Cofradías

Málaga agradece con Amor los cien años de su cofradía

La extraordinaria del Cristo del Amor por su centenario deja estampas para la historia con un recorrido inédito y una nueva exhibición musical de la banda de la Esperanza 

La cofradía celebra en la Catedral una hermosísima eucaristía y la convierte, más allá de las extraordinarias, en el centro de la conmemoración de su aniversario, con una 'Misa para el Amor' de Francisco Javier Moreno

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

El viernes, el Cristo del Amor se entregó a Málaga en su centenario durante su traslado a la Catedral, y este sábado ha sido Málaga la que ha devuelto ese Amor recibido en los últimos cien años con una extraordinaria que ha devuelto a los titulares a su Santuario de la Victoria y que le ha permitido atravesar rincones hasta ahora inéditos del Centro. Que ya se sabe que amor, con amor se paga. 

Cristo se pone en el lugar del hombre y por el hombre, entrega su vida. Eso sí que es Amor. Una oblación intemporal, además, que mantiene su vigencia en un mundo cada vez más secularizado que, sin embargo, con cada procesión, se sigue deteniendo ante la cruz. Málaga se transforma cada Semana Santa y recupera buena parte de su naturaleza. Y con cada extraordinaria con plena justificación, como es el caso de un centenario, ocurre lo mismo. Aunque solo sea por un instante, al paso de un Cristo o su Madre doliente. La cofradía del Amor ha sublimado el canon cofrade y ha establecido el primer hito histórico de su porvenir, por otros cien años más de fructífera historia cofrade, pastoral y de servicio a la comunidad. 

Con puntualidad cuasi británica se echaba a andar la comitiva sede la Catedral por el Patio de los Naranjos. El cielo encapotado, pero sin amenazar lluvia. Hacía una agradable brisa, aunque con terral por momentos. Una tarde de tiempo extraño. En la calles, una llamativa mixtura entre malagueños que iban o venían de boda, otros que regresaban de la playa, sombrilla en ristre, extranjeros cenando ya en las terrazas, bien temprano, despedidas de soltera y muchas camisetas blanquiazules de camino a La Rosaleda pero que antes se detuvieron a ver pasar el Amor. Amén de cofrades, que se encargaban de informar con precisión qué cofradía era y por qué salía. Y otro sector del público que, por e contrario, sabía que en la calle estaba el Amor, pero no sabía si así se llamaba el Cristo o la Virgen. 

De nuevo, algo más de un centenar de hermanos con cirios iluminaban el camino del Cristo, aunque en esta ocasión, en mitad de la comitiva, figuraba el nuevo Banderín del Centenario, bendecido durante la Misa Estacional de la mañana. También participaban representación de las cofradías de la parroquia de la Victoria y del Viernes Santo, con sus guiones. Y la del Dulce Nombre, con años de vínculo y hermanamiento. Cerraba una amplia presidencia de la hermandad, con presencia de Los Olivos y Maristas y en la que también se iba el presidente de la Agrupación, José Carlos Garín, junto al hermano mayor, Álvaro Guardiola. 

El Cristo del Amor recorre el Centro en un itinerario que recupera su primera procesión con motivo de su centenario

El Cristo del Amor recorre el Centro en un itinerario que recupera su primera procesión con motivo de su centenario / Eduardo Nieto / LMA

La banda de cornetas y tambores de la Esperanza acompañó musicalmente al trono en una nueva exhibición. Con un repertorio muy en la línea del Viernes Santo, solemne, con marchas clásicas de siempre y de la propia formación, entre ellas, el estreno de ‘Un solo corazón’, de Alfonso López Cortés, que sonó por primera vez en Santa María. Muy extenso y exigente. La cruceta tenía prevista 58 marchas para las siete horas de procesión. 

El cortejo caminaba a ritmo diligente. El recorrido llevó a la comitiva por rincones hasta ahora inéditos, como Strachan, de donde salió con ‘Pasión, Muerte y Resurrección’ o Mesón de Vélez, en un camino serpenteante hacia la calle Nueva, a la que entró con el infalible ‘Requiem’ y donde la acústica contribuía a rozar la excelencia con ‘Caminemos juntos’. El trono ganaba metros a tambor, lo que agradecían los portadores, esta vez revestidos con túnica y correa agustiniana, como en Semana Santa. En Carretería se iba a producir el relevo de hombres de trono. 

La procesión pasaría ante distintas sedes cofrades, que la recibieron corporativamente. Tras pasar por la Cena, donde se retiraron las representaciones, y llegar a la Tribuna de los Pobres, repleta de público, el itinerario pasaba a ser más recto, con estación ante la iglesia de la Aurora y Divina Providencia, donde actuó la Coral Voces de Viñeros, aunque aún asumió un penúltimo recodo para subir por Dos Aceras y Madre de Dios, antes de afrontar el ascenso por la Victoria de regreso al barrio, con encierro previsto a la una de la madrugada. También tuvo especial significado el paso por el Colegio Maristas, que abrió sus puertas al paso de la procesión para realizar un emotivo acto de unión con la hermandad victoriana.

