Ha fallecido Enrique Cristófol, destacado cofrade de la Sentencia, corporación de la que fue hermano mayor durante dos fructíferos periodos en los que la hermandad del Martes Santo protagonizó un imparable despegue después de los años quizás más complicados atravesados por la Semana Santa de Málaga en los años más recientes. Estuvo una década al frente de la hermandad (1992-1999 y 2004-2007) y en ese tiempo, entre otros muchos proyectos, la Sentencia construía e inauguraba su casa hermandad, en la calle Frailes.

Pero no fue lo único. De lo contrario, no se hubiera hecho merecedor de la medalla de oro de la cofradía, su máxima distinción. Ni hubiera sido miembro del consejo, hasta que la enfermedad se lo impidió. Por ello, la Sentencia está de luto. Y de este modo, lo refleja su actual hermano mayor, Chema Romero, con el que mantenía lazos cofrades pero también familiares y personales. De ahí que esta pérdida haya tenido que ser digerida por Romero en tres vertientes distintas. "Mi padre y él eran amigos de toda la vida, aunque Enrique era más joven. Y cuando fue hermano mayor, nombró a mi padre teniente hermano mayor", recuerda. 

Enrique Cristófol de Alcaraz era sobrino del fundador de la cofradía, Enrique Alcaraz Casamayor. En la web de la Sentencia se destaca que sustituyó en el cargo de hermano mayor a un "gigante cofrade" como fue el inolvidable Paco Piédrola. "En los diez años que estuvo al frente de la hermandad, en dos etapas diferenciadas en el tiempo, demostró, no sólo que fue digno sucesor de Paco, sino que durante su mandato se escribieron páginas tan brillantes que hicieron, si cabe, aumentar el prestigio de nuestra corporación", señala la hermandad en la biografía cofrade de Cristófol. 

De la mano de Antonio Chacón, que era su primer teniente hermano mayor y hermano mayor en el paréntesis en el que Cristófol dejó de serlo, se bendecía la casa hermandad. Chacón fue el gran artífice de esta obra, colaborando en su construcción de forma altruista, financiándola de forma desinteresada e incluso aportando materiales. Pero supo reconocer el trabajo de Cristófol y en su mayordomía le entregó la medalla de oro.

La realización íntegra del dorado del trono del Cristo obra de Ramón Vega, la restauración de la Cruz-Guía por Soledad Piédrola, el plateado del trono de la Virgen, el estreno de una toca de sobremanto en oro bordada por Joaquín Salcedo, así como la ejecución de una nueva corona de plata dorada obra de Juan Borrero, la primera restauración del Cristo llevada a cabo por Maite Real y Rafael Liébana, la restauración de la capilla en la iglesia de Santiago y de algunas imágenes del trono del Señor... son solo algunas muestras que atestiguan la importancia de los mandatos de Enrique Cristófol al frente de la Sentencia. 

También estuvo al frente de la hermandad durante los actos con motivo del 75 aniversario de la primera salida de la cofradía.

"Era una buena persona. Y un cristiano de los de verdad, no de los de fachada", resume Chema Romero, quien señala que la cofradía está a la entera disposición de la familia para poder celebrar una misa funeral en memoria del que fue su hermano mayor. Además, era hermano de Crucifixión y de Dolores de San Juan, señala Romero.

Hijo y sobrino de cofrades y padre y abuelo de otras dos generaciones posteriores de hermanos de la Sentencia, Enrique Cristófol fue catedrático de Química Aplicada en la Escuela de Ingenierías de la Universidad de Málaga.