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Cofradías

Carlos Ismael Álvarez fabula la historia de la Esperanza y la hace literatura cofrade

El que fuera hermano mayor de la archicofradía y pregonero de la Semana Santa de Málaga publica 'La Casa de los Priego y otros relatos', una colección de ocho cuentos cofrades basados en hechos reales y que describen la atmósfera de la corporación en siglos pasados

Carlos Ismael Álvarez, en su biblioteca, con un ejemplar de su colección de cuentos 'La Casa de los Priego y otros relatos'

Carlos Ismael Álvarez, en su biblioteca, con un ejemplar de su colección de cuentos 'La Casa de los Priego y otros relatos' / L. O.

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La historia de la Esperanza no solo se conserva en documentos, también en recuerdos, gestos y relatos transmitidos con los años. Puede que no figuren en los libros de actas, pero han pasado de boca en boca en la sacristía, en las calles del viejo Perchel y bajo los varales de su inmenso trono. Historias donde la Esperanza no es solo una Virgen a la que Málaga se rinde, sino también una forma de estar en el mundo. De ese poso nace 'La Casa de los Priego y otros relatos', un libro con el que Carlos Ismael Álvarez, ex hermano mayor de la archicofradía convierte esa memoria cofrade en literatura.

La obra, de 88 páginas, es una invitación a entrar en una atmósfera cofrade que no se explica: también se respira. Y esa es precisamente la intención del autor. Contar la Esperanza desde el aura, desde el rumor de lo vivido y lo escuchado, desde ese territorio donde la verdad histórica y la verdad literaria se rozan.

El libro se presenta este próximo jueves 12 de febrero a las 19.00 horas en la Sociedad Económica de Amigos del País, en la plaza de la Constitución, a cargo del periodista y archicofrade Juan Romera Fadón. Se trata de una autoedición de 200 ejemplares numerados a mano, cuidada al detalle.

Una memoria convertida en cuento

“Tenía cuentos escritos hace años”, relata el que también fuera pregonero de la Semana Santa de 1997. Algunos incluso vieron la luz en el boletín de la cofradía hace décadas. Con el tiempo, han vuelto a su mesa: los ha reelaborado, ha escrito textos nuevos y ha reunido ocho relatos cortos centrados en asuntos cofrades. En su manera de narrar hay un gesto claro: partir de lo real —de lo que “realmente sucedió”— y permitirse fabular. “Fabular sobre el filme de unos hechos que realmente sucedieron y luego desarrollar la historia por mi cuenta siempre me ha atraído mucho”, asegura.

Así nace el libro: como un intento de describir el aura de la archicofradía, ese fondo invisible que sostienen los nombres propios, con personajes que comparecen en sus páginas, unas veces nombrados y otros anónimos, "en los que ciertamente me reconozco", sostiene.

La cruz de plata y la casa

El relato que da título al volumen viaja al siglo XVIII y a una figura clave: José de Priego, hermano mayor de la Esperanza, “tonelero pudiente”, según lo define el autor. A él se vincula un episodio que en la cofradía tiene algo de leyenda y de documento: el pago de la plata para hacer la cruz del Nazareno del Paso. Aunque el gremio aportó, sostiene Álvarez, fue Priego quien asumió prácticamente todo el coste. Y la cruz se custodió “de generación en generación” en la casa hasta finales del XIX.

Ese edificio —en realidad, la Casa del Obispo, de la que el Obispado se habría desprendido probablemente por la desamortización— fue adquirida por Priego. Y desde ahí, la narración abre sus puertas. En el libro, de hecho, esa historia se despliega en dos textos: el primero y su espejo, ‘La última Priego’, donde el mismo suceso se cuenta desde dos puntos de vista. Dos voces. Dos maneras de recordar, a través de dos de sus protagonistas.

El trono de la Virgen de la Esperanza entra en la calle Cuarteles en los años 20.

El trono de la Virgen de la Esperanza entra en la calle Cuarteles en los años 20. / Archivo Bienvenido-Arenas CTI-UMA

Una tradición literaria que Málaga echaba en falta

Álvarez habla de lo cofrade como un material narrativo con posibilidades casi infinitas, pero lamenta que en Málaga se haya cultivado poco este género: la literatura cofrade como relato, como ficción. "Siempre he echado de menos una narrativa cofrade en Málaga, donde se ha hecho muy poco", lamenta. Recuerda con admiración los textos de Jorge Salinas, especialmente sus artículos de realismo fantástico publicados en La Opinión de Málaga, así como los cuentos de Sebastián Souvirón en los años 40 y 50, de Antonio Gutiérrez Díaz, autor de 'El Cofrade Miguelito' —"que no solo fue un oftalmólogo de primer nivel, sino un cofrade como la copa de un pino y un buen escritor de relatos"— Lola Carrera o la inolvidable tradición oral de Antonio Garrido, "que nos dejaba con la boca abierta, aunque raramente trasladaba después esos relatos a papel".

Ese vacío ha sido uno de los motores que le han empujado a escribir: “Me he decidido a escribir y editar ocho cuentos cofrades siguiendo esa estela. Este tipo de literatura lo echaba de menos”.

"Estoy convencido de que la realidad alterada puede ser más cierta o más certera que lo ocurrido, ante unos ojos que nunca, o a veces, o no siempre, ven más allá de lo inmediato", sentencia. Y en esa idea se sostiene el libro.

Una edición cuidada y con sello personal

'La Casa de los Priego y otros relatos' cuenta con ilustraciones del arquitecto Luis Ruiz Padrón y un prólogo de Elena Narváez, abogada concursalista y reconocida escritora, que firma —en palabras del autor— un texto “precioso”. La impresión ha corrido a cargo de Urania, “viejos amigos” del autor, lo que ha permitido una edición pulcra y muy personal, fiel a la idea de libro que Carlos Ismael Álvarez tenía en mente desde el principio.

Lector compulsivo y bibliófilo exacerbado”. Así se define Álvarez, que reconoce incluso “graves problemas en casa para tener más libros”. Para él, la lectura desemboca de forma natural en la escritura: lo leído, lo oído y lo vivido acaban formando parte de la propia biografía.

Aunque los relatos parten de asuntos cofrades, el autor ha procurado que el libro sea accesible a un público mucho más amplio, más allá del ámbito estrictamente cofrade. “Estoy satisfecho de lo que ha salido y veremos a ver la crítica”, confiesa.

Jubilado de la abogacía, Carlos Ismael Álvarez mantiene una intensa actividad: el Obispado de Málaga le ha asignado diferentes desempeños que mantienen ocupada su agenda. Además, practica algún deporte y procura mantenerse en movimiento, "porque a mi edad, si no das pedales te caes de la bicicleta".

Y quién sabe si este libro será solo el principio. “Probablemente coja carrerilla y escriba más”. La crítica lo dirá, una vez que el libro vea la luz.

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