En la tarde del Domingo de Ramos, el barrio de Capuchinos baja al centro de Málaga acompañando a sus titulares. Los vecinos llenan la calle Carretería para recibir a Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Gran Perdón. Este año no podrán lanzarle vítores desde la Tribuna de los Pobres que queda vacía al no haberse finalizado las obras.

 

El público se agolpa por tanto en los laterales de la calle esperando la llegada de los tronos. Por muchos años que se hayan visto los tronos del Prendimiento en la calle cada Domingo de Ramos, siguen pareciendo cada Semana Santa más y más grandes. Los allí presentes comienzan a empujar hacia atrás para dejar que el trono avance. Algunos padres asustados temen que sus hijos sean arrollados por los varales. Mientras tanto, ellos siguen sonrientes bailando al son de las marchas procesionales.

 

Con la marcha ‘A la Gloria’, el trono de Jesús del Prendimiento avanza con firmeza mientras el olivo se mece de un lado a otro, casi rozando los balcones. El Prendimiento no avanza por las calles, las hace suyas.

Este año el público no pudo verlo desde las escalinatas de la Tribuna de los Pobres, pero ese no es motivo para que el Cristo Capuchinero sea recibido entre aplausos al llegar al lugar en el que cientos de malagueños debían recibirlo desde los escalones, ahora en piedra y cemento. La cofradía se niega a aceptar que uno de los enclaves más emocionantes de esta hermandad haya desaparecido, por ello, quizás como motivo de protesta o quizás por no perder el ritual de cada Domingo de Ramos, el capataz da cuatro toques de campana para levantar a pulso el trono del Señor y llevarlo hasta el cielo.

 

El trono del Prendimiento, a pulso frente a la Tribuna de los Pobres este Domingo de Ramos de 2022. Eduardo Nieto

El trono de la Virgen avanza tras un mar de capirotes azules dejando pequeños los edificios que forman la calle. En Málaga, Gran Perdón es sinónimo de grandeza, y por eso su trono es más bien un barco en el que navegan los corazones de cientos de capuchineros.

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Suena ‘La hora del Gran Perdón’ por la banda de música de la Congregación de Mena. El trono avanza y el público asombrado por las dimensiones del trono da un paso hacia atrás mientras miran boquiabiertos las enormes cabezas de varal. Poco a poco, y a sones de ‘Coronación de la Macarena’, la Virgen hace suya la calle Compañía donde la esperan los cofrades de la Sagrada Cena con sus puertas abiertas.