Peregrinos de la Esperanza: más de 1.500 cofrades malagueños ganan el Jubileo en una jornada festiva
Entre vivas y palmas, más de 1.500 cofrades malagueños participaron en la peregrinación por el Jubileo de las Cofradías que los llevó a terminar frente a la Virgen de la Esperanza en la Basílica de San Pedro

Miguel Ferrary

“Viva la Virgen de la Esperanza”, “viva la Reina del Perchel”, “viva Málaga”… la peregrinación de cofrades malagueños hacia San Pedro fue una explosión de alegría ante las jornadas que se están viviendo estos días. Las palmas de tango que iban tocando los cientos de peregrinos, desde el Castel Sant’Angelo hasta la Basílica de San Pedro atestiguaban la euforia de los malagueños que vivían este momento y la expectación ante lo que está por venir. Cofrades de la Esperanza, pero también de otras cofradías malagueñas, de Villanueva de la Concepción, del Arroyo de la Miel…
Estar en Roma y saludar a tanta gente conocida no deja de ser una sensación extraña, pero también de una intensa hermandad entre todos los presentes. Caras conocidas, pero también desconocidas que se vuelven hermanas compartiendo esa peregrinación. La gente se habla con cercanía, llora, se emociona, camina y comenta cosas con cercanía, aunque sea la primera vez que se ven. Si esto es el Jubileo de las Cofradías, la hermandad se vive en todo su esplendor.

Peregrinación por el Jubileo / Álex Zea
Cruz peregrina
La salida desde el Castel Sant’Angelo se hizo siguiendo la cruz peregrina tras los 200 peregrinos llegados desde Sevilla con la hermandad del Cachorro y con el arzobispo José Ángel Saiz Meneses a la cabeza. Atrás esperaban los más de 1.500 peregrinos llegados de Málaga, muchos con las camisetas hechas para la ocasión por la Esperanza. Allí llegó un grupo de hermanos de la archicofradía con el estandarte de la Virgen, dando vivas y palmas a la Virgen. Y así siguieron hasta el final. La alegría no se puede (ni se debe) esconder y en la peregrinación había mucha.

1.500 peregrinos son los llegados desde Málaga. / Álex Zea
Los hermanos de la Archicofradía de la Esperanza lo sabían y han querido participar masivamente. Grupos de familias y amigos muy numerosos caminaban en la peregrinación. Juan Antonio Carnero, capataz de trono, y Belén Fernández, hacheta durante más de 40 años, están en Roma con sus tres hijos, que también salen en la procesión de la Esperanza. “La Esperanza es de todos y lo que estamos viviendo es histórico, no solo para la Archicofradía, sino para toda Málaga, que va a ser conocida en el mundo entero por su Semana Santa”, comentaba Juan Antonio, mientras que Belén lo reafirma: “también somos de los Dolores del Puente y en la cofradía están entusiasmados”.
Otros vecinos del Perchel se han sumado a este jubileo, como un grupo de 18 amigos de la cofradía de la Estrella que llegan a Roma entre este jueves y el viernes. Estrella Sáenz es una de las integrantes de este grupo comentaba que “sólo entrar en el Vaticano con la peregrinación es único”. Este viaje estaba previsto desde hace un año, cuando salió la noticia y no han querido perderse la oportunidad de vivir la procesión del trono de la Esperanza en Roma.
Emoción, y mucha, es la que vivió Isabel Sánchez. Llego con toda su familia desde Villanueva de la Concepción, pasando por Madrid para recoger a su hija que estudia enfermería. Toda su familia está vinculada al mundo cofrade. Son de las cofradías de la Consolación y Cautivo y el Nazareno y los Dolores de su pueblo. Pero es una tradición que les llega de antiguo, su padre Manuel Sánchez Montiel es de Almogía, donde existe también una fuerte tradición cofrade. “Siempre hemos sido muy creyentes en mi familia”, explicaba Isabel, visiblemente emocionada cuando la peregrinación entraba en la plaza de San Pedro y se acordaba de su padre, que no había podido ir a Roma. “Es muy emocionante vivir un momento histórico como este en el corazón de la Cristiandad”.

Grupos de familias y amigos muy numerosos han participado en la peregrinación. / Álex Zea
Carlos Ismael Álvarez, antiguo hermano mayor de la Esperanza y pregonero de la Semana Santa, explicaba, junto a la Virgen de la Esperanza en San Pedro, que estos momentos son “un sueño, una satisfacción enorme, una ensoñación constante para un cofrade es todo. Lo que no soñaron los que nos precedieron ni pudimos imaginar nosotros, lo estamos viviendo y es una satisfacción enorme”. Carlos Ismael, que fue uno de los primeros en conocer lo que se estaba preparando, reconocía que “llevo más de 50 años de vida en la cofradía y nunca se pudo imaginar esto, pero una vez que nos llovió del cielo lo agarramos muy bien, lo gestionamos y le hemos echado mucha ilusión”.
El antiguo hermano mayor de la Esperanza, además, iba un paso más allá y apuntaba a cómo la archicofradía ha entendido que todos los actos organizados en Roma entroncan con lo que recogen sus estatutos de “propagar la devoción a la Virgen de la Esperanza y a Jesús Nazareno del Paso y esto es propagarlo exponencialmente y en el corazón de la cristiandad”.
Recorrido por la Basílica
Durante su recorrido por las naves de la Basílica de San Pedro, la comitiva de peregrinos realizó dos paradas muy significativas. La primera a la altura de la tumba de San Juan Pablo II, donde el estandarte de la Virgen se paró y postró en tres ocasiones ante su sepultura, en homenaje a un Papa que jugó un papel importante en la historia de la cofradía al ser el que aoprobó la coronación canónica de la Virgen de la Esperanza.
Más adelante, los peregrinos volvieron a hacer una segunda parada. En esta ocasión cuando llegaron al baldaquino que marca la ubicación de la tumba de San Pedro, donde se rezó el Credo.
Reconocimiento a las cofradías
El presidente de la Agrupación de Cofradías, José Carlos Garín, no se quiso perder la peregrinación a la Basílica de San Pedro. Él mismo es consciente de la importancia histórica que tiene este Jubileo para las cofradías. Por dos aspectos que puso de relieve, ya que “por primera vez y de una manera clara y contundente la Iglesia reconoce el papel de las cofradías y de las hermandades, en definitiva de la religiosidad popular, que está pasando de ser un vagón de cola en la Iglesia a ser un vagón de cabeza por su capacidad de llegar a la gente y a lugares donde la institución no llega”. Garín insiste además es que, para este Jubileo, se ha elegido la forma “más bonita” de mostrar este respaldo a la religiosidad popular, como es “una procesión con una imagen tan popular como la Virgen de la Esperanza”.
Ante esto, el presidente de la Agrupación de Cofradías, puso el símil de las cofradías con la parábola del sembrador: “Nosotros nos dedicamos a tirar semillas, unas caen en un sitio y otras en otros, pero es lo que hacemos todo el año con nuestra labor diaria y, en Semana Santa, con nuestra salida procesional”. Garín insistió en que “tenemos que estar orgulloso de esto, pero también ser coherentes con la vida evangélica porque para muchas personas somos un referente”.
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