Salida
La Salutación se recrea en el entorno a su medida con un marcado estilo propio
La cofradía rinde visita a las Carmelitas otro Domingo de Ramos en el que el viento se convirtió en una molestia para el cortejo

Semana Santa de Málaga 2026 | Domingo de Ramos: Salutación / Eduardo Nieto

Hay cofradías que se entienden en cualquier lugar, que no necesitan ningún contexto para ser concebidas. Otras hay que, sin embargo, se contextualizan o se descifran mejor en espacios por los que otras no transitan habitualmente. Hay casos, pero el de este Domingo de Ramos puede ser uno de los más paradigmáticos de nuestra Semana Santa y es el de la Salutación.
La cofradía que sale de la Iglesia de San Felipe tiene un espacio propio, un hábitat inigualable, un ecosistema en el que son más Salutación que en ningún otro sitio: Don Rodrigo, Álvarez… y, por supuesto, el convento de Las Carmelitas. Es en ese lugar en el que el misterio del Encuentro del Señor con las mujeres cobra mucho más sentido merced a la cercanía con el monasterio de San José, en el que las hermanas reciben a la cofradía.
Es un momento único, cercano y emotivo. Sigue siendo uno de esos sitios en los que disfrutar cofradías con calma, sin atropellos y sin aforamientos excesivos. Se puede acompañar al trono, se puede caminar junto al cortejo sin molestar. Se puede observar, por ejemplo, el Paño de la Santa Mujer Verónica con detenimiento. Este año, obra de Pablo Cortés del Pueblo, llama la atención el intenso rojo de las rosas en la base de la Santa Faz.
A una hora perfecta por la caída de la luz del sol, el misterio del Nazareno del Divino Nombre de Jesús Nazareno de la Salutación transitaba por calle don Rodrigo sobre el horario previsto. La percusión y los graves de la agrupación musical San Lorenzo Mártir llenaban el espacio tras el trono. En la calle Álvarez lo hacía con la marcha dedicada al Nazareno de Viñeros y estrenada este año 2026, Lágrima Christi, compuesta por José Manuel Mena Hervás.
El entorno urbano que regala esta zona parece prácticamente hecho de la talla de la Salutación que, además, se luce en el paso por ésta. El sol impacta sobre los hábitos blancos desprendiendo ese albedo único del sol de la primavera. Es de destacar el molesto viento que acompañó el paso del cortejo por la zona.
En este saber expresarse en este contexto aparecía por calle don Rodrigo el trono de la Virgen del Patrocinio con la Saeta Cordobesa de Pedro Gámez Laserna interpretada por la banda de música del Nazareno de Almogía. Se bajaba el trono a la altura de la puerta del monasterio para que desde detrás de la celosía, las monjas de clausura pudiera orar frente a la Virgen. La voz de Belén Jiménez de los Galanes, superiora del convento, rompía el respetuoso silencio con una sencilla oración. Acto seguido, al levantarse el trono, sonaba la marcha El Mayor Dolor, composición de Daniel Albarrán dedicada a la imagen homónima de la hermandad de la Carretería de Sevilla. En este tramo, junto al trono, acompañaba el vestidor de la imagen, Curro Claros.
Un exquisito adorno floral, protagonizado por rosas rosa palo en forma cónica completaba la escena clásica que pretendidamente busca esta cofradía en el entorno.
Sabedor del sabor especial de este lugar, el público es cada vez más numeroso en esta zona. Por eso, la cofradía da muestras de su estilo. Precisamente en estas calles, en las que, diferencia del recorrido oficial, todo le es más de su talla.