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Pregón de la Semana Santa

Ignacio Castillo reivindica una Semana Santa de Málaga sin complejos, mariana y fiel a la identidad de Málaga en su pregón de 2026

El periodista y cofrade apeló al nuevo obispo de Málaga para reclamarle un Sábado Santo, ensalzó la dimensión religiosa de las hermandades y cerró su alocución con una emotiva exaltación a la Virgen de la Trinidad

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo, se presentó en el escenario del Teatro Cervantes con un pregón profundamente mariano y pegado a la actualidad, dejando ver su vocación periodística y cofrade en cada línea, mezclando la actualidad con la tradición, lo emotivo con lo reivindicativo y el orgullo de ser cofrade y malagueño con el llamamiento a no dormirse y reivindicar el papel de las hermandades en la Málaga del siglo XXI. Castillo tocó muchos temas, pero no quiso dejar pasar la ocasión para insistir en el papel de las cofradías como expresión de fe, identidad y memoria colectiva de Málaga frente a la frivolización, la pérdida de raíces y los obstáculos que afrontan hoy las procesiones en la ciudad.

Inició Ignacio A. Castillo un pregón mariano, con una referencia a la Virgen María que demuestra su profunda devoción a la Madre de Dios, la intercesora máxima y fuente de virtudes. La pone en primer lugar de su alocución como el gran cierre de la Creación. El regalo más exquisito de Dios a la Humanidad, tras la entrega de su Hijo. Pero el pregonero da un paso más y vincula a la Virgen María con el corazón de Málaga y descubre la vocación mariana de la ciudad. Además, le sirve para incorporar al pregón tres advocaciones de Gloria que juegan en su vida un papel clave: la Virgen de la Victoria, la Divina Pastora y la Virgen del Carmen Coronada.

Pregón de la Semana Santa de Málaga 2026: descarga el texto de Ignacio A. Castillo

Pregón de la Semana Santa de Málaga 2026: descarga el texto de Ignacio A. Castillo

Pregón de la Semana Santa de Málaga 2026: descarga el texto de Ignacio A. Castillo

“Nada de lo más bello de lo bello de este mundo es capaz de emular la hermosura de esta inefable mujer: la Virgen. Que, en esta ciudad, y para más señas, tiene la carita de la más guapa Patrona por el orbe conocida: la Virgen de la VICTORIA, tan serena y soberana, origen y sostén de fe, la que por nos ruega desde su barroca atalaya. Así, dedico mis primeras palabras a la que es Causa de Nuestra Alegría. La que en Capuchinos pastorea con cayado de exquisita delicadeza y auxilia, con inquebrantable sonrisa, porque Ella lo ha hecho todo; y en El Perchel por intercesora, regia y capitana, se la venera”, apunta, al tiempo que remata este arranque con la devoción que guía su vida: Trinidad.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes.

Concierto inicial del pregón. / Álex Zea / LMA

Nuevo obispo de Málaga

La oportunidad no era para desaprovecharla. Ignacio Castillo daba el primer pregón de la Semana Santa de Málaga con el nuevo obispo, José Antonio Satué, oscense y con otra tradición pasionista. Así, el pregonero recomendó a Satué imbuirse del espíritu de la calle y abrir los cinco sentidos y el corazón para llegar a la Semana Santa: “le sugiero, humildemente, que se confunda con sus gentes, que se sumerja en la bulla. Escoja la mejor esquina para ver cómo el palio besa en la estrechez la balconada. Con su estatura, al contrario que yo, no tendrá problema en verlo todo y no perderse nada, aunque sea en quinta fila. Aunque le planten de bruces un palo ‘selfie’”.

Y ya puestos, una petición que otros pregoneros ya recogieron: un Sábado Santo. “Málaga no merece un vacío tan abrumador ni debería estar sometida a la férrea disciplina de una liturgia que no se aplica en otros sitios, ni siquiera dentro de la propia diócesis que gobierna”, insiste.

