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Entrevista | José Carlos Garín Presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga

José Carlos Garín: "Se multiplican los bulos y los relatos simplistas que hacen daño a la Semana Santa de Málaga y además son interesados"

"Creo que, en gran medida, tienen que ser los propios malagueños, más que las instituciones, quienes respondan a ese tipo de ataques", asegura el presidente de la Agrupación de Cofradías, quien destaca el crecimiento de los cortejos y el cumplimiento horario de este año, aunque admite que habrá que seguir afinando tiempos de paso y recorridos, alaba la participación del nuevo obispo y critica las acampadas en la vía pública y el abuso de espacio con sillas plegables en puntos sensibles del itinerario

José Carlos Garín, presidente de la Agrupación, en la procesión del Resucitado este pasado Domingo de Resurrección.

José Carlos Garín, presidente de la Agrupación, en la procesión del Resucitado este pasado Domingo de Resurrección. / Eduardo Nieto

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

“Ha sido una de las mejores Semanas Santas de los últimos tiempos”. Con esa convicción resume José Carlos Garín el balance de 2026. El presidente de la Agrupación de Cofradías subraya el crecimiento de los cortejos, la mejora en el control de los horarios y la buena respuesta de la ciudad en general, aunque admite que quedan asuntos por vigilar: desde las acampadas y el abuso de espacio en algunos puntos debido al uso de sillas plegables, prohibidas en principio por el bando municipal, especialmente en Cisneros y Especería, hasta los bulos y relatos interesados que, a su juicio, han intentado deformar desde fuera la imagen de la Semana Santa de Málaga. Carga contra esta "desinformación simplista e interesada”, defiende el papel de los medios locales y reivindica, sin autocomplacencia, el esfuerzo de las hermandades.

¿Qué balance general hace de la Semana Santa de Málaga 2026?

Personalmente, creo y estoy convencido de que ha sido una de las mejores Semanas Santas de los últimos tiempos. Hemos tenido un pleno de salidas procesionales, un crecimiento del 8% en el tamaño de nuestros cortejos, es decir, una mayor participación de nazarenos, un nivel musical espectacular en las bandas y un magnífico comportamiento tanto de los hombres de trono como de los nazarenos. En general, el público también nos ha apoyado, ha habido gente en todos los recorridos que nos ha tratado con respeto y las cofradías se han visto acompañadas tanto en la ida como en la recogida. Además, toda la infraestructura y el montaje han funcionado tal como lo teníamos planeado. De hecho, durante el Lunes de Pascua, ya se había eliminado casi el 80% de las estructuras que habíamos ocupado en la vía pública. Se han cumplido los horarios por parte de las cofradías y no ha habido ninguna incidencia de orden público ni de ninguna otra naturaleza de importancia, más allá de alguna caída aislada.

¿Cuál cree que ha sido el principal acierto de esta Semana Santa? ¿Y cuál ha sido el principal aspecto a mejorar?

Dentro de lo que ha dependido de las cofradías, creo que el mayor acierto ha estado en el esfuerzo por controlar mejor los horarios. Se han asumido cambios de posición cuando eso mejoraba en bloque el día y también se han adecuado recorridos buscando un mejor encaje. Para mí, cumplir el horario no es simplemente cumplir por cumplir. Cumplir el horario implica respetar a todos los que se comprometen en un momento determinado con la procesión: hombres de trono, nazarenos, músicos y también a las personas que vienen a vernos.

¿Con qué objetivo le gustaría que trabajara la Agrupación desde mañana mismo pensando en 2027?

Ahora mismo, sinceramente, no sé todavía en qué poner exactamente el foco de mejora. Evidentemente, vamos a seguir sacando información del movimiento de las cofradías por el recorrido oficial, revisando esos tiempos de paso y viendo que hay corporaciones que han crecido bastante en longitud y que eso tiene que condicionar también otro tiempo y otro horario. También habrá que analizar aquellas zonas o puntos que hayan podido resultar más criticables o mejorables dentro de las competencias que tiene la Agrupación.

