En la calle Parras, allí donde cada primavera todo comienza, se concentran el anhelo y la avidez en un final de octubre de ilusiones renovadas. Incluso en la víspera del cambio de hora, cuando de repente se anticipa la noche y llena de languidez las tardes otoñales. Se quiera o no, es un lugar icónico, que el imaginario colectivo cofrade identifica con el principio, con el estreno, con la primera, con el regreso renovado... Lo más parecido a acariciar la Gloria con la yema de los dedos cada vez que llega la Semana Santa. Y este 29 de octubre se ha visto envuelto de toda esta liturgia mágica en torno a la Virgen del Amparo en su salida extraordinaria con motivo de su 75 aniversario. La Alegría de la Mañana conquista la tarde y, como siempre, los corazones de todos los que la aguardan en las aceras y comparten su sonrisa de Madre buena. 

Muchos se apostaban en las inmediaciones de San Felipe desde bien temprano. Antes incluso de que a las 17.30 horas se echara a andar la comitiva. Hacía algo de calor. No importaba. Al contrario. La brisa era agradable. Las sensaciones no podían ser más parecidas a las de cualquier Domingo de Ramos. Incluso parecía estar nublado por momentos. La diferencia, en este caso, es que este sábado no iba a llover, y con eso bastaba hasta el encierro. Así que los nervios se disipaban pese a la presencia de esas nubes. 

Con todo, así como fue el parto de María en Belén, los rayos de sol aún acertaban a traspasar la malla del palio de la Virgen, como el cristal, sin romperlo, ni mancharlo [“Sicut sidus radium, profert virgo filium, pari forma”, Vaticano II, Lumen Gentium]. Mientras el cortejo salía desde el interior de San Felipe Neri, la expectación se concentraba en torno a la minúscula fachada de la casa hermandad, engalanada con reposteros y cadenetas de flores de papel blancas. Una gran banderola cruzaba la vía: 'Reina de San Agustín'. Y como Reina, la Virgen lucía los atributos de su realeza: en sus sienes una nueva corona de plata sobredorada realizada por el orfebre granadino Alberto Quirós y diseñada por Pablo Cortés, flamante cartelista de la Semana Santa de 2023, y un cetro en su mano derecha, donado por los pollinicos Juan Miguel Moriana y Carmen Lupiáñez y ofrecido durante el triduo extraordinario celebrado en los últimos días.

Otro hermano, el decano de la corporación, el número uno, el más antiguo, Andrés Piédrola, que había podido confirmar su asistencia a útlima hora del viernes, era el encargado de dar los primeros toques de campana. En ese sonido metálico se acumulaban las emociones de todos los pollinicos y de todos los cofrades que quisieron compartir tan histórico momento. 

‘Reina de San Agustín’ y ‘María Santísima del Amparo’, como no podía ser de otra manera, sirvieron para acompasar los primeros metros.

Procesión extraordinaria de la Virgen del Amparo por su 75 aniversario

Procesión extraordinaria de la Virgen del Amparo por su 75 aniversario

La Virgen de Castillo Ariza iba muy elegante. Bellísima. Perfecta. En su rostro, el resplandor de su reciente restauración a cargo de Bernal, enmarcado por una fina blonda que se remataba en pellizco en la frente, justo donde una perla remata el canasto de la corona que rinde honor a la Orden de San Agustín. Como esa perla preciosa que Ella llevó en su vientre durante nueve meses. Esa perla de gran valor que San Mateo cuenta que el mercader encontró y, de inmediato, hizo que vendiera todas las demás para comprarla. Además de la nueva corona, que se asienta sobre sus sienes de forma regia y absolutamente armoniosa y proporcionada, y el cetro, en su pecho, lucía también un broche con un corazón alado, nueva obra de Manuel Fenoll y diseñado, al igual que la presea imperial, por Pablo Cortés. La rosa amarilla que la caracteriza en su mano izquierda, en oro, estreno de la última Semana Santa. Abrigaba su espalda con su manto de terciopelo verde bordado en plata inconfundible de las Filipenses, en el que hace unos años intervino Sebastián Marchante. Y sobre él, toca bordada en oro. Ceñía su cintura con fajín de hebrea a rayas, donde se disponían joyas y alhajas ofrecidas, sobre su saya de procesión de tisú de plata blanco.

También salían por primera vez dos nuevas filas de la candelería que está ejecutando Villarreal, completa ya a falta de las 'marías', pendientes para el próximo Domingo de Ramos. E iba rodeada de un equilibrado arreglo de flores variadas, dendobrium, orquídeas, fresias, astromerias, cinbidium, nardos... todo ello en color blanco, en el que destacaban las grandes esquinas que sobresalían del cajillo y que se movían al son que marcaba el palio.

