a la calle entre aplausos. Pero no acabó ahí. Sin descanso, el trono inició la complicada curva de salida, que lleva a sus cabezas de varal a rozar la pared que hay enfrente. Órdenes precisas, un cuerpo de portadores conocedores de lo que tienen que hacer y la marcha “Y al tercer día” hicieron de esta maniobra el colofón perfecto a esta salida.

Procesión Magna de Málaga | Salida de Sentencia

Salida de Sentencia Miguel Ferrary

Fue un momento para haberlo vivido, como lo vivió el hermano mayor del Rocío, Juan José Lupiáñez, que dio los primeros toques de campana al trono y dirigió la maniobra de entrada en la calle Ramos Marín. Como él mismo comentaba, había sido un momento especial porque nunca había visto a la Sentencia en la calle, como tampoco el Rescate. Esta procesión Magna le estaba dando esa oportunidad, muy emotiva para él. “Es que con 18 meses empecé a salir en el Rocío y siempre he estado ahí el Martes Santo”, comentó. “Nunca los había visto, nunca”. Hasta este sábado.

La marcha “Costaleros” fue la que acompañó la entrada de la Sentencia a la calle Ramos Marín. Hubo un momento en que los capataces dejaron de dar órdenes. El trono iba sólo, guiado por la música.