Comportamiento del público

¿Ha respondido la ciudad a la altura de una Semana Santa de la dimensión de Málaga?

Yo creo que Málaga ha respondido a la altura de su Semana Santa. La participación ha sido alta y, de forma global y genérica, hay que decir que sí: Málaga sigue sintiéndose cómplice de su Semana Santa, partícipe y protagonista en muchísimos momentos de la misma. Otra cosa es que determinados comportamientos anómalos, como ocurre siempre en cualquier concentración muy numerosa, se produzcan y haya que analizarlos. A mí me ha llamado especialmente la atención el tema de las acampadas en la calle para ver el paso de las procesiones, más allá incluso de las sillitas plegables. Yo comprendo que alguien pueda llevar una silla unipersonal, algo que sirva para una persona y que, además, permita que detrás se pueda situar otra. Lo que me cuesta entender es el abuso del espacio. Si alguien se lleva ya una silla con respaldo, la echa para atrás, lleva dos neveras y otra silla de ese tipo, al final dos personas están ocupando el espacio de cuatro o cinco. Eso no es solidaridad ni eso es hacer más popular y accesible la Semana Santa. Y en cuanto a las acampadas, sobre todo entre jóvenes, considero que además conllevan un riesgo importante de inseguridad. Esas sentadas en la vía pública, como si estuviéramos en la playa o en una reunión campestre, pueden convertirse en obstáculos si en un momento determinado se produce una pequeña avalancha. No es la forma en la que yo concibo asistir a las procesiones de Semana Santa.

¿Cree que esto responde a una moda? ¿Que será pasajero? ¿Teme que se pueda instalar? ¿Cree que la Agrupación puede llevar a cabo algún tipo de función pedagógica o didáctica en este sentido? 

He leído algunas crónicas de Sevilla y allí también se está produciendo este fenómeno. Es curioso cómo a veces determinadas costumbres se transmiten de una ciudad a otra. Yo quiero pensar que son cosas transitorias, que irán perdiendo fuelle y dejarán de estar de moda. Pero, en cualquier caso, el mero hecho de que estemos hablando de esto y de que muchas personas opinen sobre ello ya supone también una cierta labor pedagógica.

¿Se ha logrado compatibilizar bien la masiva afluencia de público con el normal desarrollo de los cortejos?

Yo tengo la sensación de que sí, al menos, este año, se ha conseguido. A mí, por ahora, no me han llegado referencias especialmente negativas por parte de las cofradías. Puede haber habido alguna cosa puntual, pero ni con respecto a la hostelería ni con respecto a zonas en las que se hayan visto especialmente constreñidas, agobiadas o presionadas, al menos en lo que he podido intercambiar con los hermanos mayores durante los días de la Semana Santa en la Tribuna.

¿Y cree que eso también ha sido fruto quizás de que en los últimos años las cofradías han sido vehementes en ese sentido? 

Es importante que las cofradías pongan sobre la mesa aquello que detectan como negativo, porque al final las cofradías son las personas. Es mucho más fácil empatizar con la opinión de las cofradías, porque ahí estamos todos incluidos de alguna manera. Y el que en un momento determinado tiene un comportamiento que una cofradía critica puede pensar que él también se siente cofrade, colaborador y partícipe, y que quiere hacer las cosas bien. Probablemente ese tipo de lecturas o de opiniones de las cofradías ayuden a que muchos reconsideren ciertas conductas, a veces incluso más que lo que pueda decir la autoridad.

Sobre lo que ocurre en la zona de Cisneros y Especería, no quiero entrar en un terreno que luego se pueda utilizar de manera interesada. Obviamente las cofradías no tienen compendencia en este sentido, pero sí que se ve claramente afectada su discurrir

¿No considera, entonces, que las cofradías deben ser especialmente incisivas, siguiendo este criterio, en la necesidad de que la autoridad municipal actúe en contra de las sillas de la playa en la vía púbica?

