Entrevista | José Martín España Pintor del cartel de la Semana Santa de Málaga de 2026
"El cartel de la Semana Santa tiene que ser agresivo pero amable a la vez, porque promociona un evento que sale del corazón"
La Agrupación de Cofradías presenta ya, este mismo jueves, en el Cine Albéniz, la obra que servirá para anunciar las procesiones de la primavera de este 2026, una obra del artista veleño José Martín España, que, según manifiesta, ha querido resumir en una sola imagen una "suma de momentos" que serán reconocibles dependiendo de la perspectiva con la que cada espectador se acerque al cartel

Martín España recibe su credencial como cartelista el pasado 20 de noviembre en San Julián. / Agrupación de Cofradías

Vive una segunda víspera de Reyes en apenas 48 horas. José Martín España está impaciente por que se conozca el resultado de un profundo proceso de reflexión que ha culminado en el cartel de la Semana Santa de Málaga de 2026, que este jueves será descubierto durante un acto en el Cine Albéniz a las 20.00 horas e introducido por la historiadora Lidia Henares. Consciente del contexto social actual, Martín España ha profundizado en un concepto que va más allá del cartel tal y como tradicionalmente se ha concebido. Incluso más allá de su versión digital, compartida a gran velocidad a través de las redes sociales. La obra de este artista veleño aspira ya no solo a anunciar las procesiones de la próxima primavera, sino a perdurar en el tiempo: lo hace a través de la suma de muchos detalles reconocibles que conectan “con la memoria común”: la Semana Santa de cada uno; la experiencia individual dentro de una celebración colectiva.
¿Qué sensaciones experimenta el cartel de la Semana Santa de Málaga a pocas horas de se descubra su trabajo?
Lo primero que siento es mucha ilusión y unas ganas enormes de poder mostrar la obra y el trabajo que he ido desarrollando durante estos últimos meses. También mantengo una sensación de profundo agradecimiento hacia la Agrupación y el deseo de representarla con el máximo respeto. Pienso también en los cartelistas anteriores —son casi cien—, en todos esos nombres que han ido sonando a lo largo de los años, y formar parte de esa nómina para mí es un auténtico orgullo. Sin duda, es un antes y un después en mi carrera.
¿Cómo ha sido el proceso creativo del cartel desde que recibió la noticia de su designación hasta su entrega?
Desde el momento en que recibo la noticia, empiezo a pensar e investigar. En mi proceso creativo hago mucho uso del vídeo y de plataformas digitales; también recurro a retransmisiones de la Semana Santa de años anteriores. Todo eso me ayuda a vislumbrar qué quiero representar y por dónde quiero llevar la obra. De ahí surge una primera idea que, aunque ha ido evolucionando, sigue presente en el cartel final. A lo largo del proceso he ido incorporando nuevos elementos, construyendo un cartel al que se han ido sumando ideas sin necesidad de descartar las iniciales. En mi caso, fui a la Agrupación con un primer boceto y obtuve un visto bueno previo. La Agrupación no exige presentar un boceto ni nada en concreto, pero sí suele sugerir una reunión en la que se puedan comentar las ideas generales. Esto se hace, por ejemplo, por cuestiones de copyright o para evitar elementos que la institución no pueda registrar, y también porque —como ocurre en mi caso— tanto la comisión artística como el presidente me conocen, y pueden señalar algunos aspectos o símbolos que podrían resultar sensibles.
El cartel es una suma de momentos. Muchos instantes de la Semana Santa concentrados en una sola imagen, o incluso, mejor aún: el momento que cada persona quiera reconocer como propio
Distintos puntos de vista
¿Cuál es el motor que ha inspirado su concepción del cartel de la Semana Santa de Málaga de 2026?
Mi idea principal siempre ha girado en torno al fenómeno del dinamismo y la movilidad de la Semana Santa y a cómo esa condición influye en todo lo que participa en una procesión: los enseres, las personas, los propios tronos, la luz… incluso la ciudad. Me interesaba especialmente cómo ese movimiento genera distintos puntos de vista. La Semana Santa no se percibe igual desde quien permanece quieto en una esquina que desde quien camina, acompaña o se desplaza con el cortejo. Cada mirada es distinta, y cada experiencia también. Ese contraste —entre lo estático y lo móvil— es el motor del cartel. A partir de ahí hice un trabajo de estudio de iconografía: de dónde venimos, de dónde partimos, y qué símbolos son capaces de situar al espectador en un instante concreto de la Semana Santa. Quería que el cartel te ubicara inmediatamente en Málaga, que hablara de la Semana Santa de Málaga y no de otra, a través de elementos e iconos reconocibles, que conectan con una memoria común. Al mismo tiempo, necesitaba incluir un punto de abstracción, un margen para que quien lo mire pueda ir un poco más allá y no se quede solo en una imagen explícita que lo cuente todo de forma literal. Por eso no es una alegoría, sino casi lo contrario: es una suma de momentos. Muchos instantes de la Semana Santa concentrados en una sola imagen, o incluso, mejor aún: el momento que cada persona quiera reconocer como propio.
¿Es protagonista alguna imagen titular concreta de la Semana Santa?
Es un cartel compuesto por muchas piezas y muchos detalles, pero en realidad representa un único elemento. Está construido a partir de pequeñas partes que, juntas, forman una imagen concreta, así que sí, hay un titular protagonista. Aunque cuenta con ese punto de abstracción que permite diferentes lecturas, pero al mismo tiempo te ubica claramente en Málaga: es imposible no reconocerlo como un cartel de la Semana Santa de Málaga.
En esta obra los modos de mirar tienen una relevancia especial: la experiencia no es la misma para quien la observa de cerca, para quien la ve de pasada en un escaparate, o para quien la descubre en una pantalla
Como padre de la obra, ¿qué es lo que más destacaría de ella?
Destacaría, en primer lugar, que el propio soporte y el formato de la obra van a cambiar con respecto a lo habitual. Esto va a permitir al espectador percibir distintos momentos o lecturas según la manera en que se acerque a ella. En esta obra los modos de mirar tienen una relevancia especial: la experiencia no es la misma para quien la observa de cerca, para quien la ve de pasada en un escaparate, o para quien la descubre en una pantalla. Esa diversidad de puntos de vista forma parte esencial del cartel. Esta decisión llega después de una reflexión bastante profunda sobre la utilidad del cartel de Semana Santa hoy en día y sobre su convivencia con todos los elementos que lo rodean en sus distintas naturalezas: desde la versión en papel expuesta en la calle hasta la imagen que circula y se comparte en redes sociales.
¿Ha dejado el cartel de ser "un grito pegado en la pared"?
Ha dejado de serlo, porque hoy convive con muchos otros estímulos. Estamos rodeados de información constante: en el espacio, en el día a día y, sobre todo, en cualquier pantalla. Es una comunicación muy agresiva, muy comercial, que compite por atraer nuestra atención. Por eso, un cartel de Semana Santa, que al final está promocionando un evento, tiene que ser lo suficientemente 'violento' a la vista, en el sentido de que debe llamar la atención y obligarnos a parar y mirar. Pero al mismo tiempo tiene que seguir siendo lo más amable posible, porque representa algo que se hace desde el corazón: habla de emoción, sentimiento y tradición. En ese estudio y esa reflexión previa a la ejecución del cartel, lo que siempre me venía a la cabeza es que, precisamente por esa cierta obsolescencia como soporte único, teníamos que profundizar más en el formato y en la obra en sí. Ya no solo en el cartel que se ve en la calle o en internet, sino en aquello que perdura. Que tenga calidad, que el público pueda verlo con el paso de los años y recordarlo como una obra que llamó la atención. Y también que el público pueda seguir interviniendo en él, colaborando con él, integrándose como parte de la obra para que cobre sentido. Igual que ocurre en la propia Semana Santa: el espectador no es pasivo, es un espectador activo.
¿Ha sido, quizás, el cartel que con más responsabilidad ha afrontado?
Dentro de que siempre intento realizar todas mis obras con el mayor esmero, en esta en concreto ha habido un punto añadido de responsabilidad: la necesidad de parar y reflexionar, por la trascendencia del encargo y porque, a día de hoy, va a llegar a una cantidad de público mucho mayor.

