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Tradición en la provincia

Frigiliana, una Semana Santa con esencia

El municipio tiene una procesión, la de la Niña Bonita, en la que sólo salen mujeres de todas las edades, en riguroso luto y con velas en las manos, acompañando a la Virgen de los Dolores reconvertida en Virgen de la Soledad

Vecinas de Frigiliana acompañan a la Virgen de la Soledad. | L.O.

Una sola hermandad es la que organiza todos los actos y actividades de la Semana Mayor de Frigiliana: la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Ecce-Homo y Cristo Yacente del Santo Sepulcro, María Santísima de los Dolores, María Santísima de la Soledad, Nuestro Padre Jesús Nazareno, Nuestro Padre Jesús Resucitado y María Santísima de la Aurora, resultado de la agrupación, desde 2007, de todas las existentes en una sola cofradía.

Su casa hermandad fue inaugurada y bendecida por el Obispo de Málaga, Jesús Catalá, el pasado 27 de febrero, coincidiendo con el 250 aniversario de la Hermandad de la Virgen de la Soledad.

Frigiliana atrae por su belleza, con sus calles moriscas, serpenteantes, aromas de mar y de geranios que sonríen al viajero en cada una de las cuestas y retorcidos nexos de las arterias por las que sus tronos comienzan a desfilar el Viernes de Dolores.

Son muchas particularidades las que encontramos en esta Semana Santa: «El Miércoles Santo se procesiona al Cristo de la Caña que cada año es portado por los niños y niñas que harán la comunión. Otras de las cosas que nos diferencian aquí es que el recorrido está lleno de escalones, de cuestas que suben o bajan. Los hombres de trono, en muchas ocasiones, deben de hacer maniobras al milímetro para torcer las calles. Es algo precioso de presenciar», refiere, orgulloso, el hermano mayor Damián Herrero.

Es uno de los pueblos que conservan las caretas o rostros originales de ‘El Apostolado’ y sus vestimentas. Pueden verse en exposición en la parroquia durante todo el año. Estas caretas realizadas con cartón prensado, policromadas y con pelo natural, son vestidas por los miembros de las mismas familias desde el siglo XVIII y salen en la procesión del Domingo de Ramos, participan en el rito del Jueves Santo en el acto del lavado de los pies en la parroquia y también en la procesión del Cristo Resucitado.

Una Semana Santa en la que cada vez participa más la colonia de extranjeros que acoge Frigiliana y en la que encontramos particularidades; detalles exclusivos de este municipio, explica Herrero: «A los nazarenos o penitentes no les llamamos así, aquí son túnicos. No usamos capirote sino una faraona o tampoco decimos descendimiento sino desprendimiento. También tenemos una procesión única, yo no conozco ninguna igual. En la que solo van mujeres: La procesión de La Niña Bonita».

Virgen de la Soledad, de Frigiliana. | L.O. josemi sepúlveda. frigiliana

Así le llaman los vecinos a La Soledad, que tras encerrarse como Virgen de los Dolores acompañando al Santo entierro el Viernes Santo, pocos minutos después, al filo de la media noche, vuelve a las calles en la procesión de La Soledad.

Esta virgen en contraste con su advocación la acompañan cada noche de Viernes Santo entre doscientas y doscientas cincuenta mujeres. Es una procesión solo de mujeres, los hombres no participan excepto los portadores del trono. Las mujeres van de riguroso negro (no pueden usar pantalones), portando una vela en cada una de las manos delante de la Virgen y todas llevan un brazalete con la imagen de la Virgen con una leyenda que dice ‘Soledad’ y el año que corresponda.

«Podemos ver niñas desde los cuatro años, mujeres de mediana edad e incluso mujeres de 90 años. Estas mujeres más mayores se sitúan más cerca del trono», relata el hermano mayor.

Durante el tiempo que se extiende la procesión se apagan las luces de las calles y solo quedan la luz de la luna llena y la de las velas para guiar a la Virgen. Luces de promesas o de agradecimiento que van trazando el camino de esta dolorosa sin ningún tipo de acompañamiento musical. En un silencio absoluto irrumpen las voces femeninas con un cancionero exclusivo dedicado a La Soledad que pone banda sonora a estas potentes imágenes que se suceden en el tiempo desde al menos 250 años sin sufrir ningún cambio, novedad o influencia de modas o tendencias. Al final del desfile tanto hombres como mujeres se unen para oír al párroco.

Señas de identidad

No cabe duda que la de Frigiliana es una Semana Santa romántica que nos lleva a otros tiempos por su imagen, costumbres y tradiciones en las que se usan, aún, elementos desaparecidos casi en su totalidad en otros pueblos de Málaga. Tradiciones intactas como el sorteo de los portadores, «que no son siempre los mismos. Se hace un sorteo con todos los hermanos. Cada hermano tiene un número. Los más antiguos tienen un número bajo y los inscritos después un número alto. Con la lista en mano se nombra a los hermanos que se necesiten para el trono de una procesión y a partir del número de corte en que se quede la lista se llaman para la siguiente procesión. Si algún hermano no puede o quiere puede cedérselo a otro. Los portadores van en rotación», especifica Damián Herrero, los únicos portadores fijos son los del Cristo Resucitado.

Este sistema permite a todos los hermanos portar al Nuestro Padre Jesús Nazareno, al Santo Entierro o a la Virgen cualquiera de los tres días que procesiona: Viernes de Dolores, Viernes Santo como Virgen de los Dolores o Soledad.

Frigiliana permite, estos días, viajar atrás en el tiempo con las horquillas para los varales cuando descansa el trono, los ‘túnicos’, con cola y faraona que le cubre el rostro, los rezos en forma de canción, el silencio y el respeto, las sombras proyectadas en las blancas fachadas propiciadas por las luces de las velas, los rostros de los doce apóstoles que heredan de abuelos a hijos, los alabarderos o antiguos judíos que escoltan al Santo Entierro que hacen extraordinaria a esta Semana Santa antigua pero con más vigencia que nunca.

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