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Cofradías

El 'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla': un libro que cierra un ciclo para José Jiménez

En su estudio, editado por Arguval, destaca cómo la primera imagen de Castillo Lastrucci, bendecida hace cien años, se convirtió en el primer Cristo del barrio de la Trinidad, cuyo hueco, tras su destrucción en 1931, fue ocupado por el Cautivo, y aporta novedades que pueden ayudar a la cofradía a definir la futura salida procesional de la actual talla de Palma Burgos con el grupo escultórico que desarrolla Juan Vega

José Jiménez con su último libro: 'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla'.

José Jiménez con su último libro: 'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla'. / L. O.

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla'. Arguval acaba de publicar el último trabajo del doctor en Historia José Jiménez Guerrero. Un libro que, aunque no se presenta hasta este viernes, ya está teniendo una extraordinaria acogida en las librerías y entre los lectores, que descubrirán interesantes aportaciones en torno a esta advocación que tanto supone en la historia de esta hermandad trinitaria, pero puede que desconocida por el público menos cofrade. Jiménez empezó con Zamarrilla y quiere acabar con ella, cerrando así un círculo y, aunque promete seguir investigando, como ha hecho durante toda su vida, y publicando artículos y colaboraciones, cree que con este libro se despedirá del mundo editorial, tras una profusa producción.

La labor investigadora del autor se ha centrado, principalmente, en la historia política y social de Málaga en los siglos XIX y XX y en el estudio de la religiosidad popular, una trayectoria avalada por su autoría o participación en más de una treintena de libros y su presencia en congresos nacionales e internacionales.

Participación en investigaciones cofrades

Dentro de su producción sobre la historia contemporánea de la ciudad destacan su participación en diversas obras colectivas y publicaciones como ‘Los sucesos de diciembre de 1854 en Málaga’, ‘El reclutamiento militar en el siglo XIX. Las quintas en Málaga (1837-1868)’, ‘El Círculo Mercantil de la ciudad de Málaga’, ‘La quema de conventos en Málaga. Mayo de 1931’ y ‘La destrucción del patrimonio eclesiástico en la Guerra Civil. Málaga y su provincia’. Estos dos últimos títulos, editados también por Arguval, llegaron a ser número uno en ventas en la Feria del Libro de Málaga en las ediciones de 2006 y 2011, respectivamente.

"Con esta obra cumplo un compromiso que me impuse hace ya algunos años: el de historiar las imágenes titulares de mi hermandad de Zamarrilla, a la que me honro en pertenecer desde el año 1968. Si en 1992 escribí 'La vinculación del Arma de Caballeria con la Hermandad de Zamarrilla' y, en 1994, junto con Juan Antonio Sánchez López, dimos a conocer la historia de la corporación en la monografía titulada 'Zamarrilla. Historia, iconografía y patrimonio artístico y monumental', fue en 2003, con motivo de la coronación canónica de María Santísima de la Amargura, cuando publiqué el primer libro referido a una de las imágenes titulares de la fraternidad: 'Historia de una devoción popular. La Virgen de Zamarrilla'.

En 2014, vio la luz el volumen titulado 'El Cristo de los Milagros. Notas históricas sobre la opera prima de Francisco Palma Burgos', cuando se cumplía el 75 aniversario de la bendición del Crucificado. Y ahora, cuando en 2026 se va a conmemorar el centenario de la hechura y bendición de la desaparecida efigie del Santo Suplicio, se edita 'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla'. Con esta publicación cierro el círculo y, al mismo tiempo, saldo mi deuda personal", admite el historiador.

Detalles históricos

El libro se presenta como una invitación a la hermandad de Zamarrilla y, en especial, a quienes hoy ostentan responsabilidades de gobierno, para continuar el trabajo que permita ver a Jesús del Santo Suplicio procesionando por las calles de Málaga en Semana Santa, más pronto que tarde. La publicación cuida incluso los detalles simbólicos: desde el dorado de las cubiertas, que remite a las capas de los cargos de la procesión en los años 20, hasta la recuperación de elementos históricos del cortejo.

Entre ellos, destaca la descripción del frente de procesión de la cofradía, formado por cruz guía escoltada por ocho grandes faroles de forja, así como los itinerarios que llegaba a completar más de 14 horas en la calle. El relato recoge, además, un episodio singular: la hermandad fue la primera en cruzar el actual puente de la Aurora —entonces puente de Alfonso XIII— antes incluso de su inauguración. “Fue en el recorrido de regreso, ya en la mañana del Viernes Santo de 1930. Ya se habían hecho las pruebas de resistencia pero aún no estaba abierto, pero las autoridades permitieron que la cofradía lo atravesara. El barrio de la Trinidad se volcó con la cofradía y adornó el puente para este momento”, señala Jiménez.

El recorrido histórico recuerda también que la corporación ha estado tradicionalmente vinculada a una única jornada de salida, el Jueves Santo, con excepciones documentadas en 1924 y 1935, y plantea cómo ese pasado puede orientar decisiones futuras. "Otra cosa será la manera de ajustar los horarios e itinerarios, pero eso ya no está entre mis competencias", bromea.

