Cuaresma
Málaga vive su Domingo de Traslados: buen tiempo, bulla y muchas ganas de procesiones
Sol, mucha gente en la calle y reencuentros en el Centro de Málaga, pero también en barrios como Capuchinos, El Perchel, Huelin o El Molinillo. El Domingo de Traslados es la antesala perfecta para la próxima Semana Santa

Traslado de Fusionadas, el domingo 22 de marzo de 2026 en Málaga / Eduardo Nieto
"Hay gente pa'to". Así describía un cofrade la situación que estaba viviendo en la mañana de este Domingo de Traslados en Málaga. Los laterales de la calle La Goleta estaban llenas de público esperando el paso de la Virgen de la Piedad, que salió desde la parroquia de San Dámaso Papa y en dirección a su casa hermandad, en un recorrido inédito por las obras de restauración de la capilla. A la misma hora, la calle Parras estaba de bote en bote viendo el traslado de la Sangre, y muchos cofrades apuraban su café con churros (o chocolate) en el Café Madrid o en Tejeringos, antes de ir a ver estos dos traslados. El Centro bullía desde primera hora y eso sólo era pequeño anticipo de lo que sería la tarde.

Traslado de la Piedad / Eduardo Nieto
El buen tiempo animaba a estar en la calle. El barrio de El Molinillo se volcó con su Virgen de la Piedad, acompañada de la Banda de Música de Zamarrilla. En esta ocasión no hubo encuentro con el traslado de la Sangre, lo que no restó público en el barrio. Su recorrido le llevó a bordear el Centro, al salir de Ollerías y entrar en Parras. Era un recordatorio de que Málaga está en pleno proceso de transformación, de que las procesiones están a la vuelta de la esquina.
"Tiene un agujero", comentaba una niña de cinco años señalando a Jesús muerto en el regazo de la Virgen María. Con los ojos muy abiertos empezaba a descubrir el significado de la Semana Santa y de lo que se explica. Un ejemplo de la catequesis pública que significa salir a la calle con una imagen religiosas.
Traslado de la Sangre
El sábado por la tarde-noche se celebró el pregón de la Semana Santa de Málaga en el Cervantes. Ignacio A. Castillo, como pregonero, acudió invitado al traslado del Cristo de la Sangre y la Virgen de Consolación y Lágrimas. Al primero lo portó directamente sobre sus hombros en las primeras maniobras en el interior de San Felipe Neri, mientras que tuvo el honor de dar los primeros toques de campana al trono de traslado de la Virgen, también en el interior del templo. Ya se ha convertido en una tradición que el primer acto del pregonero de cadas año sea en el traslado de la Sangre e Ignacio Castillo cumplió con creces.
También lo hizo en el pregón, a tenor de la gran cantidad de felicitaciones que fue recibiendo por la calle: "fue muy valiente", "dijiste muchas verdades", "enhorabuena"... Ignacio, acompañado de Lourdes y Paz, no paraba de recibir muestras de cariño de cofrades y malagueños. Algunos conocidos, otros no, pero unidos todos por el sentir cofrade y el pregón.
El traslado de la Sangre en la calle Parras se encontró con una saeta para el Cristo y otra para la Virgen, de una joven que se plantó delante de las imágenes para cantarles su oración. Sentimiento a flor de piel y silencio para escuchar el cante. Las saetas, cantadas al pie del trono o las andas y sin micrófono, como deben ser.

Miguel Ferrary
La Banda Sinfónica de la Trinidad se encargaba del acompañamiento musical de la Virgen de Consolación y Lágrimas, vestida con gracia y buen gusto, destacando una caída del manto que era un portento de precisión y elegancia de su vestidor, Fran Navarro.
El Centro de Málaga se llena de público
El Domingo de Traslados tiene algo de reivindicación. Festiva, si se quiere. O de revolución tranquila. Siguen vendiéndose toneladas de paellas precocinadas, te encuentras gente cenando a la hora de tomarse un café y la gente se muere por helados de yogur. Pero el Centro muta a lo que es rutinario ya. Las calles se llenan, sí. Pero de gente que ha cogido un autobús de la EMT o el Metro de Málaga, no el AVE. Menos un avión.
Se comen pipas, se dan abrazos, se pregunta por la familia y se empujan carritos. Porque es un día para que el malagueño empiece a reconectar con el Centro. Se refresque el mapa mental de calles para acortar caminos, se funda con la bulla y se camine tranquilo, como por un pueblo, saludando a gente a cada paso. ¡Viva Málaga el Domingo de Traslados!

Traslado de Gitanos. / Eduardo Nieto
Gitanos y Pollinica
En ese ambiente salió el traslado de Gitanos desde la parroquia de los Mártires. Me encantaría describir su salida, pero era tal la cantidad de gente que había en el Centro que era difícil moverse. Como también era difícil perderse algo, porque era una masificación tranquila y sana. Sin aforos y pudiéndose mover con libertad por las calles.
La Banda de Cornetas y Tambores de Gitanos se oía con fuerza antes incluso de que la cruz parroquial entrara en la calle Casapalma. Acompañaban con ritmo a las andas donde ibas elegantes el Señor atado a la Columna y la Virgen de la O. Esta última con un vestido de hebrea sobrio, con el morado intenso de su manto a juego con el paño de pureza del Señor. Los portadores llevaban las andas al ritmo de las marchas, abriendose paso entre una muchedumbre hambrienta de tronos y con Pepe Losada vigilando que todo fuera como debiera. Espero verlo así muchos años.