“No sólo una afición o un pasatiempo”

El pregonero quiso poner pie en pared sobre una idea que a veces se desliza de forma sibilina para restar importancia a la labor de las cofradías en Málaga: “Nuestra manera de entender la vida, nuestro afán y denuedo, no es solo una afición o un pasatiempo”, insistía Castillo, quien recordaba que una vivencia de más de 500 años continuados en la ciudad no se sustenta “en un ritual vacío”. Al contrario, anima a los cofrades malagueños a ser conscientes de que forman parte de “una historia colectiva” que vertebra la ciudad y conecta a los malagueños a través del tiempo gracias a la forma en que “vivimos nuestra religiosidad”: “Lo nuestro no es mero espectáculo o divertimento, ni un reclamo turístico. La Semana Santa, que también puede ser todo esto, es otra cosa en realidad. No es una costumbre más o menos llamativa. No es magia, ni embrujo, ni folclor pintoresco. En Semana Santa es Dios mismo quien nos convoca, sale a nuestro encuentro y se hace presente en las calles”, afirma con rotundidad, huyendo de la tentación del folclorismo y de la frivolidad.

Misericordia, la primera advocación pasionista e identidad de Málaga

Sin solución de continuidad, Castillo enlaza esta idea con la Misericordia. Advocación perchelera de profunda raigambre popular y sentido teológico, lo que le da pie a introducir el primer canto a las cofradías de la ciudad. A partir de ahí siguen otras advocaciones con las que traza el camino, la guía al cofrade malagueño: tras la Misericordia, Humildad, Humillación, Crucifixión y Mayor Dolor en su Soledad.

Un recorrido por la Pasión de Jesús en cinco escenas, pero también es el recordatorio de la guía del cofrade en su día a día: “Es Dios quien sale y es Él quien nos saca para que cumplamos nuestra función estatutaria como cofradías de ponernos en camino con el corazón caliente y los ojos abiertos. Juntos. Sin estar parados. Siguiendo adelante. Sin complejos. Como Iglesia en salida. Misionera. Anunciando la Palabra, al encuentro, en una sociedad descreída, que lo pone cada vez más difícil. Presumiendo de fe. Dejando huella, al estilo de Cristo”.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes. / Álex Zea / LMA

Esta idea la retoma algo más adelante cuando reconoce que los cofrades malagueños se encuentran en ocasiones en la necesidad de justificarse y explicarse ante una cultura imperante que busca relegar y esconder la religión católica al ámbito de lo privado, para no hacerla visible. En este sentido, subraya que “a veces pecamos, este pregonero el primero, al dar demasiadas explicaciones. Al pretender justificar nuestra función en una sociedad que no nos comprende, que nos mira con lupa y no tiene si quiera reparos en burlarse de nuestras creencias más profundas, convirtiéndonos en el blanco fácil de las críticas más hirientes…”

Ante esta situación anima a los cofrades a reforzar la pertenencia a la Iglesia y que la Iglesia “aprenda a confiar en nosotros; que no nos prefiera débiles, porque somos avanzadilla de una devoción que se anuncia sin vergüenza y cauce vivo de la religiosidad popular”.

Para Ignacio Castillo esta unión asegurará que, lleguen los tiempos que lleguen, “si conservamos y acrecentamos el orgullo que significa ser los herederos de este acervo, jamás desaparecerán la celebración de la Pasión”.

Pero no sólo es fe en la calle, como apunta Ignacio Castillo, también es identidad y recordatorio de que Málaga, por encima de modas, colonialismo ‘guiri’ y pérdida de identidad promovida por distintos estamentos, sigue atesorando el valor de lo clásico que no pasa de moda, de la tradición que da puntos de anclaje cuando todo se tambalea y sentido de pertenencia: “en pleno vórtice transformador, en el camino de convertirnos en una ciudad de cartón piedra. De desconocidos. (…) nuestras imágenes atesoran la dote memorística de nuestra historia. Y estimulan el recuerdo común donde la ciudad permanece intacta. De la mano de nuestros padres, cuando nos llevaban de procesiones y nos subían a caballito para que no nos perdiéramos un detalle y pudiéramos estar más cerca de la Virgen para decirle: “guapa””.

Esta idea se va deslizando en distintos momentos del pregón de distintas formas, como el llamamiento a respetar a los mayores de las cofradías o cuando insiste en que Málaga “es cofrade y mariana” en sus cuatro puntos cardinales: “al norte, DOLORES, Señora del PUERTO; al sur, la Virgen del CARMEN, Estrella de las profundidades; por el este, ROSARIO, patrona del Palo; y por el oeste, DOLORES, Reina de CHURRIANA”.

Recorrido por la Pasión de Málaga

A partir de este momento, llega ese recorrido por las imágenes de Pasión de la ciudad, la que dan sentido y personalidad a la ciudad, vertebran la sociedad y crean lazos más allá de barrios, clases sociales, edades y acentos. Y ese inicio se dio con la Pollinica, símbolo también de la ilusión infantil con la que se empiezan las cosas, que lleva a superar problemas y dificultades. Así, Ignacio Castillo recuerda que “la primera se pone en marcha y con ella se entra en el Reino de los Cielos entre palmas y ramitas de olivo, faraonas hebreas y guantes a los que les sobra dedo. No hay mejor inicio posible: es el latido de una ciudad que se entrega a su fe”.

