Cuaresma 2026
San Julián se llena para escuchar a José Antonio Marina: "¿Por qué soy cristiano?"
El pensador abordó la vigencia del cristianismo hoy, alertó de sus riesgos cuando se alía con el poder y reivindicó una fe centrada en la ética, la libertad y la transformación de la realidad

José Carlos Garín, presidente de la Agrupación, José Antonio Marina, José Carlos Ruiz y Alejandro Cerezo, en la Sala Capitular de San Julián. / Agrupación de Cofradías

La Agrupación ha reforzado este jueves el proyecto Cultura San Julián como un espacio estable donde la Semana Santa no se queda solo en la calle: también piensa, charla y se interroga. Y en una Málaga que se mira a sí misma cada primavera, en esta Cuaresma vuelve a demostrar que la fe, cuando se cruza con la cultura, también llena salas, como la Capitular, que ha colgado el cartel de completo con una de esas citas que desbordan el formato de conferencia para convertirse en conversación de ciudad. El filósofo José Antonio Marina protagonizó un encuentro titulado “¿Por qué soy cristiano?”, conducido en diálogo con el profesor y divulgador José Carlos Ruiz.
El interés fue tal que el aforo se agotó minutos antes del inicio. Y no por un reclamo de coyuntura, sino por una pregunta de fondo, incómoda y actual: qué significa hoy ser cristiano —y qué lugar ocupa la religión— en un mundo donde conviven auge y desconfianza hacia lo religioso.
La apertura del coloquio corrió a cargo de Alejandro Cerezo, responsable del Área de Cultura de la Agrupación, que enmarcó la convocatoria en el propósito de la institución: ofrecer espacios de pensamiento abiertos a Málaga y con ambición académica. En esa misma línea, avanzó que la cita funciona como antesala de un proyecto cultural de mayor alcance que se presentará próximamente.
Filosofía como servicio público y la religión como “tema explosivo”
Marina arrancó reivindicando una idea que le es propia: la filosofía como servicio público, útil para pensar aquello que de verdad inquieta a la sociedad. Y ahí, explicó, la cuestión religiosa vuelve con fuerza, aunque también cargada de controversias: la religión, dijo, vive un tiempo de renacimiento y de descrédito simultáneos, lo que la convierte en un asunto especialmente sensible en el debate contemporáneo.
El filósofo trazó una mirada histórica: las religiones nacen como experiencias de salvación, pero pueden derivar en desdicha cuando se absolutizan o se confunden con el poder. Aun así, defendió que el paso cultural que llevó a concebir a Dios no solo como fuerza, sino como bondad, supuso un giro decisivo para la humanización y para la construcción ética de la cultura occidental.

José Antonio Marina y José Carlos Ruiz, durante su conversación. / Agrupación de Cofradías
Una “corriente” que crece… y a veces se estanca
En el núcleo de su intervención, Marina presentó el cristianismo como una corriente caudalosa de experiencia que nace de la figura histórica de Jesús de Nazaret y se ensancha con el tiempo a través de vivencias personales. Esa corriente —vino a explicar— a veces cristaliza en estructuras sociales o políticas que aumentan su capacidad, pero pueden estancar su vitalidad. Y, al mismo tiempo, atraviesa crisis y renacimientos impulsados por personas y movimientos que intentan volver al “manantial” original.
Frente a una fe reducida al enunciado, Marina defendió un cristianismo ético, experiencial y liberador. No como refugio, sino como impulso para no resignarse. En esa idea insistió con una llamada a salir del “mundo de lo trivial” y a sustituir el fatalismo de “el mundo es así” por una mirada más concreta —“esta realidad es así”— y, por tanto, transformable. Si la acción humana se orientara hacia lo bueno y lo bello, sugirió, emergería aquello que el Evangelio nombra como Reino de Dios.
La “doble verdad”: lo público, lo universal y lo íntimo
Otro de los ejes del encuentro fue su planteamiento de la teoría de la doble verdad:
- Verdades públicas y universales, verificables mediante la razón y base de los derechos humanos.
- Verdades privadas, nacidas de experiencias personales que no siempre son comprobables de forma objetiva.
En ese esquema, las religiones se ubican en el ámbito de lo privado —sin que eso signifique falsedad—, mientras que el espacio común debe regirse por principios universales. La ética, en esta visión, protege la libertad religiosa, pero también marca límites cuando las prácticas afectan a terceros.
Con José Carlos Ruiz como hilo conductor, la conversación se abrió a preguntas sobre la relación entre religión, ciencia y ética, y al recorrido intelectual del propio Marina para formular su respuesta personal a la cuestión que da título tanto a la conferencia como a su obra “Por qué soy cristiano”.
La intervención recogió, de hecho, buena parte de las tesis desarrolladas en este libro, donde el autor ofrece un breve tratado sobre la genealogía de la religión, con especial atención al cristianismo como base cultural de Occidente y a la figura histórica de Cristo. El libro incluye además una biografía intelectual en la que Marina expone su proyecto creador, sustentado en una teoría de la inteligencia cuya culminación es la ética, plenamente coherente -según explica- con el mensaje de Jesús.
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