En lo relativo a las sillitas plegables, yo creo que es una cuestión que se escapa de la gestión de las cofradías. Esa es una decisión y una gestión que tiene que hacer la autoridad municipal, que es la responsable de la vía pública, y serán ellos quienes tengan que sopesar los pros y los contras de este tipo de medidas. Sobre lo que ocurre en la zona de Cisneros y Especería, no quiero entrar en un terreno que luego se pueda utilizar de manera interesada. Obviamente las cofradías no tienen competencia en este sentido, pero sí que se ve claramente afectada su discurrir. Tampoco tengo sobre la mesa una queja intensísima de las cofradías en esta línea, aunque sí hay comentarios sobre el abuso de algunas prácticas. Yo comprendo que una persona quiera ver las cofradías en la zona de acceso al recorrido oficial, porque es el sitio por donde va a pasar la mayor parte de ellas. Es lógico que se busque allí una buena ubicación para verlas casi todas o la mayoría.

Cómo podría la Agrupación intervenir. ¿Quizás ampliando el recorrido oficial por Especería con sillas muy baratas y rotativas, que se vendan a diario y sin necesidad de abono?

La Agrupación ahora mismo no ha estudiado ni ha puesto sobre la mesa la posibilidad de ordenar ese espacio con sillas muy baratas y sin abono. Ahora bien, llegado el caso, si la autoridad municipal hiciera una propuesta para valorar ese asunto, evidentemente se podría estudiar. Otra cosa es que esa posibilidad ya se habló en su momento y desde la autoridad municipal no se vio como algo popular, porque entendían que podría dar una imagen aún mayor de ocupación del espacio y echar más leña al fuego. Yo prefiero no entrar ahora en hipótesis sobre otros posibles escenarios. Lo que estamos hablando ahora mismo es de una cosa muy concreta, que son las sillas. Y ya he explicado cómo lo veo en general: una cosa es una ocupación razonable de un espacio unipersonal, porque a mí me da igual que una persona esté de pie o sentada en un taburete si ocupa un único espacio, y otra muy distinta es cuando una persona ocupa el sitio de dos o tres. Ahí está el verdadero problema.

Pero una silla impide el tránsito y provoca serios problemas de movilidad...

En Cisneros y Especería hay pasillos obligatorios y tenemos personal contratado para eso. Por tanto, aunque no haya sillas oficiales, sí existen pasillos previstos y cubiertos con personal. El problema, insisto, no es tanto la existencia de un asiento puntual como el abuso en la ocupación del espacio.

¿Le preocupa que se lancen mensajes restrictivos que luego no siempre se traduzcan en actuaciones visibles sobre el terreno?

Bueno, pero ahora mismo lo que estamos hablando es de una cosa muy concreta, que son las sillas. Si ocurre en otros asuntos, pues ya veremos, pero ahora mismo es mejor no empezar a pensar en lo que puede pasar o debe pasar.

¿Cómo valora la coordinación entre Agrupación, Ayuntamiento, Policía Local, Policía Nacional y servicios de emergencia?

Lo que me han transmitido es que ha sido un trabajo encomiable por parte de Policía Local, Policía Nacional, Protección Civil y servicios sanitarios. Todas las pequeñas incidencias que han surgido, desde el tema de una cornisa hasta un pequeño sobresalto por humo en una zona, pasando por caídas o atenciones médicas, han sido muy bien atendidas, con rapidez y con una buena coordinación entre todos esos grupos.

José Carlos Garín critica los relatos falsos que, a su juicio, deforman desde fuera la imagen de la Semana Santa de Málaga.

José Carlos Garín critica los relatos falsos que, a su juicio, deforman desde fuera la imagen de la Semana Santa de Málaga. / Eduardo Nieto

Nuevo obispo de Málaga

Esta ha sido una Semana Santa especialmente relevante por la presencia del nuevo obispo de Málaga. ¿Qué balance hace de su participación?