“Todos son bienvenidos, pero no es obligatorio —ni siquiera creyendo— acudir a nuestras principales conmemoraciones. Y si lo hacen, que al menos sea con respeto y sin pretender desvirtuar esta celebración en algo que no es o darle un significado que no tiene”, insiste el pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026. Así insiste en que hay que ser “cofrades y solo cofrades. Pero de veras cofrades. Asentados en los sólidos fundamentos de nuestras parroquias. Unidos en la devoción, como nexo más contundente e inalienable. Con compromiso activo, viviendo la fe en el día a día, asistiendo a los cultos de regla, practicando la caridad con el que sufre y revistiéndonos con nuestro hábito mejor planchado, el que nos hace iguales, con rigor y señorío”.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes. / Álex Zea / LMA

Clemencia entra en el pregón

Las distintas advocaciones se van entreverando en el pregón, combinando piezas de gran carga significante con otras más literarias, pero sin renunciar al mensaje. Poco a poco, agrupa las devociones de forma que, combinadas, marcan un mensaje concreto.

Y, en este combinar y avanzar por la Pasión a través de las advocaciones, aparece Clemencia, la advocación del antiguo Cristo Mutilado que resurge con un mensaje necesario en la Semana Santa de Málaga y que Ignacio Castillo quiso introducir en el Pregón para hacerlo más visible: “Crucificado que sublima la puesta en escena y que ofrece una experiencia de fe pura y sin artificios, alejada de cualquier connotación extra devocional, tras largos años en el limbo penitencial, en compás de espera.

Lo popular y lo sagrado, juntos, pero no revueltos

El pregonero ahondó en la evolución de las hermandades en las últimas décadas, pasando de los estibadores al paquete de Ducados y el clavel reventón de los primeros hombres de trono y el orden y boato conseguido en la actualidad. En este punto, quiso dejar claro que “por ser hijo de mi tiempo, pienso, con humildad, y pido perdón si me equivoco, que la devoción no se mide en hilo de oro, toneladas de plata, ni en metros de cadenetas, ni en cajas de pétalos, ni en marchas coreografiadas, ni en gesticulaciones bajo el varal, que bien están si representan un solo corazón, si son expresión del cariño profesado, de entrega e interés en comunión para mayor honor y gloria del titular al que se ofrenda, pero no si sirven de exhibición de fuerzas, competencia o rivalidad entre hermanos”.

También quiso exponer la necesidad de no caer en lo burdo en la devoción popular, como usar apelativos o diminutivos para referirse a una advocación: “por mucho que las sintamos nuestras, son representaciones sagradas de algo que nos supera y nos sobrecoge”.

Recalca Castillo que quizás sea momento de “hacer un alto en nuestro crecimiento” para reflexionar sobre la situación actual y evitar que “atender en demasía lo accesorio, lo trivial o lo frívolo y no ser suficientemente diligentes en la custodia y abrigo de nuestra razón de ser, esencia, credibilidad, representación y cometido”.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes.

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes. / Álex Zea / LMA

Pregón pegado a la actualidad

El pregonero aprovechó el pregón para sacar a la luz otros problemas de la sociedad actual, además de la despersonalización creciente de Málaga, como es el impacto de las nuevas tecnologías en todos los ámbitos, como la ludopatía, la adicción a las redes, la manipulación del algoritmo, la creciente precariedad laboral, la violencia de género, el drama de la migración, la persecución religiosa, el acoso, la discriminación, la falta de futuro para el joven o el olvido de los mayores… Problemas eternos, pero muy actuales, que encuentran en la fe también su respuesta y su solución, como insiste Ignacio Castillo, personalizando en Jesús El Rico, epítome de la liberación, el camino a seguir.

Cofrade periodista o periodista cofrade

Ignacio Castillo hizo gala de su condición de periodista para reivindicar la profesión, en especial en una época como la actual, donde la verdad se vuelve líquida y faltan certezas, el pregonero defiende el periodismo como un filtro necesario para asegurar la verificación.

