Curiosidades cofrades
Historias ocultas en los símbolos de los tronos de la Semana Santa de Málaga
Detrás de la magnificencia hay detalles que a veces pasan desapercibidos en la calle, pero nos cuentan pequeñas historias y mensajes valiosos

Salamandra del trono de Humildad y Paciencia. / Eduardo Nieto

Apretado en una esquina, pasadas las 23.00 horas del Miércoles Santo, aparece el trono de El Rico. Entre cabezas y pantallas de móvil uno acierta a ver al Nazareno en esa leve mecida de los hombres de trono. Es un momento de cercanía con el Señor, pese a los obstáculos que hay. Tras unos minutos, el trono pasa y poca gente se ha dado cuenta de que en el frontal hay una cabeza en una bandeja. Esta imagen tiene su historia detrás y su significada. Es una de las muchas que hay en la Semana Santa de Málaga. Pequeños detalles que ofrecen capas de mensaje y significado a todo el conjunto. Estas son algunas de ellas, recogidas por la cámara de Eduardo Nieto y que forman parte de la exposición ‘Detalles de Pasión’, que puede verse en el Cementerio de San Miguel hasta el 14 de abril, con un total de 44 imágenes que descubren pequeños detalles que suelen pasar inadvertidos.
Salamandra en Humildad y Paciencia
La salamandra es un batracio que siempre ha estado relacionado con diversas leyendas o historias de la sabiduría popular que le han otorgado un gran simbolismo. Aparece en una calavera junto al Señor de Humildad y Paciencia, recorriendo el cráneo con sus colores negro y amarillo brillante.
El uso de este reptil de basa en que los Padres de la Iglesia antigua aceptaban la leyenda de que era capaz de resistir el fuego y que eran capaces de apagarlo, atribuyéndoles características que eran similares a la del animal mitológico del dragón.
Estas supuestas características llevaron a adoptarlo como símbolo de la virtud de la constancia, siendo comparado por eso con los mártires.
Esta idea que se vuelve a repetir en el Renacimiento, llegando a ser considerado como un símbolo del fuego entre los alquimistas.
En esa misma época del Renacimiento se fue incluso un poco más allá, al considerar que carecía de sexo, por lo que se le usaba para representar la castidad.

En el ‘titulus’ de la cruz (INRI), las golondrinas se posan para extraer espinas de las sienes del Crucificado y aliviar su dolor. Simbolizan la buena suerte y la compañía divina. Las manchas carmín recuerdan la sangre de las heridas que provocaron las púas. / Eduardo Nieto
Golondrinas en el trono del Cristo del Amor, junto al cartel de INRI
Dos pequeñas aves están talladas junto al ‘titulus’ de la cruz (INRI) del Cristo del Amor. Son dos golondrinas, aves muy simbólicas y que, según la tradición cristiana, habrían arrancado algunas espinas de la corona que ceñía la cabeza de Cristo y aliviar así su dolor. De hecho, aparecen con manchas de carmín en el pico.
Este respeto por las golondrinas viene de que se les equipara al renacer, ya que son aves migratorias que vienen coincidiendo con el equinoccio de la primavera y anuncian, así, el renacer de la naturaleza. Por eso, se las considera símbolo de la buena suerte y la compañía divina. Son consideradas las ‘aves de Dios’.
Aristóteles transmitió la creencia de que las madres alimentaban a sus crías con una completa equidad, siempre dando la misma cantidad a cada una de ellas, por lo que en el Renacimiento, con la expansión de las ideas aristotélicas, se le consideró símbolo del amor imparcial.

El único ejemplo puro de trono-peana de carrete que nos ha llegado hasta nuestros días. En sus paños, aparece una primorosa decoración vegetal donde se combina con seres mitológicos. En este caso el grifo. / Eduardo Nieto
El animal mitológico del grifo bordado en oro en el manto de Servitas
Monstruo mitológico con la mitad de cuerpo de águila y la otra de león. Se le considera guardián de tesoros. La unión de estos dos animales tan potentes en uno viene a representar la unión del cielo y la tierra, que en el mundo cristiano venía a significar la unión de la condición divina y humana de Cristo. También se encuentra este animal mitológico en la candelería del Amor Doloroso.