Creo que la participación del nuevo obispo en esta Semana Santa ha sido correcta. Ha estado con nosotros en la Tribuna, ha asistido a los actos en los que habitualmente participa siempre el obispo y la percepción que tengo es que se ha asentado, se ha acercado, ha empatizado y ha comprendido lo que estaba viendo. Creo también que se ha sentido impresionado por algunas cosas que no esperaba, porque no las conocía, y en líneas generales me da la sensación de que su balance ha sido bueno y positivo.

¿Qué impresión cree que ha dejado entre las cofradías y entre los fieles?

 Él mismo me ha dicho en alguna ocasión que ha encontrado momentos de rezo en muchos pasajes de esta Semana Santa, también con el Vía Crucis. Le ha sorprendido mucho el nivel de la música, además, por supuesto, de todo lo que ha percibido desde el punto de vista artístico y patrimonial en las cofradías. Y después hay otra cosa que también le ha llamado mucho la atención, que es el impacto de la juventud.

¿Ha habido sintonía desde el primer momento entre el nuevo obispo y la realidad cofrade malagueña?

No sé si se puede decir todavía que haya una sintonía plena desde el primer momento; quizá es pronto para afirmarlo con tanta rotundidad. Pero sí tengo la sensación de que muchas de las cosas que ha visto en persona y en directo le han resultado agradables. Ya digo que habrá otras que seguramente le chocarán más y de las que iremos hablando con el tiempo, pero por ahora no me ha hecho ningún comentario negativo en ese sentido.

¿Qué espera la Agrupación de esta nueva etapa en la diócesis?

Como Agrupación, yo espero muchísimo de esta nueva etapa. Espero mucho de su persona, de su personalidad, de todo lo que me ha ido llegando sobre su forma de comportarse, de imbuirse, de sumergirse en nuestra cultura. Todas las referencias que tengo son positivas y espero que con el tiempo eso vaya ocurriendo y se vaya consolidando.

¿Por ejemplo un Sábado Santo?

Sobre el Sábado Santo, yo lo tengo claro: eso no depende de que al obispo le parezca de pronto una posibilidad. Para que exista un Sábado Santo tiene que haber primero una solicitud razonable por parte de las cofradías y luego, a partir de ahí, la autoridad eclesiástica tendrá la última palabra. Ahora mismo esa primera parte no se ha producido y no creo que él vaya a abrir unilateralmente un Sábado Santo para que haya procesiones si quienes tendrían que procesionar no lo han pedido.

¿Pero qué es antes, el huevo o la gallina?  Es decir, ¿el interés que demuestren las cofradías, al menos hay dos que lo tienen por estatutos, o que el obispo o la diócesis se muestren abiertamente favorables o proclives o abra la posibilidad de que pueda existir en el caso de que las hermanades lo pidan?

Yo entiendo que lo primero tiene que ser que haya una demanda. Mientras no haya una demanda real de día, no tiene sentido abrir esa opción.

Sustitución del líquido anticera

Este año se ha ensayado una alternativa al líquido anticera. ¿Cuál es el balance real que hacen tras esta primera experiencia? ¿Ha funcionado bien desde el punto de vista de la seguridad y del discurrir de las procesiones?

Por nuestra parte, con la alternativa al líquido anticera, la satisfacción es total. No ha habido nada que resbale, no ha habido nada que manche y no ha habido nada que distorsione la estética de una cofradía en la calle, como ocurría con el aparato que esparcía el producto anterior. Así que, por nuestra parte, encantados.

¿No cree que es un claro un ejemplo de que para que se produzcan cambios es necesario señalarlos?

Nosotros vamos a señalar siempre aquellos cambios que las cofradías, de manera unánime o mayoritaria, pidan que se planteen o que se intenten solucionar. La Agrupación está para eso, para vehiculizar la demanda de las cofradías.

¿Cree que esta solución ha llegado para quedarse o todavía está en fase de ajuste?

