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Domingo de Ramos

Huerto y Concepción un viaje al pasado de la Semana Santa de Málaga

La Archicofradía del Huerto, con su 'sabor antiguo', atrajo a numerosos espectadores en su salida procesional de Semana Santa, destacando el damasco rojo y azul de los nazarenos y la impresionante puesta en escena

La Virgen de la Concepción junto a la iglesia de Santo Domingo | Domingo de Ramos de la Semana Santa de Málaga 2026

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

La confitería Aparicio lleva por lema 'Sabor antiguo'. Ha sabido mantener la esencia sin perder de vista el gusto actual. De ahí su éxito. No vende cookies gigantes como la mayoría de los nuevos negocios de dulces, pero lo que hace lo hace muy bien. Esa es su singularidad y su carácter. Como la Archicofradía del Huerto. Más allá de modas, gustos o tendencias, está esta cofradía. Ha sabido mantener su gusto dieciochesco. Cada novedad, cada mejora patrimonial, se ha mantenido en esa misma línea, de forma que su personalidad no se desdibujara, si no al contrario. Esta cofradía ha sabido mantener ese 'sabor antiguo' que la define. Verla es como volver a los años 20 del siglo pasado, pero sin sus carencias y con las virtudes actuales. Mejorar lo que siempre ha sido, para ser como siempre.

Las largas filas de nazarenos del Señor Orando en el Huerto y de la Virgen de la Concepción llenan con elegancia las calles. El damasco rojo y azul de los capirotes, las capas de los cargos, las elegantes sardinetas que resultan un complemento perfecto en los equipos nazarenos. Pero esta es solo una parte de un conjunto que alcanza su culmen con los Sagrados Titulares. La prestancia del Señor con el Ángel al lado es inigualable. Las flores moradas, malva, rojas, rosas pálido y verde formaban un conjunto notable, en el que el anuncio de la pasión se reforzaba en una escena como es Jesús Orando en el Huerto, donde el sufrimiento comienza ya solo sabiendo lo que va a pasar. A esto hay que unir la túnica bordada en oro con su sardineta, como los nazarenos, con la camisa sobresaliendo por los puños, en un estilo dieciochesco que le va perfectamente a esta imagen. El trabajo de años bordando de Manolo Mendoza, depurando la estética de la cofradía en una magnífica e impresionante puesta en escena en la calle, que te corta la respiración y te transporta a tiempos pretéritos.

La salida procesional llenó Santo Domingo y su entorno por primera vez esta Semana Santa. Había mucho público en las calles aledañas a la casa hermandad. La expectación era máxima. La cruz guía fue abriendo el camino para que largas filas de nazarenos avanzaran rodeando Santo Domingo para bajar por la rampa y parar antes de llegar al puente de la Esperanza. Detrás salió el trono del Señor y el cortejo de la Virgen. Hubo unos minutos de parón, mientras que la Virgen de la Concepción salía con su trono dorado para llenar la calle y un exorno floral en blanco.

Las nubes de incienso rodeaban el trono que, quizás por una ilusión óptica o porque los portadores son extremadamente altos, daba la impresión que tiene sus varales más bajos que otros. Eso sí, ver cómo se levanta tras los toques de campana es todo un espectáculo.

Entre el público había muchos jóvenes. Entre ellos, Álvaro, con su hermano Jesús, y sus amigos Marcos y Darío, que esperaban pacientes la llegada del Huerto. Sillas, un peluche de un nazareno de la Sangre y un surtido de comida era suficiente para aguantar la espera de la llegada de la procesión. No tanto sus padres, que con cara de cansados aguantaban el tirón. Todo sea por continuar la tradición.

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