Expiración del Miércoles Santo, una ciudad que se despide del Señor, a punto de entregar su vida, y una Virgen de los Dolores que enjuga nuestras lágrimas. Esta imagen mariana es cumbre en la Semana Santa malagueña y también, por tanto, de la Magna que conmemora los cien años de la Agrupación de Cofradías. Además, la plaza en la que está su casa hermandad lleva el nombre del insigne Enrique Navarro, hombre clave en el procesionismo malagueño, en la corporación de San Julián y en la hermandad perchelera.

La Virgen de los Dolores se ha hecho a la calle pasadas las ocho y media de la tarde. Con cinco minutos de retraso. Al abrirse las puertas, el público comenzó a aplaudir. Es la última en salir, broche de oro de un día ya histórico en el que no ha asomado el agua. Y lo ha hecho acompañada por miles de devotos, en un plaza repleta de oscuridad nocturna pero también de fe y oración, porque en el recuerdo de muchos estaban los compatriotas muertos por el coronavirus. Dos años sin verla a Ella en la calle y miles de vidas que se han perdido.

La Virgen estrena la restauración del frontal, la mesa y los varales de fibra de carbono. Estaba anunciada la visita de la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, para dar los toques de campana en el interior del salón de tronos y recibir la medalla del centenario. También hay una representación del cuerpo: 25 guardias y el escuadrón de caballería de Aranjuez.

Procesión Magna de Málag | Salida de la Expiración

Procesión Magna de Málag | Salida de la Expiración José Antonio Sau

El silencio presidía la plaza a las ocho y media de la tarde. Solo varios toques de corneta del escuadrón de caballería antes de la salida han perturbado el silencio del enclave. La Virgen se ha hecho a la calle con el Himno Nacional, interpretado por la banda de música de la cofradía, y luego se ha tocado su Himno de Coronación para culminar la maniobra de salida, muy aplaudida. El trono ha ganado dieciséis portadores. La curva dulce en la noche ha sido llevada con maestría por los portadores mientras sonaban con timidez las bambalinas del patio, sonido ahogado por los aplausos y su marcha.

Por cierto, la comitiva hará hoy una prueba al volver por el Soho para constatar si la lleva a la práctica el próximo Miércoles Santo. Dos turnos de portadores han portado a la madre.