Ahora habrá que probar cómo se quita la cera con este nuevo producto. Y ahí serán los técnicos los que tengan que decidir si con este líquido ya se ha alcanzado la meta que se perseguía o si todavía hay margen de mejora en la formulación química del producto para que dé un mejor resultado.

Cumplimiento de horarios

¿Está satisfecho con el cumplimiento de los horarios por parte de las cofradías?

Sí, estoy satisfecho con el cumplimiento de los horarios. Hubo un pequeño desfase el Martes Santo, pero al final quedó en quince minutos, y lo que sí he percibido en los hermanos mayores de esa jornada es ese prurito por buscar dónde estuvo el problema y, sobre todo, por encontrar la solución. Eso me parece un cambio muy importante de actitud respecto a lo que podía ocurrir hace una década, cuando un retraso de quince minutos apenas se tenía en cuenta.

¿La experiencia del Miércoles Santo, jornada que aprobó los horarios al minuto y aplicando el conteo de nazarenos, será extensible a otros días?

A mí me parece muy práctica la experiencia del conteo de nazarenos. El Miércoles Santo lo ha demostrado. Con ese conteo puedes ver si a una cofradía le pueden sobrar cinco minutos o a otra le pueden faltar. A veces son decisiones muy empíricas que da cierto miedo tomar, pero si detrás tienes una información fidedigna de que eso es viable, puedes hacerlo con más seguridad y más tranquilidad. Ahora bien, serán las propias cofradías las que tengan que decidir si comparten ese conteo y si quieren extenderlo. También creo que hay que poner en valor el buen funcionamiento de otras jornadas. El Lunes Santo, que el año pasado fue problemático, este año ha sido muy bueno. Y el Jueves Santo, con todos los cruces y con la problemática que suele darse en la zona final de Carretería, Pasillo de Santa Isabel y Cisneros, también ha ido muy bien. Creo que hay que reconocer que las cofradías han hecho esfuerzos, se han comprometido y han cumplido.

La velocidad de desplazamiento de una cofradía en el recorrido actual es bastante más baja de la que tenía que llevar en el anterior. Ahora hay dos horas para recorrer algo más de 1.100 metros; antes había una hora para recorrer unos 800. Por tanto, el problema no está en que el itinerario exija ir más rápido, sino en cómo cada cofradía gestione sus tiempos

¿Hay margen para exigir más rigor horario sin desnaturalizar la personalidad de cada hermandad? Un año más, José Carlos, hay mucha gente que se ha quejado de que las cofradías van excesivamente rápido por el recorrido oficial y a tambor.

No comparto en absoluto la idea de que las cofradías vayan a tambor y excesivamente rápido por el recorrido oficial. Eso no es cierto. Los tiempos son los que son. Lo que no se puede pretender es que una banda esté tocando durante todo el recorrido, porque los músicos tienen labios, tienen pulmones y tienen que gestionarse también. No es verdad que en todo el recorrido se vaya solo a tambor. Otra cosa distinta es cómo cada cofradía decida dónde toca y dónde no toca. Pero a veces, por mucho que una cosa se repita, no se convierte en verdad. Además, la velocidad de desplazamiento de una cofradía en el recorrido actual es bastante más baja de la que tenía que llevar en el otro recorrido. Ahora hay dos horas para recorrer algo más de 1.100 metros; antes había una hora para recorrer unos 800. Por tanto, el problema no está en que el recorrido exija ir más rápido, sino en cómo cada cofradía gestione sus tiempos. Si una hermandad decide, por ejemplo, tocar tres marchas para entrar en Tribuna, eso evidentemente la condiciona, porque puede tirarse quince minutos en ese punto. Pero eso ya forma parte de la gestión propia de cada una. Sí creo que en algunos casos todavía puede que no se le haya cogido bien la métrica al recorrido oficial y que una cofradía descubra en un momento determinado que va tarde y decida aligerar. Pero esa es una cuestión que cada hermandad tiene que organizar internamente.

En cuanto al aforo de la zona de sillas en el recorrido oficial, con el sistema que ya se estrenó el año pasado del control de acceso, ¿se tienen datos de cuáles han sido los días de mayor afluencia de público? 