En conjunto, el trabajo reconstruye la trayectoria de las distintas imágenes veneradas en la ermita de Zamarrilla, su evolución dentro del universo cofrade y las claves que explican por qué esta advocación se convirtió en un icono identitario del barrio de la Trinidad.

Como punto de inflexión, el estudio destaca el encargo al imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci de la imagen y del grupo de misterio del Señor del Santo Suplicio, una decisión con impacto artístico y devocional que abrió la puerta a nuevos encargos en Málaga al mismo escultor, en hermandades como Rescate o Prendimiento.

Un Cristo para la Trinidad

La imagen del Cristo del Santo Suplicio, que representaba el momento en que el Señor era despojado de su túnica antes de ser crucificado, fue bendecida en la iglesia de la Aurora María el Sábado de Pasión, 27 de marzo de 1926, y procesionó hasta 1931. Según recoge la investigación, solo un año no salió con su característica túnica blanca: lo hizo con una túnica color vino tinto. Apenas un mes después de aquella última salida, la imagen fue destruida.

Vía crucis del Santo Suplicio por las calles de la feligresía de la Amargura

Vía crucis del Santo Suplicio por las calles de la feligresía de la Amargura / Eduardo Nieto

El trabajo subraya que la devoción al Santo Suplicio ayudó a consolidar el vínculo entre hermandad, imagen y barrio, en una Trinidad que buscaba un referente cristífero propio. “En la Trinidad, sin embargo, las dos cofradías tenían imágenes de Virgen: la Soledad de San Pablo y Zamarrilla, con la Amargura”, recoge Jiménez, en contraste con el vecino Perchel, donde recibían culto en Santo Domingo el Nazareno del Paso y el Cristo de la Buena Muerte de Pedro de Mena.

Esa relación devocional quedó abruptamente interrumpida por los episodios de violencia patrimonial del primer tercio del siglo XX, especialmente por la quema de conventos de mayo de 1931, los días 11 y 12, cuando imágenes, enseres y patrimonio de cofradías y otros edificios religiosos —e incluso civiles— fueron pasto de las llamas.

Pese a la magnitud del golpe, la investigación pone el acento en que la dimensión inmaterial —la fe, el arraigo popular y la identidad devocional— sobrevivió. Tras la pérdida del titular, la hermandad atravesó etapas de reorganización y reubicación, y el “hueco” devocional del barrio acabaría ocupándolo con el tiempo el fenómeno popular de Jesús Cautivo.

Reorganización de la hermandad

En ese proceso, el estudio recuerda que, tras la disolución de la hermandad en 1938 y su reorganización en torno a la Virgen de la Amargura llegada desde Álora, la corporación se trasladó a San Felipe Neri, donde se bendijo un nuevo Cristo, aunque ya no en el momento del expolio de sus vestiduras, sino crucificado: el Cristo de los Milagros. “No hemos logrado documentar el motivo de esta decisión, pero no sería descabellado pensar en que la anterior hermandad pudiera mantener deudas que la nueva no quería asumir”, explica Jiménez.

El investigador destaca, además, las similitudes formales y la unción devocional entre el primitivo Santo Suplicio y el Cautivo: “Ambas transmitían la misma sensación de humildad, pobreza y sencillez; la túnica blanca conecta, además, con la esencia antropológica del barrio”.

El futuro

El estudio detalla el proceso de recuperación de la advocación y el encargo de una nueva imagen del Santo Suplicio a Palma Burgos, bendecido en 1985, saldando una cuenta pendiente que duró 54 años, entendido como un cierre simbólico de una herida abierta durante décadas. En paralelo, se fija como horizonte —aún en marcha— el propósito de que Zamarrilla pueda volver a procesionar a Jesús del Santo Suplicio junto a su grupo escultórico, obra a Juan Vega, cuando existan los medios y condiciones necesarias. La hermandad, de hecho, ya cuenta con cuatro imágenes del futuro misterio: un soldado romano y tres sayones, que han sido presentados y bendecidos en los últimos años, a raíz de la aprobación del boceto en barro y la firma del contrato con este escultor malagueño en 2018.

Presentación de las primeras imágenes del grupo escultórico del Santo Suplicio.

Presentación de las primeras imágenes del grupo escultórico del Santo Suplicio. / Eduardo Nieto

"El ayer, el hoy y el mañana se unen en la hermandad de Zamarrilla en torno a su imagen. Y es que en ella se conjuga parte de la historia de la fraternidad, su pasado, también su presente, con las iniciativas que se siguen, y su futuro, que no es otro que lograr la salida procesional de la imagen de Palma Burgos, con el grupo escultórico de Juan Vega", insiste José Jiménez, que pretende también de este modo extender el conocimiento, y con él, la devoción, a esta imagen.

Presentación del libro

'Santo Suplicio de la Hermandad de Zamarrilla' será presentado este viernes, 19 de diciembre, a las 19.00 horas, en la Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés. El encargado de su introducción será el periodista de Canal Sur TV Enrique Romero. Además del propio José Jiménez, en el acto intervendrá Francisco Argüelles, representando a la editorial Arguval, que ha incluido esta investigación en su colección Alcazaba.

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