Traslado de la Pollinica. / Miguel Ferrary
Ver pasar a Gitanos y dirigirse a la Pollinica era intercambiar una bulla por otra. La calle Granada se llenó en cuestión de minutos para ver este traslado, con sus dos andas. La primera con San Juan Evangelista y muchas preguntas de integrantes del público despistados. Tras él, el Señor a su Entrada en Jerusalén llegaba acompañado de la Virgen del Amparo. El Señor, cubierto con el 'talit', el paño de oración hebréo, como ya es habitual en este traslado. La Virgen del Amparo, con su rosa amarilla en la mano. Las cofradías construyen sus tradiciones año tras año, por eso, en un mundo fluido y de cambio, representan la esperanza de la seguridad y lo previsible, un lujo cada vez más escaso.
Precioso exorno floral el que llevaba en el friso del trono de traslados, con el detalle de los cardos rematando las flores rojas y moradas. Aunque era un traslado y queda una semana para el Domingo de Ramos, los signos de Pasión van anunciando lo que está por llegar.

Traslado del Huerto. / Eduardo Nieto
Huerto y Fusionadas
Sin aflojar la bulla, de la parte norte del Centro mucho público se desplazó a la parte sur. Desde los Mártires salía el Huerto y, desde San Juan, Fusionadas. Dos traslados que son antagónicos y con público distintos. Apenas separados por un centenar de metros se podía viajar desde la sobriedad y silencio del Huerto hasta las cornetas y bandas de Fusionadas. Casi a la vez, uno por Sebastián Souvirón y otros por Cisneros. La plaza de Camas era la frontera para dividir estos dos mundos y dos concepciones.
En Sebastián Souvirón el público hablaba bajito. Espera tranquilo, casi sin moverse. El Señor llegó con un andar cadencioso que resaltaba la elegancia de su estampa. La capilla musical imponía un respeto instintivo entre el público, igual que con la Virgen de la Concepción. Elegancia, estilo y contención.

Traslado de Fusionadas / Eduardo Nieto
Mientras, en Cisneros, casi a la vez, pasaba el Señor de Azotes. El trono de traslado parecía que se desplazaba solo sobre un mar de cabezas y pantallas de móvil. Con una marcha acompañando su paso elegante. Pero aquí el ambiente era más relajado, de expectación activa, para ver a los titulares de Fusionadas. Muchas familias en este traslado, con carritos y niños pequeños. Afición que se cultiva desde joven. El Cristo de la Exaltación sobresalía tumbado. Era difícil verlo cuando estás en la tercera o cuarta fila, no por problema de la hermandad, sino por el mar de pantallas iluminadas que tapaban al Crucificado. Nuevos tiempos, nuevos problemas.
La Virgen del Mayor Dolor, acompañado de San Juan, cerraba este traslado con la Banda de Música de la Esperanza, contrapunto musical en un traslado en el que predominaban las cornetas y tambores de Redención y Bomberos.
Capuchinos se echa a la calle con el Prendimiento
Si el Centro era ir de bulla en bulla y me atasco porque me toca, Capuchinos no era menos. El traslado del Prendimiento, bueno, todo lo relacionado con esta cofradía, mueve a miles de personas. La iglesia de la Divina Pastora era un caos de ilusión organizada para salir a la calle y llegar a la casa hermandad. Este año, además, con un monumento envuelto en plástico negro, expectante, pendiente de ser descubierto en la plaza de Capuchinos y conmemorar así el centenario fundacional de la hermandad.

Traslado Prendimiento / Gregorio Marrero
Antes llegó un traslado que se desarrolla por un itinerario áspero y abierto, pero no le falta calor al Señor y a la Virgen del Gran Perdón, que fueron acompañados por una multitud en todo momento y que fue creciendo conforme avanzaba la noche y muchos malagueños subían del Centro hacia Capuchinos.
La Banda de Música del Rocío acompañaba al trono de traslado, que se dirigió, un año más, al Hospital de las Hermanas Hospitalarias para visitar a los enfermos de este centro. Un acto muy esperado por las personas ingresadas ahí. Tras esta estación, llegó el momento de llegar a una abarrotada plaza de Capuchinos para inaugurar el monumento.

Traslado de la Virgen Mediadora. / Gregorio Marrero
Contrapuntos: barrios y claustrales
Pero no todo tiene que ser bulla en el Domingo de Traslados. Mediadora realizó su traslado desde la parroquia de San Patricio, ahondando en la relación con su barrio. Lejos del Centro, pero no ausente de público. "Hay gente pa'to", como decía un cofrade por la mañana, y Mediadora ha sabido buscarse el hueco y su público. Traslado solemne, sobrio y muy comedido. Muy en la línea de esta hermandad, que ha sabido imponer su carácter ante todo y ante todos.
El Redentor iba sencillo, con una túnica burdeos sin bordados. El trono de traslado apenas tenía más decoración que un friso de claveles rojos. Sin exageraciones. La Virgen Mediadora fue en sus andas de traslados con claveles rosa claro, manto burdeos, saya blanca y fajín de hebrea.

Traslado de la Humillacion / Gregorio Marrero
Pero el contrapunto también existía más cerca del Centro. En Santo Domingo, la Humillación realizaba su traslado en la penumbra y mientras se rezaba el vía crucis. El Señor, con túnica blanca caída, resaltaba como elemento central en la iglesia, sin las bullas o el sonido de la música. Solo oración e intimidad con los hermanos.

Entronización de Agonía. / Eduardo Nieto
En la calle Pozos Dulces se celebraba otro de los traslados diferentes. No hay bulla porque no cabe, aunque fuera del Oratorio de las Penas siempre hay más de un centenar de personas que asiste a la entronización del Cristo de la Agonía. Medida. Estética. Respetuosa. Impresionante. Se viven momentos muy bonitos en esta entronización, aunque sea desde fuera del Oratorio. Si es dentro, miel sobre hojuelas.
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