En cuanto al aforo y al sistema de control de acceso en la zona de sillas del recorrido oficial, seguimos viendo que no siempre se puede calcular la afluencia real solo con esos datos, porque detrás de las sillas se concentran muchísimas personas. Aun así, la percepción que tenemos, y que además nos trasladan también la Policía y los responsables de movilidad, es que los días de mayor afluencia de público han sido, de nuevo, el Lunes Santo y el Jueves Santo.

Bulos, desinformación y redes sociales

En esta Semana Santa han circulado bulos, imágenes fuera de contexto y lecturas muy distorsionadas desde cuentas de redes o medios ajenos a la realidad malagueña. ¿Le preocupa ese fenómeno?

Las redes sociales, a veces, distorsionan mucho la percepción de la realidad. Cuando te dejas llevar por lo que ves ahí, da la sensación de que todo es caótico, de que todo es negativo y de que no hay nada positivo. Y eso no responde a la realidad. Si uno está demasiado pendiente de las redes, su visión de las cosas se termina deformando. Este fin de semana ocurrió especialmente el sábado. Vimos una gran cantidad de publicaciones que además eran falsas, que eran mentiras, y que utilizaban informaciones de hace más de cuatro años. Entiendo que detrás había intereses que no tenían nada que ver ni con la Semana Santa de Málaga ni con Málaga en sí. Claro que preocupa, porque eso puede crear un estado de opinión negativo, sobre todo entre personas que no conocen nuestra Semana Santa.

¿La Agrupación debe mejorar su capacidad de respuesta ante bulos y paparruchas difundidas en Instagram, TikTok o algunos medios nacionales?

Combatir eso desde la Agrupación no es sencillo. Entrar en ese juego de ping-pong me parece peligroso, porque al final no conduce a ningún sitio. Da la sensación de que de pronto hay una especie de desembarco o una andanada de mensajes, pero luego también es verdad que todo eso tiene un recorrido muy efímero. Empiezan a surgir respuestas de gente de Málaga diciendo que eso es falso, que no es verdad, que es mentira. Y yo creo que, en gran medida, tienen que ser los propios malagueños, más que las instituciones, quienes respondan a ese tipo de ataques. Es verdad que la Agrupación tiene un área de comunicación, pero el volumen de publicaciones que hubo fue enorme. No sé si se llegó a contabilizar, pero fueron muchísimas y además todas en la misma línea. Incluso medios nacionales que jamás se habían interesado por este asunto empezaron a lanzar titulares de esa naturaleza: que es imposible ver la Semana Santa si no tienes dinero, que si no pagas una silla no ves nada… Y entrar en una confrontación con un medio al que le da exactamente igual esto y que en realidad solo va buscando un hilo me parece muy complicado. Yo creo que ahí los medios locales tenéis un papel muy importante. Sois vosotros los que realmente estáis sobre el terreno, los que conocéis lo que pasa y, por tanto, los que tenéis más capacidad para contrarrestar esos relatos, sobre todo poniendo el acento en las cosas que realmente se hacen y se hacen bien, y no transmitiendo siempre la sensación de que todo lo que destaca es lo que sale mal.

¿Se está haciendo daño a la imagen de la Semana Santa de Málaga con relatos falsos o simplistas?

Lo preocupante es que también hay malagueños que, por distintos intereses, siguen recurriendo a la demagogia con ese discurso de la Semana Santa de ricos y pobres o con la idea de que desde el recorrido oficial no se puede ver nada. Ese tipo de relatos se siguen repitiendo, claro que sí. Por supuesto que esos relatos son simplistas y hacen daño. Y además son interesados. Pero yo no los veo realmente interesados en la Semana Santa, sino quizá en otras cosas. Nosotros hemos explicado muchas veces el tema de las sillas, los precios, el funcionamiento de todo esto, pero cuando alguien vuelve una y otra vez a ese argumento, creo que hay detrás una intención de utilización con un ánimo que no es verdaderamente cofrade.

