La bulla en la calle Alcazabilla iba aumentando conforme se acercaba la hora de la salida. Buena parte del público era de ida y vuelta, ya que ya habían acompañado a la Virgen durante la mañana, en su traslado en rosario de la aurora desde la iglesia del Carmen, su sede canónica, hasta la Catedral. Pero las sensaciones vespertinas, desde un punto de vista estrictamente cofradiero, eran diferentes. Obviamente es la misma imagen, la que concentra la devoción de sus fieles y devotos, la de los hermanos de la Misericordia que este sábado han puesto el colofón a los actos conmemorativos del centenario de su cofradía. Pero el hecho de aguardar para ver un palio... La tarde dejaba sus últimos ramalazos en el cielo de la ciudad cuando la Virgen del Gran Poder, vestida de luna, suplía al satélite en su fase Nueva e invisible y se hacía a las calles de Málaga para completar una procesión maratoniana.

La jornada había comenzado temprano, a las 10.30 horas. Continuó a las 13.00 horas, con la Virgen dispuesta sobre sus andas en un lateral del altar mayor catedralicio y una misa estacional presidida por el obispo de la diócesis, Jesús Catalá. Y terminó, al menos en esta primera sesión, ya bien entrada la tarde, llevando a la imagen hasta la casa hermandad de Estudiantes, desde donde iba a salir a partir de las 20.00 horas. Maratón tras maratón. Le esperaba un largo recorrido en su extraordinaria de más de tres kilómetros y medio de distancia, más de ocho horas y 26 curvas hasta su casa hermandad. Con dos turnos de hombres de trono, eso sí. Un itinerario serpenteante para que prácticamente ningún rincón del Centro se quedara sin admirar la belleza de esta Virgen que fue de los Dolores en origen y pasó a ser la del Gran Poder. 

Traslado de la Virgen del Gran Poder a la Catedral y misa solemne Eduardo Nieto

Como un galeón que quiere regresar a su barrio marinero, el trono iba ganando metros con cierta diligencia tras un muy nutrido cortejo de hermanos que portaban cirios largos y que caminaban al ritmo que, en la cabeza, imponían, tras la omnipresente e incomprensible presencia de los operarios de limpieza que aplicaban el dichoso liquidito anticera, las cornetas y tambores del Real Cuerpo de Bomberos, con históricos vínculos con la corporación que conmemoraba sus primeros cien años de existencia, fruto de la fusión de otras tres cofradías carmelitanas anteriores: la del Señor de la Misericordia, la del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas y la de la Virgen de los Dolores. 

'Aquella Virgen' del XVIII es la misma, aunque bien distinta hoy, tras pasar primero por el taller de Álvarez Duarte, en 1979, y luego por el de Miñarro, en 2006. Y este sábado ha sido protagonista solitaria e incontestable, sin ser Jueves Santo, cuando tantísimos reclamos devocionales atraen la atención y la llegan a eclipsar como esa misma luna de la que se ha vestido la dolorosa, desaparecida en el espacio, para regresar triunfalmente a su templo. Una procesión que ha servido para redescubrirla, para que esos hermanos que no pueden estar sin Ella compartan los motivos por los que tanto la quieren y a todas horas. Por algo, además, es la Virgen de Pepe Tirado, Paco Rodríguez, Rafael Terol o Paco Ruiz Ariza, capaz, con solo arquear la ceja, de dirigir la maniobra, incluso ahora, todos ya en el cielo que les ha reservado el Señor de la Misericordia.

Para esta procesión extraordinaria, la Virgen del Gran Poder ha lucido distintos estrenos. El coro litúrgico de la cofradía ha regalado una media luna que se situaba a los pies de la imagen, que también llevaba una nueva cruz pectoral de plata, diseño de rocalla, donada por un grupo de hermanos. Su vestidor, Samuel Cervantes, enmarcó su rostro con un encaje del siglo XVIII, también de estreno, en el que prendió tres estrellas de oro y plata con centro de nácar, ofrecido por el propio vestidor.

Del mismo modo, sonaría por vez primera en la calle la marcha 'El Gran Poder de María', compuesta por Rafael García, a cargo de la banda municipal de Arriate Paco Tenorio. En Sebastián Souvirón, en concreto, casi de madrugada.

VÍDEO | Salida extraordinaria de la Virgen del Gran Poder por el centenario de su cofradía

VÍDEO | Salida extraordinaria de la Virgen del Gran Poder por el centenario de su cofradía Ignacio A. Castillo

El sonido inconfundible del palio y que emiten las campanillas que penden de los borlones de las bambalinas, anunciaba la proximidad del trono cuando iba a tomar una curva. Antecediendo al cuerpo de acólitos, representaciones de otras cofradías, como el Carmen, Pollinica, Humildad y Paciencia o la Cena, y la presidencia con chaqué, con el hermano mayor, Agustín Soler, con vara dorada, al frente. El incienso conformaba nubes por las que la Virgen del Gran Poder, tras su candelería con varias piezas de velas rizadas y rodeada de flores variadas en tonos rosas pálido se abría paso. Las petaladas caían sobre el palio y los hombres de trono, con túnicas blancas y dispuestos en ocho varales, imprimían la pronunciada mecida a los sones de ‘Coronación de la Macarena’, en Madre de Dios.

En este punto, el trono modificó su itinerario para continuar recto antes de maniobrar y girar a Cárcer, para llegar hasta la vivienda donde la imagen fue custodiada durante la Guerra Civil y para que el artista Ángel Garó, en una regresión nostálgica, declamara a la imagen. Para volver a su lugar, la banda atacó ‘Virgen del Gran Poder’ y a continuación ‘María Santísima de las Penas’, de Pantión.