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Cofradías

El efecto Roma en la Esperanza: crece la devoción y aumentan los hermanos

La peregrinación de la Esperanza a Roma este pasado mes de mayo ha disparado el interés por pertenecer a la archicofradía, que ha aprobado 305 nuevas altas de hermanos durante 2025 y ha reforzado el vínculo emocional de la ciudad de Málaga con su Virgen

La Virgen de La Esperanza pasa junto al Coliseo por la noche durante la procesión del Jubileo 2025, en Roma

La Virgen de La Esperanza pasa junto al Coliseo por la noche durante la procesión del Jubileo 2025, en Roma / Álex Zea

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

Málaga vivió en mayo de 2025 un capítulo que ya forma parte de su memoria cofrade. La presencia de la Virgen de la Esperanza en Roma, con motivo del Jubileo de las Cofradías, no fue solo un acontecimiento histórico por su dimensión religiosa y cultural, sino también un fenómeno social con repercusión directa en la vida interna de la archicofradía. Siete meses después, el balance se percibe en lo más tangible: el interés por pertenecer a la corporación ha crecido y la cofradía ha registrado un incremento notable de solicitudes de altas de hermanos. Lo que se vivió en la Ciudad Eterna —la emoción de miles de fieles, la proyección internacional de la devoción malagueña y la sensación de estar ante un hito irrepetible— ha tenido como consecuencia, entre otras muchas, que durante todo este año 2025, un total de 305 cofrades se han sumado a la nómina de hermanos, según la información facilitada por Sergio Morales, su hermano mayor.

Desde mayo hasta diciembre la corporación ha aprobado la admisión de un total de 165 nuevos hermanos, según se recoge, igualmente, en los acuerdos de junta de gobierno que publica la propia hermandad en su web:

  • En la junta celebrada el 17 de junio: 40 nuevos hermanos
  • En la junta celebrada el 16 de septiembre: 35 nuevos hermanos
  • En la junta celebrada el 21 de octubre: 43 nuevos hermanos
  • En la junta celebrada el 25 de noviembre: 47 nuevos hermanos

De ellos, a 106 nuevos cofrades le fue impuesta la medalla corporativa, como símbolo de pertenencia a la institución, en el pasado triduo con motivo de la festividad de la Virgen de la Esperanza, al finalizar el tercer día, que estuvo presidida por el nuevo obispo de Málaga, José Antonio Satué. En Cuaresma, durante el triduo al Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, fueron otros 32 hermanos los que recibieron su medalla.

Actualemente son hermanos de la archicofradía 4.871 personas.

El dato confirma lo que en la corporación se intuía desde los días posteriores a la peregrinación: Roma no fue un episodio aislado, sino un impulso que ha reforzado el vínculo emocional con la Virgen y ha despertado un interés creciente por formar parte de la hermandad. La escenas escenas vividas en la vía Claudia, junto al Coliseo, el arco de Constantino, el Circo Máximo... fueron de esas que se fijan en la retina colectiva. Miles de fieles arropando a la dolorosa en las calles de Roma en una procesión calificada como “histórica”, con la ciudad convertida en altavoz internacional de Málaga y de su Semana Santa.

"La peregrinación a Roma ha tenido un impacto muy positivo en el fortalecimiento interno de la hermandad. Compartir fe, convivencia y emociones en el centro de la cristiandad ha reforzado los lazos entre los hermanos y ha despertado orgullo, unidad e ilusión por seguir caminando juntos como archicofradía", destaca su hermano mayor, Sergio Morales.

El “impacto Roma”: devoción global y orgullo local

La Esperanza fue una de las imágenes protagonistas del Jubileo de las Cofradías, enmarcado en el Año Jubilar 2025. Su presencia en las calles romanas situó a Málaga en un escaparate internacional y elevó la devoción perchelera a un plano universal: la Virgen procesionó en un contexto de alcance global, ante visitantes de distintos países, medios de comunicación y peregrinos que acudieron atraídos por el programa del Jubileo.

Pero el impacto no se limitó a la proyección exterior. Para Málaga, la peregrinación supuso una experiencia colectiva: días de preparativos, seguimiento masivo, emoción compartida y un regreso celebrado como un gran acontecimiento cofrade de enorme impacto devocional e identitario: los días que la imagen permaneció expuesta en la Catedral y su procesión de regreso a su basílica. Fue un regreso que estuvo rodeado por un ambiente multitudinario que prolongó la sensación de acontecimiento extraordinario.

Besamano de la Esperanza en la Catedral de Málaga tras su peregrinación en Roma

Emiliano Téllez

La archicofradía llevaba dos años de trabajo para culminar ese viaje. La organización vaticana había programado el Jubileo de las Cofradías como gran cita internacional del Año Jubilar 2025, y la Esperanza fue una de las imágenes elegidas para protagonizarlo.

Ese contexto es clave para entender el “efecto llamada” posterior: Roma supuso visibilidad global, pero también un elemento emocional fuerte para la Málaga cofrade. La Esperanza no solo fue contemplada fuera: fue reivindicada dentro. El sentimiento de pertenencia creció porque la devoción local se vio reflejada en una dimensión mundial.

De peregrinación a impulso interno

La archicofradía había trabajado previamente un calendario de actividades y formación bajo el programa “Camino de Esperanza”, diseñado precisamente para que los meses previos a Roma no quedaran reducidos a logística, sino que se vivieran como un proceso colectivo de fe, cultura y comunidad.

Ese “camino” tuvo un doble resultado:

  • Por un lado, preparó espiritualmente a los hermanos para el Jubileo.
  • Por otro, abrió la puerta a que personas alejadas de la vida corporativa se acercaran por primera vez, atraídas por el acontecimiento y por la dimensión extraordinaria del viaje.

La clave está en que Roma fue un evento singular, pero también un relato compartido. Y cuando una cofradía genera relato, genera identidad.

Procesión triunfal de regreso de la Virgen de la Esperanza a su basílica tras su peregrinación a Roma

Procesión triunfal de regreso de la Virgen de la Esperanza a su basílica tras su peregrinación a Roma / Eduardo Nieto

Roma no se quedó en Roma

Roma no se quedó en Roma, sino que aterrizó en Málaga como una experiencia colectiva que dejó huella y atrajo a nuevos devotos. Este aumento de altas refleja también otro fenómeno: la capacidad de la archicofradía para conectar con devotos que estaban fuera del circuito habitual. Roma atrajo a públicos distintos: desde peregrinos hasta malagueños que siguieron el acontecimiento por redes o medios y que, al ver a la Esperanza en un escenario global, sintieron renovada la necesidad de estar dentro.

En otras palabras: el Jubileo no solo reforzó la fe, sino que activó la pertenencia. Y eso, para cualquier corporación, es el fruto más duradero de un acontecimiento extraordinario: no la fotografía histórica, sino la comunidad que se fortalece después. Porque Roma ya pasó. Pero su eco sigue creciendo en Málaga como una prolongación silenciosa de los aplausos y vítores que acompañaron a la Esperanza en la Ciudad Eterna.

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