¿Considera que hay quienes identifican la Semana Santa con algún tipo de ideología política determinada?

No sé si detrás de eso hay una identificación ideológica de la Semana Santa por parte de algunos. No lo sé. Cada uno lo percibirá de una manera. Pero lo que tengo claro es que en las cofradías hay personas de todas las ideologías, de todos los niveles sociales y de todas las profesiones. Y si alguien quiere identificar la Semana Santa o las cofradías con una ideología concreta, creo que se equivoca. Puede estar dejando en manos de esa lectura ideológica un patrimonio que es de todos, pero desde luego eso no es, ni mucho menos, lo que se vive dentro de las cofradías.

¿Qué les diría a quienes pretenden construir un relato negativo sobre la Semana Santa de Málaga a partir de vídeos aislados, escenas sueltas o imágenes sacadas de contexto?

A quienes intentan construir un relato negativo de la Semana Santa a partir de vídeos sueltos o escenas aisladas, lo primero que les diría es que no sé exactamente cuál es su finalidad. Si lo que buscan es mejorar la Semana Santa de Málaga y la visión que quienes nos visitan puedan tener de ella, no sé si esa es la vía más acertada. Aquí trabajamos mucho, tanto en las cofradías como en la Agrupación, en la búsqueda de una mejora constante, y las variables que manejamos a la hora de tomar decisiones van mucho más allá de las que uno puede tener a nivel personal. Entiendo que cada uno tiene una Semana Santa en su cabeza o en su corazón, pero aunarlas todas ya es complicado, y compatibilizarlas además con los tiempos que vivimos lo es todavía más. Por eso también pediría comprensión hacia todo el esfuerzo que se hace para que no tengamos la sensación de que estamos continuamente señalados o convertidos en responsables de todo lo malo que ocurre, mientras lo bueno queda oculto o sepultado por aquello que no ha salido tan bien.

¿Puede que se haya instalado el "todo mal" en el ADN de más de uno?

Con casi 500.000 personas en la calle, 41 cofradías, 18.000 hombres de trono, 16.000 nazarenos y 8.000 músicos, es evidente que siempre va a haber cosas que no salgan perfectas. Pretender lo contrario no es realista. Lo importante es poner en contexto la magnitud de lo que se organiza y el enorme esfuerzo que se hace para que todo funcione. Yo quiero pensar que no hay gente instalada en el “todo mal”. Espero que no, porque sería una forma de vivir bastante incómoda y triste. Creo más bien que hay personas que tienen su punto de vista, y algunas lo verbalizan más o tienen más tendencia a escribirlo. Y seguramente también existe un gran volumen de gente a la que unas cosas le gustan más y otras menos, pero que no participa tanto en foros o en redes. No creo, en definitiva, que las redes sociales sean realmente la vida.

Entiendo las filas de a tres como algo coyuntural, como una respuesta momentánea, pero ahora hay que sentarse y ver cómo se puede solucionar para que nuestros cortejos de vela sean, en lo posible, como siempre han sido: una calle de dos nazarenos

Semana Santa de Málaga 2026 | Lunes Santo: El Cautivo

Nazarenos del Cautivo en fila de a tres en el Pasillo de Santa Isabel. / Álex Zea

Nuevas circunstancias

¿Están siendo las propias cofradías conscientes de la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias? Lo digo porque los cortejos siguen creciendo en dimensión y, sin embargo, los tiempos de paso se mantienen; de hecho, este año incluso se ha recurrido en algunos casos a la fila de a tres. ¿Entiende que esa es una forma de responder a esa nueva realidad?

Yo creo que las propias cofradías sí están siendo conscientes de la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Lo que se ha hecho este año con la fila de a tres en algunos casos me parece una respuesta solidaria a una situación puntual, pero evidentemente hay que buscar soluciones que no obliguen a eso de manera permanente. Yo lo entiendo como algo coyuntural, como una respuesta momentánea, pero ahora hay que sentarse y ver cómo se puede solucionar para que nuestros cortejos de vela sean, en lo posible, como siempre han sido: una calle de dos nazarenos.