El Amor sublima su centenario

La mañana luminosa fue especialmente intensa en la Catedral con una solemne Misa Estacional para conmemorar este centenario y que casi alcanzó las dos horas de duración. La cofradía quiso que la eucaristía, núcleo de la vida de todo cristiano, fuera, por supuesto también, centro de la conmemoración. Y no escatimó para que la ceremonia estuviera a la altura de tan sobresaliente efemérides. Es más, uno de los principales estrenos de este año plagado de novedades fue la 'Misa para el Amor', una obra musical firmada por Francisco Javier Moreno. Una composición deliciosa, vibrante y emocionante, llena de matices, que volvió a poner en evidencia que, como las cofradías, o al menos algunas, pocas instituciones cuidan al máximo los detalles de cualquiera de sus celebraciones y dan prioridad a lo importante frente a lo complementario. Mención especial al 'Aleluya', sencillamente sublime. O la procesión de entrada, un 'Himno al Amor' inspirado en la carta de San Pablo a los Corintios: "Si no tengo Amor..."

Misa Estacional en la Catedral por el centenario de la cofradía del Amor

Francisco Cantos, ex hermano mayor, durante la Primera Lectura. / Julio Salcedo

Más de 80 voces se juntaron a medio centenar de músicos, en una interpretación magistral, en el interior del coro del Primer Templo, para cantar esta Misa, en cuyo 'Ofertorio' se distinguía a la perfección la melodía de la marcha 'Cristo del Amor', también de Moreno, que actuó como director de la Joven Orquesta Provincial de Málaga y la Coral Ubi Caritas, los coros Triarte y Santa Cecilia y una escolanía infantil. Del mismo modo, participaron, como voces solitas, la soprano Laura Sánchez, el tenor Pedro Barrientos, la mezzosoprano Ruth Delgado y el propio Francisco Javier Moreno, como bajo. Espectacular, sin duda, puso la piel de gallina a los presentes y a los que pudieron participar de la eucaristía a través de la televisión u otras plataformas digitales.

El obispo de Málaga fue el oficiante de esta Misa con la que la cofradía quiso dar gracias a Dios por su historia centenaria y que previamente, durante la monición de entrada, fue repasada por Federico Fernández Basurte, antiguo hermano mayor, quien hizo especial hincapié en la vinculación existente con los Maristas y los Agustinos, así como en la creación de la Fundación Corinto, de la que los cofrades del Amor fueron ideólogos.

Homilía del obispo

Junto a una veintena de sacerdotes concelebrantes, entre los que se encontraban, Raúl Berzosa, obispo emérito de Ciudad Rodrigo, o el dean de la Catedral y el delegado de Cofradías de la diócesis, el obispo, revestido quizás con las mejores casulla y mitra del acerbo catedralicio, al menos de confección contemporánea, quiso centrarse en la necesaria acción de gracias por este anivesario. "El Señor nos ha permitido ser fieles a su Amor en estos cien años", dijo el prelado, quien recordó que el mandamiento del Amor "es la norma más importante de conducta que a su ejemplo Cristo nos ha ofrecido". "El mandamiento nuevo, que os améis los unos a otros como yo lo he hecho con vosotros, que he dado mi vida, hasta la última gota de sangre", dijo Catalá durante su sermón. "Cuánto cambiaría nuestra sociedad si se aplicara la palabra Amor a lo que realmente es, no a lo sucedáneo", concluyó el obispo, que confundió las advocaciones marianas de la corporación y se dirigió como Virgen de la Caridad a la dolorosa que procesiona a los pies del Cristo y conforma el misterio del Stabat Mater.

El trono permanecía en la Puerta del Sol, escoltado por cuatro enormes hachones y dos centros de flores blancas sobre columnatas clásicas doradas. Desprovisto de varales y con unos vistosos faldones en granate con aplicaciones bordadas. El arreglo floral era el mismo que iba a lucir por la noche: rosas rojas, rosas de pitimini, también en rojo, orquídeas burdeos, astroemeria rojas, calas, conejito burdeos, orquídeas teja, ruscu tejado, tulipán rojo, bromelia, jatropga firecrack, astilbe cereza, hypericum y clavel chino rojo.

Misa Estacional en la Catedral por el centenario de la cofradía del Amor

Francisco Javier Moreno dirige a la orquesta y los coros que han actuado en la misa. / Julio Salcedo

Asistentes a la ceremonia

Entre los asistentes a la misa se encontraba el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, sentado junto al hermano mayor del Amor, Álvaro Guardiola, como el resto de cofrades, de clásico chaqué. Igualmente abudaban las mantillas entre las señoras. Presentes, del mismo modo, el consejero de Turismo de la Junta, Arturo Bernal, o la consejera de Economía, Carolina España, entre otras autoridades. También acudieron a la ecuaristía los hermanos mayores o representantes de la mayoría de las cofradías de Pasión que forman parte de la Agrupación. 

Durante la misa, el obispo bendijo el nuevo Banderín del Centenario, diseñado por Curro Claros y con ejecución de Orfebrería Sanlúcar y del taller de bordados de la propia hermandad.