Fue el poeta Alfonso Canales quien escribió un soneto dedicado a la Virgen de la Esperanza y quien incluyó, como remate final a sus versos, el endecasílabo "¡Y cae la primavera por su espalda!", haciendo alusión a su verde manto que cae en cascada de oro y descansa en los varales traseros del trono y que va más allá, hasta el asfalto, hasta ese romero que pisa y bendice cada Jueves Santo. "Es el verde que se prolonga en el suelo, es el perfume que rodea y crea un universo de sensaciones muy especial", decía también Antonio Garrido Moraga. La archicofradía afrontará en los años venideros un importante reto patrimonial: un nuevo manto procesional para la Reina de Málaga y, para ello, ha presentado este lunes dos diseños, hiperbólicos y apoteósicos, como todo el lenguaje expresivo de la Esperanza, que tienen la firma de dos prestigiosos proyectistas cofrades: Fernando Prini y Javier Sánchez de los Reyes. Los hermanos tienen la importante misión de elegir en cabildo. Y si un proyecto es magnífico, el otro no se queda a la zaga.

La corporación explica que el manto actual, que fue estrenado en la década de los años 50 y que vino a sustituir al desaparecido en el asalto a la iglesia de Santo Domingo en la mañana del 12 de mayo de 1931, no llegó a alcanzar la calidad artística del perdido. Dentro de un contexto histórico y económico aún con limitaciones, fue realizado en hilo de oro entrefino y ni siquiera se pudo concluir, ya que quedaron sin ejecutar algunas piezas contempladas en el diseño. Además, después de más de medio siglo de servicio procesionista, algunas partes se han deteriorado, de ahí que se haya optado por realizar uno nuevo, acorde con la calidad artística del resto del conjunto, que se ha ido enriqueciendo en los últimos años, con un nuevo palio de Fernández y Enríquez, nueva imaginería del trono, nueva candelería y la restauración y dorado del cajillo. Hasta la mesa ha sido sustituida.

En su página web, la archicofradía publica con detalle las características de los dibujos que han presentado los dos artistas.

El proyecto de Fernando Prini

Del de Fernando Prini destaca que ·sigue la composición a candelieri, tradicional en numerosas piezas bordadas en el contexto de las hermandades y cofradías de la ciudad". "Este 'nervio' central permite construir toda la ágil composición entorno a él. La decoración planteada para el mismo consiste en toda una elaborada red de roleos y hojas de acanto que se extienden magistralmente por los laterales de la pieza sin perder la guía de este candelieri central del que parten", explica el dossier.

Prini apuesta por mantener las personalísimas 'cés', individualizando el propio motivo decorativo y repitiéndolo en numerosas ocasiones a lo largo del dibujo, las de mayor tamaño se sitúan en la parte central baja de la pieza, como lo hacían en el desaparecido manto de las Adoratrices y como hoy día, en cierto modo, mantiene el manto de procesión. 

El dibujo se remata con una novedosa cenefa, que enmarca el bordado central a modo de arco polilobulado y permite crear una composición a modo de guirnalda con azucenas intercaladas. Del mismo modo, en la parte más cercana a la imagen de la Virgen de la Esperanz, circundándola, se incluyen ocho cabezas de querubines alados.

El proyecto de Sánchez de los Reyes

El segundo proyecto es obra de Javier Sánchez de los Reyes, que destaca por seguir la tradicional disposición a candelieri que nos remite directamente a las composiciones popularizadas durante el siglo XVI, a raíz del descubrimiento de la Domus Aurea de Nerón y los frescos que decoraban sus paredes y techos. Esta composición divide el manto en dos zonas completamente simétricas, en las que se insertan un estudiado programa alusivo a la Virgen, "como jarrones rebosantes de flores y conexos entre sí, al estilo de los maravillosos grutescos renacentistas".

Por la especial simbología y relación de las azucenas con la Virgen de la Esperanza, Sánchez de los Reyes les da un lugar privilegiado y visible en este eje central rememorando directamente el día de la Coronación Canónica del 18 de junio de 1988.

El artista establece además un artístico diálogo entre el manto y el trono de la Virgen, trasladando motivos decorativos del cajillo al bordado.

En la parte central de la composición sobresale el principal motivo que engarza esta pieza con la Virgen de la Esperanza: el ancla. Sobre esta, además, se encuentra el Sol que la Virgen luce en su vientre durante los cultos celebrados en su honor el mes de diciembre y que fue diseñado por Eloy Téllez. "Este sol, siguiendo la iconografía de la Expectación del Parto o de la Buena Esperanza, alude al mismo Jesús – que María concibió en su vientre – por ello las letras que él vemos, JHS", señala el dossier. "En este motivo decorativo encontramos, por tanto, una referencia directa a la propia advocación de la Santísima Virgen, en su doble iconografía; por la Buena Espera del Parto y por la Virtud Teologal que es la Esperanza".

Este innovador atributo esperancista está rodeado de azahar, en alusión y recuerdo al palio de azahar con el que se procesionó a la Virgen de la Esperanza en la más inmediata posguerra. También lo circunda romero florecido en dos ramilletes.

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Así que los hermanos de la Esperanza tendrá una más que difícil tarea para elegir cuál de los dos proyectos está llamado a hacerse realidad y a abrigar la divina espalda de la Virgen de la Esperanza.