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Semana Santa Málaga 2026

Crucifixión remata el trono del Cristo 31 años después: estrena proporciones, programa iconográfico y nuevos puntos de luz

La cofradía del Lunes Santo presenta la intervención que reduce medidas, completa elementos del diseño original e incorpora orfebrería repujada a mano y nueva iluminación, mientras el ambicioso trono futuro de Manuel Toledano puede hacerse realidad

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La cofradía de la Crucifixión ha dado un paso que se notará el Lunes Santo a simple vista… y que pesa, sobre todo, en lo simbólico. Tras 31 años viendo al Cristo procesionar en unas andas que aún arrastraban tareas pendientes, la hermandad ha presentado este sábado en su casa hermandad la reforma del trono: una intervención pensada para redimensionar el conjunto, rematar el proyecto original y, de paso, ajustar la puesta en escena del Crucificado con mejores proporciones e iluminación nueva y necesaria.

El acto, conducido por el periodista Santiago Souvirón, se celebró en el salón de tronos, con el conjunto expuesto para su contemplación hasta las 22.00 horas, en una de esas citas que mezclan conversación cofrade y veredicto silencioso: el de los hermanos que miran, comparan y reconocen —por fin— un “antes” y un “después”. Y los que se impacientan por ver el ambicioso proyecto de Manuel Toledano, un sinuoso y complejo monumento funerario, hecho realidad. Toledano, de hecho, ha presentado esta misma semana, el martes, el segundo diseño de lo que aspira se convierta en una tetralogía: el futuro trono del Nazareno de la Salutación.

“La hermandad no quería seguir así más tiempo”

El hermano mayor, Francisco González Lorente, lo resume sin rodeos: la cofradía no lo descarta. Al contrario, está encantada con este nuevo diseño. Pero, mientras se puede acometer, necesitaba también cerrar una etapa. “Es un proyecto a muy largo plazo, pero lo que no quería la hermandad era seguir con un trono inacabado más tiempo”, explica, aludiendo al gran diseño ideado por Manuel Toledano que aún no verá la luz. Ese futuro trono —más ambicioso, más complejo, casi una obra total— sigue ahí, al fondo del horizonte. Pero mientras llega, el cabildo decidió por unanimidad afrontar esta obra intermedia para que el Señor “salga ya” en un trono terminado.

La intervención ha ido directa al corazón de la arquitectura del trono. Según detalla González Lorente, el trono se ha recortado 20 centímetros de anchura en el frontal y 50 centímetros de largo en los laterales, logrando “minimizar los espacios lisos” de la carpintería. La consigna era clara: ajustar sin amputar. “No se ha suprimido ninguna talla, quizá algún detalle”, apunta, insistiendo en que el objetivo era refinar el conjunto, no vaciarlo.

El proyecto y la idea llevan la firma, precisamente, de Manuel Toledano, hijo del autor del trono y heredero de su arte, mientras que Manuel Molina ha sido el encargado de ejecutar la reducción de la carpintería.

Ángeles, atributos y un programa iconográfico nuevo en las capillas

Más allá de la tijera de las medidas, la reforma culmina elementos que llevaban décadas esperando. Se han incorporado ángeles en las capillas, hasta ahora vacías, con los atributos de la Pasión, con modelos realizados para la hermandad por el imaginero Alejandro Paneque. La orfebrería de esos atributos, en plata, corresponde a Cristóbal Angulo, autor de toda la orfebrería del trono, en bronce.

En paralelo, se han decorado las capillas con una ornamentación vegetal cuyo diseño —según explica el hermano mayor— es del propio Francisco González Lorente, además de completar un conjunto de ocho tondos o cartelas: cuatro en las esquinas, con los tetramorfos (león, águila, toro y ángel), símbolo de los evangelistas y otros cuatro en los paños centrales, con un mensaje identitario: el escudo de la corporación, el escudo de la ciudad, el Buen Pastor y una azucena como representación de la Catedral.

Orfebrería a mano, "no hay nada de serie”

Uno de los saltos más visibles llega en la parte superior, donde se reorganiza con un sistema de iluminación basado en pequeños arbotantes alineados con la crestería y nuevos brazos de tulipas: dos laterales con cinco tulipas cada uno y, en el frontal, dos brazos pequeños con tres. Las tulipas centrales lucen corona imperial.

El resultado: 32 puntos de luz nuevos, manteniendo los hachones en su ubicación, aunque “más adentro” para triangular mejor con la imagen del Señor y ganar proporción. Todo este trabajo lo ha diseñado Cristóbal Angulo, con una premisa artesanal que la cofradía subraya con orgullo: “repujado a mano”, sin piezas seriadas. El remate lo ponen dos ánforas, una a cada lado de la cruz, también obra de Angulo.

La hermandad recuerda que el Cristo ha salido durante estas décadas con el trono incompleto. Una situación que ha corregido este 2016: las capillas ya no estarán vacías, la madera de caoba, la orfebrería en bronce y los atributos de la Pasión en plata, marcando el punto de brillo.

A esto se suman detalles de “vestir” el trono: la reestructuración de la mesa, realizada por Hijos de Antonio Cabra, y los nuevos faldones en sarga negra, confeccionados por el hermano Julio Moreno, con broches dorados.

Imagen del diseño frontal del nuevo trono de Crucifixión.

Imagen del diseño frontal del futuro trono de Crucifixión. / L. O.

El gran trono de Toledano, en el horizonte: “Cuando venga, lo recibiremos con los brazos abiertos”

La cofradía no renuncia al gran proyecto de Manuel Toledano, ese tallista que ha ideado y proyecto “espectacular” que todavía no se ejecuta y que, según el hermano mayor, sigue vinculado a una donación. Pero la hermandad no quería seguir esperando con un Cristo “pidiendo” un trono que no terminaba de abrazarlo.

Por eso este paso intermedio se convierte en algo más que un apaño: es una decisión de identidad. Crucifixión sale este Lunes Santo con un trono rematado, con menos exceso, más lectura iconográfica y una luz que no busca deslumbrar, sino ordenar la mirada hacia el Crucificado.

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