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Sábado de Pasión

Verdad y Sagrario sigue sembrando devoción en el barrio de Carranque

El Grupo Parroquial de Verdad y Sagrario ha conseguido sacar a la calle una más que digna procesión este Sábado de Pasión

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

Málaga

Mucho ha evolucionado Verdad y Sagrario en los últimos años. Ha ganado en hechuras y ha conseguido una más que digna procesión de Sábado de Pasión, introduciendo a Carranque en el mundo cofrade. No es tarea fácil la que tiene, en un barrio que no tiene una población densa, pero ha conseguido estabilizarse y seguir creciendo.

El trabajo de este grupo parroquia se ve en cómo ha salido a la calle. Es una opción más que interesante para un Sábado de Pasión por la tarde en el que las cofradías no agrupadas han ganado un hueco importante. Hay pocos traslados y procesiones interesantes en los barrios y Carranque merece desplazarse para verla.

Puede que a muchos puristas les parezca una propuesta extraña, pero hay que reconocer que ofrece unas filas de nazarenos bien plantados y ordenados. Los cuerpos de acólitos tienen cierta prestancia que elevan la imagen de la cofradía en la calle y el grupo escultórico del Señor es, cuando menos, original. Las tallas no son de grandísima calidad, pero suficiente para esta cofradía en este momento.

Chocan algunas cosas, como la insistencia de insertar mantillas en el cortejo o que el trono de la Virgen del Sagrario sea exclusivo de mujeres. La idea chirría un poco, aunque más que encima sea hombres los capataces. Si apuestas por ir solo mujeres, que sea en todo.

Más allá de este detalle, se agradece ver la nueva vida que ha tenido el trono de la Virgen de Dolores y Esperanza en Carranque. A la Virgen del Sagrario le queda bien este trono. Le acompañó la Banda Maestro Paco Tenorio, de Arriate, que acompañó con la Marcha ‘Nuestra Señora de Guadalupe’ la primera curva del recorrido, de 90 grados en la plaza de Pio XII.

Esa misma curva la hizo el trono del Señor con la Agrupación Música Jesús Nazareno, de Almogía con ‘Jesús déjanos llevar tu cruz’, para que el trono realizara una maniobra perfecta y bien medida. El trono se gustaba y un poco más adelante empezó a sonar ‘Orando al Padre’ y ahí los portadores se dejaron llevar por la música. Apenas avanzaron diez metros en lo que duró la marcha, entre mecidas, pasos cortos y pasos hacia atrás.

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