Martín España, autor del Cartel de la Semana Santa de Málaga 2026. / L. O.
Lesión de clavícula
¿Qué ha supuesto, en el resultado final de la obra, su reciente lesión de clavícula que le obligó a estar parado unas semanas en pleno proceso de ejecución del cartel?
En un principio pensé que podía ser un drama, un frenazo en seco, pero ha resultado ser todo lo contrario. Ese tiempo —y todo lo que ocurrió a mediados de noviembre, que para mí fue un punto importante— acabó dando lugar a una reflexión mucho más profunda y a la posibilidad de darle una vuelta a esas primeras ideas. Gracias a esa pausa, hoy existe la obra que existe. La idea inicial era válida, pero el resultado final es completamente diferente: más maduro, más pensado, más consciente. Ahora, una vez entregado el cartel, siento mucha felicidad. Me siento muy seguro de lo que he hecho. No lo llamaría orgullo, pero sí esa tranquilidad de haber conseguido plasmar lo que tenía en la cabeza, de traducir lo que me rondaba a un soporte físico, a una imagen y a unos materiales concretos.
¿Qué es para Martín España la Semana Santa y cómo espera vivirla este año?
Para mí la Semana Santa de Málaga es, ante todo, ilusión. Ahora que tenemos los Reyes Magos tan cerquita, puedo compararla con esa sensación. Me lleva directamente al niño que fui, y lo más bonito es que esa emoción, a pesar de los años y de la rutina, vuelve cada vez que llega el Domingo de Ramos. Es una emoción que no cambia. Son los olores, las sensaciones… detalles que me hacen volver atrás, y que agradezco y necesito. Para mí es casi como arrancar un nuevo año, volver a empezar. Y junto a todo eso está la parte más personal: poder convivir con mis amigos y mi familia, y con mis cofradías de Vélez. Todo eso, en conjunto, me hace sentir en plenitud, algo que a veces es tan difícil de encontrar.
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