La década de los 70 para las cofradías de Málaga fueron años de continua transformación estética en medio de una profunda crisis que, de forma paralela, marcó las trazas de la Semana Santa tal y como hoy por hoy se concibe. Casielles, Villarreal o Francisco Buiza son los nombres propios de aquella renovación artística que aún se mantiene y que, de uno u otro modo, impactó en todas las cofradías antes incluso de la irrupción de las consideradas 'nuevas'. En los Gitanos están presentes los tres: el diseñador, el orfebre y, por supuesto, el imaginero, autor de la Virgen de la O hace 51 años. La hermandad culmina este sábado los actos programados con motivo del cincuentenario de la dolorosa con una procesión extraordinaria que desde las 11.00 horas recorre las calles de las feligresías de Los Mártires y de San Juan, convirtiendo el Adviento malagueño en primavera.

La cofradía, año y medio después, ha podido celebrar esta efemérides, aplazada en su día por la crisis sanitaria de la Covid-19. En las vísperas, ha regalado a la imagen una nueva corona, ha presentado el cartel, ha estrenado marchas procesionales... y en la tarde del viernes tuvo lugar el traslado de la imagen desde San Juan, donde la corporación reside de forma provisional por las obras en su sede canónica, hasta la casa hermandad de la calle Frailes.

Desde allí se ha echado a andar la comitiva procesional al ritmo que imponen las cornetas y los tambores de la banda de los Gitanos, perteneciente a la propia hermandad. En pleno Adviento, marchas procesionales componen la banda sonora del Centro de la ciudad en este día de la Esperanza, o de la Expectación al Parto, festividad litúrgica de la Virgen de la O, con la banda de música de Zamarrilla poniendo todo de su parte, con marchas de corte alegre, como bien corresponde a tan bella Virgen y al carácter de la cofradía.

Como es tradicional, con los acordes del Himno de Andalucía, la O ha ganado Frailes, donde se concentraban muchos cofrades deseosos de ver cómo la imagen salía pidiendo calle. En su trono de cada Lunes Santo, que ha sido recientemente plateado, y bajo palio, y a hombros de 170 hombres de trono (tres turnos en total) que visten túnicas burdeos y faraonas blancas, todos con mascarilla, la Virgen de la O ha iniciado su discurrir, con algún que otro inconveniente al tener que sortear algunas decoraciones que componen el alumbrado navideño de la ciudad, como en la calle Cárcer. 

El cielo encapotado recibió a la procesión, pero sin amenaza lluvia o viento, por lo que la candelería de la Virgen, entre la que se integran velas rizadas propias de la puesta en escena de la dolorosa, lució completamente encendida. El adorno floral estuvo compuesto por flores variadas de color blanco, con imponentes y profusos centros en cada esquina en la base de los arbotantes.

El movimiento del palio dibuja en cada mecida una auténtica sinfonía con su inconfundible cadencia y sonido que, prácticamente con los ojos cerrados, sugiere que la que se acerca es la O. La Virgen luce su nueva corona que le fue impuesta el pasado 4 de diciembre, obsequio de sus hermanos y devotos, realizada por Ramón León. También viste por primera vez una nueva saya, diseñada por el malogrado Eloy Téllez y bordada en los talleres de Juan Rosén. 

Un nutrido grupo de hermanos compone la sección de velas, que antecede a la presidencia, donde figura una representación de la hermandad de Viñeros, con su guion corporativo. Y es que, precisamente, en 1970 y llegaban a Málaga juntas la Virgen de la O y la Virgen del Traspaso y Soledad de Viñeros, ya que fueron encargadas prácticamente a la vez y terminadas por Buiza al unísono. Una vinculación desde los orígenes del taller del celebérrimo Corralón de los Artistas, de la sevillana calle Viriato.

La Virgen de la O en la capilla de la Paloma. Eduardo Nieto

No solo en Cárcer. La procesión tuvo como peculiaridad la difícil convivencia con las luces de Navidad que les hizo tener que maniobrar en varios puntos para sortearlas y donde los alzacables hicieron de 'alzaluces'. Así fue avanzando hasta la llegada a la capilla de la Paloma. María de la O entró en el templo, en un momento histórico que fue inolvidable para unos pocos ojos privilegiados. Allí el director espiritual de la hermandad, Felipe Reina, dirigió el rezo de la antífona del sábado 18 de diciembre. No se sabe cuándo se volverá a vivir un encuentro parecido entre estas dos dolorosas de tanto carácter y de gran popularidad y tirón devocional. La Paloma, precisamente, también ha celebrado su cincuentenario este año. Fue, sin duda, uno de los grandes puntos de su recorrido. Además, la inclusión de la avenida de la Rosaleda -una calle muy poco habitual en el itinerario cofrade- o el paso por el entramado que hay entre el río y la plaza de San Francisco (Don Rodrigo, Álvarez y Marqués de Valdecañas) ofreció momentos únicos, de calles estrechas, recorridos inéditos y esquinas de maniobra ajustada.

El encierro se produjo con una hora de retraso sobre el horario previsto, tras más de nueve horas de procesión. El último tramo de su recorrido lo hizo con una selección de marchas también alegres como 'Siempre Macarena' y 'La Estrella Sublime', junto al Teatro Cervantes, para colocar en el atril el contrapunto de 'Reina de San Román', de Ginés Sánchez, para dar, precisa, la curva de Madre de Dios con la calle Peña y continuar con 'Caridad del Guadalquivir', ya en los últimos metros que dirigían al trono hacia la casa hermandad.

Procesión extraordinaria de María de la O

Procesión extraordinaria de María de la O Ignacio A. Castillo