Peregrinación por cuatro templos

La cofradía había planteado esta extraordinaria como una "peregrinación" por los cuatro templos donde ha estado erigida canónicamente durante su existencia: San Felipe Neri, San Agustín, Santa Ana del Císter y Sagrario. Sin embargo, el paso por estas iglesias no fueron los únicos momentos destacados de una procesión muy esperada, ya que supone el broche de oro a un completísimo programa de actos que la hermandad ha venido celebrando a lo largo de todo el año 2022. Además, la corporación quiso hacerlos coincidir con el estreno de las marchas procesionales dedicadas a su sagrada titular con motivo de este sobresaliente aniversario: 'Alegría de la mañana', de Francisco Javier Criado; 'Reina y Madre del Amparo', de Juan Antonio Verdía, que contiene letra que fue cantada por el coro gaditano carnavalero de José Manuel Pedrosa y David Fernández, en una, a priori, antagónica combinación, una moda, reciente como tal, que está extendiénsose por toda la geografía andaluza; '¡Amparo!', de Alfonso López Cortés, y 'Eres nuestro Amparo', de José Bazalo y Daniel Vela. Todas fueron interpretadas por la banda de La Paz, que acompañaba al trono mientras volvía a sentar cátedra musical.

La cruz parroquial, escoltada por ciriales, formaba la cabeza de una procesión integrada por distintas representaciones de otras cofradías que han sido invitadas, como Dulce Nombre, Salutación, Humildad y Paciencia, Humildad, Salud, Pasión, Rocío, Paloma, Santa Cruz y La Cabeza, un nutrido cuerpo de hermanos que portaban cirios, el estandarte que Antonio Montiel pintó en su día de la Virgen del Amparo y la cuadrilla de acólitos, tras la presidencia con el guión corporativo, con los ex hermanos mayores y la permanente que no iba de mayordomo de trono.

Procesión extraordinaria de la Virgen del Amparo por su 75 aniversario Gregorio Marrero

Los primeros pasos de la comitiva se adentraron por El Molinillo y continuaron por el laberíntico itinerario, de maniobras muy ajustadas y en algún caso algo imprecisas por la propia estrechez y un alambre traicionero que sobresalía de un balcón y a punto estuvo de quedar enganchado en una bambalina (con ‘Alma de Trinidad’ entró en Ermitaño y antes en Huerto de Monjas con ‘Coronación de la Virgen de los Dolores’) de lo que hasta no hace mucho se conocía como el barrio de San Rafael, para desembocar en la capilla de la Paloma, en la plaza de San Francisco. Allí la cofradía quiso llevar a cabo una revisión de sus orígenes como hermandad filial de La Puente del Cedrón y el vínculo con la feligresía de los Santos Mártires, parroquia a la que también perteneció durante un tiempo a lo largo de su historia. Ante la Virgen de los ojos verdes tuvo lugar una oración, se lanzaron 'Aleluyas' y una copiosa petalada. Sonaba ‘Malagueña Virgen de la Paloma’.

Regreso a los 90

A esa hora, las siete y media de la tarde, cumpliendo horarios de forma escrupulosa, la candelería lucía completamente encendida y otorgaba a la imagen un barniz dorado inédito en la noche. Lo extraordinario, en este caso, es que no llevara ninguna pieza de cera rizada y sí una ‘maría’ pintada por José Carlos Torres con el anagrama Lágrimas de Vida. Antes, ante el convento de las Carmelitas, en la calle Don Rodrigo, el coro Aire Andaluz, como hacía en los años 90 del pasado siglo cuando la cofradía salía del tinglao de Pedro de Toledo, donde se encontraba ese escalón donde todos los Domingos de Ramos coincidíamos los mismos sin que mediara cita previa, cantó una Salve a la imagen.

Procesión extraordinaria de la Virgen del Amparo por su 75 aniversario Gregorio Marrero

El camino de la Virgen del Amparo, de aleación letífica y dolorosa, de alegría por la Triunfal Entrada y pesar ante el Calvario predicho por Simeón, continuó en loor de multitudes mientras se sudecían las muestras de fervor, a paso pollinico, con incontables ofrendas florales desde los balcones cercanos por los que el palio parecía besar las celosías de un itinerario completo y meditado que incluía Nosquera, ante San Julián, con representación de la Agrupación, donde sonó una saeta estremecedora, además el tránsito por Casapalma, donde se ha instalado un nuevo retablo cerámico realizado por Paco Moya y que ha sido promovido por los hombres de trono del submarino. El público era numerosísimo.

Y justo antes de llegar a la plaza de la Merced, donde estaba previsto el relevo de hombres de trono, que vestían túnicas verdes conmemorativas, iba a tener lugar también un cariñoso recibimiento por parte de la hermandad del Rocío La Caleta, y ante su casa hermandad sonaron ecos marismeños, con piteros y tamboriles y otra petalada interminable.