Semana Santa Málaga 2026
El obispo Satué se rinde ante la Semana Santa de Málaga: “He visto a muchas personas, también jóvenes, rezando de verdad”
El nuevo prelado de Málaga hace balance de su primera Semana Santa en la diócesis tras participar en algunos de sus actos más emblemáticos y destaca la belleza y la grandeza de los cortejos, pero también subraya la dimensión de fe y caridad de las cofradías

José Antonio Satué, en el acto penitencial de Estudiantes este Lunes Santo. / Eduardo Nieto

La primera Semana Santa de José Antonio Satué como obispo de Málaga ya tiene balance, y no es protocolario ni frío. El prelado ha condensado su estreno cofrade en cinco palabras —“belleza, grandeza, diversidad, devoción y compromiso”— tras una intensa agenda en la capital y otros puntos de la diócesis. Pero entre todas sus impresiones hay una frase que sobresale por encima del resto: “He visto a muchas personas, también jóvenes, rezando de verdad”.
La Semana Santa malagueña le ha dejado una huella profunda. El nuevo obispo de la diócesis ha resumido su experiencia en un mensaje tan sintético como revelador: un retrato que no se queda en la estética ni en la espectacularidad de los cortejos, sino que apunta también al pulso espiritual y social que el prelado ha detectado en las cofradías malagueñas.
Satué no ha sido un mero espectador en esta Semana Santa. Su agenda pública arrancó el Sábado de Pasión con la Misa del Alba del Cautivo en la parroquia de San Pablo, previa al traslado del Señor y la Virgen de la Trinidad. Un día después, el Domingo de Ramos, estuvo en la salida procesional de la Pollinica y protagonizó uno de los gestos más simbólicos de la jornada al dar los primeros toques de campana tanto al trono del Señor como al de la Virgen. Después presidió la misa estacional del Domingo de Ramos en la Catedral.
Su presencia continuó el Lunes Santo, con el acto penitencial de la cofradía de los Estudiantes en el atrio de la Catedral, en la actual plaza del Obispo, y posteriormente en la Tribuna Oficial al paso del Cautivo. El Miércoles Santo participó en el tradicional acto de liberación del preso por parte de Jesús El Rico. El Viernes Santo, tras celebrar los oficios en Iznate, regresó a la capital para participar en la procesión del Santo Sepulcro presidiendo el cortejo en su recorrido oficial. Y este Domingo de Resurrección, 5 de abril, recibió al Santísimo Cristo Resucitado y a María Santísima Reina de los Cielos en el atrio de la Catedral de la Encarnación, donde dirigió su felicitación pascual.
“He apreciado mucha belleza”
En su balance, el obispo coloca en primer lugar la belleza. “He apreciado mucha belleza tanto en la imaginería como en los tronos”, afirma, en una valoración que conecta con la fuerza visual de la Semana Santa malagueña, pero también con su capacidad para emocionar incluso a quien la contempla por primera vez desde la responsabilidad pastoral de la diócesis.
No es una observación menor. Satué llegaba este año a su estreno completo en la Semana Santa de Málaga después de haber tomado posesión de la diócesis en septiembre de 2025, y lo ha hecho participando en algunos de los momentos más reconocibles del calendario cofrade.
Grandeza sin perder el alma
La segunda palabra elegida por el obispo es grandeza. “Nunca había participado en procesiones con tantos nazarenos, con tantas bandas y de tanta calidad”, señala. La frase retrata bien el impacto que produce la Semana Santa malagueña en quien se asoma a ella desde fuera: un despliegue multitudinario, sonoro, solemne y muy singular dentro del mapa cofrade andaluz.
Ese asombro se vio alimentado por una agenda que no se limitó a la capital. La programación difundida por la diócesis incluyó también presencias del obispo en Ronda, Vélez-Málaga, Antequera o Iznate, en una voluntad expresa de combinar los grandes escenarios de Málaga con comunidades más pequeñas.
La diversidad de una diócesis cofrade
Satué subraya también la diversidad como una de las claves de esta primera experiencia. Y lo hace con una imagen muy concreta: “Prueba de ello son las diferentes denominaciones de las personas que llevan los tronos. Hermanacos en Antequera, horquilleros en Vélez Málaga, costaleros en Ronda y hombres de trono en la ciudad de Málaga”.
La enumeración tiene valor más allá de la anécdota terminológica. Refleja la pluralidad de acentos, tradiciones y formas de vivir la fe popular que conviven dentro de una misma diócesis, una realidad que el obispo ha querido tocar con las manos en sus primeros meses de ministerio en Málaga.

Toques de campana de Satué en el trono del Rico este Miércoles Santo. / Álex Zea
Devoción sincera y presencia de jóvenes
Pero el núcleo de su mensaje está probablemente en la cuarta palabra: devoción. “He visto a muchas personas, también jóvenes, mirando al Cristo, mirando a la Virgen, algunas con una lágrima en la mejilla, rezando de verdad, con sinceridad”, afirma el prelado.
Esa frase concentra una de las lecturas más relevantes de su balance: Satué no se queda en la superficie del fenómeno cofrade, sino que reivindica la verdad religiosa que ha percibido en la calle. En plena discusión periódica sobre el peso de la fe en la Semana Santa, el obispo pone el foco en algo menos visible que un trono, pero más decisivo: la oración sincera de muchas personas, incluidos los jóvenes.

El nuevo obispo de Málaga, José Antonio Satué, durante la Misa del Alba. / Álex Zea
Las cofradías, más allá de una semana
La quinta y última palabra de su resumen es compromiso, quizá la menos evidente a simple vista, según él mismo reconoce, pero también una de las más importantes. “La labor de las cofradías no se limita a estos días de Semana Santa, sino que continúa a lo largo de todo el año con muchas iniciativas de formación y de solidaridad con los que más lo necesitan”.
Con esa afirmación, Satué sitúa el foco donde quiere colocarlo la Iglesia malagueña: no solo en la dimensión celebrativa de la Semana Santa, sino en el trabajo silencioso que muchas corporaciones desarrollan durante el resto del año en ámbitos como la caridad, la formación y el acompañamiento a los más vulnerables.
Un estreno que deja mensaje
La primera Semana Santa de Satué en Málaga ha sido, por tanto, algo más que una toma de contacto institucional. Su presencia en actos emblemáticos —desde la Misa del Alba del Cautivo hasta la recepción al Resucitado, pasando por la Pollinica, Estudiantes, el Cautivo o el Sepulcro— ha dibujado un mapa muy visible de su implicación en la vida cofrade de la diócesis.
Y su balance, lejos de quedarse en el protocolo, deja una idea central: Málaga impresiona por su forma de procesionar, pero convence al obispo por la fe que todavía late en su pueblo cofrade.
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