Pero el papel del periodista también es importante en el mundo cofrade, al que también pertenece en una doble condición. Castillo insiste en que es la pausa y la reflexión que ofrece la información periodista: “este pregonero, periodista y cofrade, reclama la colaboración mutua entre hermandades y prensa: no nos veáis como enemigos, somos medios y no fines, altavoz de actos y cultos, pero también garantes democráticos de la fiscalización, el control y la transparencia, cuando nos corresponde publicar aquello que aún se prefiere silenciar”.

Pregón de la Semana Santa de Málaga 2026

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes. / Eduardo Nieto

Esto le llevó a dar un paso más en su análisis sobre la comunicación, ya que apuntó que “los cofrades tenemos el deber cotidiano de defender con claridad y firmeza, desde la fe, los valores que nos inspiran como garantía de convivencia. Pero asistimos al desconcierto de la embriaguez y las lenguas afiladas. Del veneno vertido con apremio. Del fanatismo y la obstinación. Del ‘zas’ en la réplica ácida. Y muchas veces desde el pusilánime anonimato, aquí no del íntegro capirote, sino de la carta sin remitente, el pasquín o de un cobarde avatar que elude la prudencia y se esconde en el ciberespacio. Cofrade, si lo eres, da la cara, y hazte responsable de la opinión que difundes”.

Málaga y sus nuevos obstáculos para las procesiones

“Las procesiones son actos de culto, y el culto a Dios no puede ofrecerse de cualquier manera: los cortejos deben procesionar con la adecuada serenidad, con la disciplina propicia, con la cadenciosidad y ceremoniosidad debidas”, explica Ignacio Castillo, que pone la ciudad ante un espejo que muestra la deformidad de los últimos años, en los que “el medio se ha vuelto adverso”, debido a la presencia de terrazas y veladores, medidas de seguridad desproporcionadas que coartan los movimientos o líquidos anticera que ponen en peligro la integridad de los componentes del cortejo.

“Málaga ha de ser una ciudad compartida. Las baldosas que esta primavera recibirán la gracia del chorreón de cera son las mismas que hace solo unos días aparecían alfombradas de roja moqueta, las que sienten la pisada del corredor en la maratón o el rastro de las pancartas de cada Primero de Mayo. Las que se cubren de papelillos y serpentinas en el Entierro del Boquerón, las que en agosto las morenas, de volantes vestidas, pisan con garbo, las del importado truco o trato de monstruos de pacotilla o las que reciben el brillo del alumbrado navideño en diciembre”, insiste Castillo, quien rechaza la crítica habitual de que las procesiones abusan del espacio urbano, cuando, al contrario, son garantes de la identidad y el pulso ciudadano de Málaga.

Pregón de la Semana Santa de Málaga 2026

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes. / Eduardo Nieto

Cierre del pregón: la Trinidad

El pregonero dejó para el final la devoción más importante de su vida. La que explica su día a día y guía sus decisiones: la Virgen de la Trinidad. A Ella le dedicó la parte más emotiva e íntima del pregón. Una carta de amor de un devoto a su Madre: “Ahí estás tú, a cada paso, en el reflejo conocido del espejo, en el olor a café y a pan tostado que de la mañana avisa, en el camino a la redacción, en la prisa, en cada punto, en cada coma o signo de interrogación”.

“Si te miro, de amor muero. Pero si de vista te pierdo, a medida que me alejo de mí tiras como resaca redentora. Y siento la necesidad de volver por el camino flexible que me ofreces”, desliza Ignacio Castillo, que realiza una larga y sentida glosa de lo que significa la Virgen de la Trinidad en su vida y en la del barrio que lleva su nombre: “Y en tu barrio, en sus calles, rosarios vivos, de fe encendida altares, patios con sombra de geranios en los zaguanes y rezos en las esquinas… Eres Reina de raíz sin desinencias, que con solo un instante dura toda la vida. Serena y firme, letífica y dolorosa. Virgen selecta y suprema, contigo despunta el alba, eres alivio a la pena y de la Trinidad, gozo y alma”.

Pregón de la Semana Santa de Málaga 2026

El pregonero de la Semana Santa de Málaga 2026, Ignacio Castillo en el Teatro Cervantes. / Eduardo Nieto

Y termina el pregón con el canto a la Reina de los Cielos y al Resucitado, a Málaga, a la alegría del mensaje de salvación para todos y sin olvidar que además de trinitario también es capuchinero: “Ella, María, es nuestra Madre, refugio y PASTORA de las almas. Y que bien vale la pena que nos lo juguemos todo por encontrar su rostro, porque esa carita tan fina es maravilloso regalo de Dios”.

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