En la cabeza del Cristo de la Agonía se vislumbran una serpiente y un caracol en el trenzado de la corona de espinas. Hace referencia a la idea de «fue tan lenta su agonía como el paso de un caracol por una rama y su dolor tan intenso como la mordedura de una víbora». / Eduardo Nieto
Caracol y serpiente en la corona de espinas del Cristo de la Agonía
La serpiente suele ser representación del pecado desde el Génesis. Son muchas las referencias que se hacen sobre este reptil, que además se desplaza sobre el suelo directamente, siendo considerado impuro. En el caso de la representación en el Cristo de la Agonía, el cuerpo de la serpiente se confunde con la corona de espinas, que oprime la cabeza de Jesús. El pecado castiga a Jesús crucificado y lo tortura. Pero también aparece un caracol en un punto, referencia a la frase: ‘Fue tan lenta su agonía como el paso de un caracol por una rama y su dolor tan intenso como la mordedura de una víbora’.

El trono donde procesiona Jesús de la Humillación es el más antiguo de la Semana Santa de Málaga. La parte original es de José Benítez Oliver quien lo terminó en 1922. Aquí se observa el Crismón tallado en madera de caoba con aplicaciones de plata blanca. / Eduardo Nieto
Crismón en una de las cartelas del trono de la Humillación
Es el símbolo de Cristo en la Iglesia primitiva y medieval. Es un símbolo creado a partir de la unión de las letras I y X, del griego clásico: Iesous y Christós (Xpiotoç). También se pueden usar las letras X y P, que son las dos primeras letras de dos primeras letras griegas de Christós (XPI∑TO∑). La diferencia visual entre ambas versiones se reduce al trazo curvo de la P.
La combinación de estas letras se enmarca en un círculo, que da la sensación de un sol, lo que viene a decir que Jesús es el “sol invicto”.
En este caso se utiliza la opción de la X y la P, además de incorporarle el Alfa y Omega, también muy habitual en el Crismón y que son la primera y la última letra del alfabeto griego, mandando el mensaje de que Jesús es el principio y el final de todo.
La pieza de la Humillación es obra de José Benítez Oliver quien lo terminó en 1922. Este Crismón tallado en madera de caoba con aplicaciones de plata blanca.

A los pies del Nazareno de El Rico, aparece la cabeza de San Juan Bautista degollado, titular de una hermandad. Recuperada hace poco, es un ejemplo de la concepción barroca de esta escena bíblica. / Eduardo Nieto
Cabeza de San Juan Bautista en el trono de El Rico
Precursor y anunciador de la llegada de Jesús, dedicó su vida a predicar en el desierto y bautizar a los judíos. Es símbolo de penitencia ante la llegada de Jesús, por lo que se le representa inicialmente muy austero. No es el caso de esta cabeza, que es deudora del gusto Barroco por el tremendismo. La cabeza que lleva el frontal del trono de El Rico sigue esta tendencia, alejándose de la imagen austera de la Edad Media y el Renacimiento para representar a San Juan Bautista con enorme realismo, incluso en la zona del cuello diseccionado, y colocando la cabeza en una bandeja, siguiendo el canon establecido por Caravaggio en 1608.
Con la cabeza de San Juan Bautista se recuerda la escena bíblica en la que el profeta es ejecutado por orden de Herodes Antipas, que era tetrarca de Galilea durante la vida de Jesús. Herodes ordenó la decapitación tras un baile realizado por Salomé, su hijastra y a la que prometió que le pidiera lo que quisiera tras el baile. Incitada por Herodías, Salomé pidió la cabeza de San Juan, crítico de la boda de Herodías y el tetrarca, por ser ella la exesposa del hermano de Herodes.

Este es uno de los cuatro Jinetes del Apocalipsis que decoran el trono del Cristo de la Redención, de la Archicofradía de los Dolores de San Juan. En concreto este es La Muerte, obra de José María Ruiz Montes. El Hambre, la Guerra y la Peste son sus compañeros de viaje en los puntos cardinales de este trono. / Eduardo Nieto
Representación de la Muerte en el trono del Cristo de la Redención
La Muerte es uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis que rematan las esquinas del Trono de la Redención, con la talla del malagueño José María Ruiz Montes. Lleva una guadaña, herramienta asociada a la Muerte por ser un instrumento que corta de forma indiscriminada. La Muerte se representa como un esqueleto, aunque en este caso es más un hombre de extrema delgadez.
El conjunto completo representa a los cuatro jinetes del Apocalipsis, uno en cada esquina del trono. Así, junto a la Muerte están la Guerra, el Hambre y la Peste.
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