 ¿Y cómo se podría solucionar eso? ¿Quitándole tiempo a los que tienen menos nazarenos y dárselo en compensación a los que tienen más? 

La solución tiene que salir de las propias cofradías. Son ellas las que tienen que decidir si se redistribuyen los tiempos, si se le da más tiempo a unas y otras se van un poco hacia atrás, o si se mantienen las horas actuales y se hace un reparto distinto. Los caminos son esos. O se redistribuye sin aumentar el tiempo global, o se concede más tiempo a las que lo necesitan, sabiendo que eso desplaza un poco los horarios hacia atrás. Pero esa es una decisión que tienen que tomar ellas. Nosotros, desde la Agrupación, vamos a seguir proponiendo y vamos a seguir ofreciendo instrumentos para que las cofradías puedan tomar decisiones. Ahí están herramientas como el conteo o el sistema de GPS. Pero, al final, si las cofradías no quieren tomar una decisión o la toman en un sentido o en otro, la Agrupación no es quien tiene la última palabra. Los que firman los horarios del día son los hermanos mayores.

 ¿Han dado los GPS datos a mis reveladores?

Los datos del GPS todavía no se han analizado. Están ahí, se han recogido, pero ahora hay que procesarlos. Y van a dar mucha información, igual que el conteo. Hay que tener en cuenta que acabamos de terminar y todavía estamos prácticamente desmontando gran parte de la ciudad. Eso también es importante ponerlo en valor: ese desmontaje rápido y esa capacidad de adaptación, porque también demuestra que las cofradías se adaptan a la vida de la ciudad y buscan hacer compatible la Semana Santa con otras muchas realidades urbanas.

Da la impresión de que han perdido fuerza expresiones como “ratonera”, “tapón” o esa idea de que no se puede ir de un lado a otro, quizá porque el público conoce cada vez mejor las alternativas para moverse por la ciudad y ver la Semana Santa. ¿Comparte esa percepción?

Creo que la gente cada vez es más consciente de las distintas alternativas que existen para poder ver la Semana Santa completa. La información se da de manera exhaustiva y yo creo que cada vez más la gente va aprendiendo a moverse. No digo que sea sencillo, porque no lo es, pero sí es verdad que poco a poco vamos aprendiendo todos por dónde puede encontrarse en cada momento una salida o un sitio para ver una procesión. Eso antes lo teníamos muy interiorizado durante años con un modelo concreto, y cuando cambian los recorridos, los horarios y hasta los propios caminos de las cofradías, hace falta tiempo para volver a encontrar esos hábitos. Al final, todo esto tiene mucho que ver con costumbres. Si uno lleva cuarenta años moviéndose por Málaga con una determinada lógica y esa lógica cambia, es normal que tarde un tiempo en adaptarse. Espero que no hagan falta otros cuarenta años, pero sí es evidente que se necesitan algunos para interiorizar esos cambios.

¿En qué aspecto cree que la Agrupación debe ser más exigente consigo misma?

La Agrupación tiene la obligación de gestionar las inquietudes y las necesidades de las cofradías, y debe buscar siempre su bien. Y buscar el bien de las cofradías es buscar el bien de los cofrades, y buscar el bien de los cofrades es buscar, en gran medida, el bien de muchos malagueños. Cuando hablamos de la Agrupación, en realidad estamos hablando de las 41 cofradías. Por eso existe sensibilidad hacia los temas y los problemas, y por eso las soluciones que tratamos de encontrar buscan ser siempre las más racionales posibles. Nosotros pensamos y trabajamos en clave cofrade, sin olvidar nunca que somos de Málaga, que formamos parte de la sociedad malagueña, que somos ciudadanos y contribuyentes. Pero también es verdad que, cuando nos toca ser cofrades, a veces puede más el alma cofrade.

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