Llegó sin el ‘Novio de la muerte’, sin el olor de romero inundando las calles del Centro, ni el rezo de la Santa Cruz y de la Vera+Cruz imponiendo silencio a su paso. Tampoco se vio el señorío de Viñeros, ni el poderío que llega de La Trinidad y El Perchel, o la devoción que todo lo llena de la Cena. El Jueves Santo se vivió distinto, cercano, casi de intimidad. Siguieron las colas y, pese al ruido de algunos o de casos puntuales, con un respeto y cuidado a las normas sanitarias. La cuarta ola llegará. Se apuntará a los cofrades. Pero no nos equivoquemos, donde se ven las mascarillas bajadas, los grupos fumando o hablando sin mascarilla o de botellón, no es en las iglesias o en las colas.

Álex Zea

Santa Cruz

La hermandad de San Felipe Neri ha recibido miles de visitas esta Semana Santa. Porque si algo se destaca este año es que las cofradías no han tenido su día, sino toda la Semana. El albacea General Antonio Parra Saborido, destaca que esta experiencia le ha servido para apreciar y conocer aspectos que, con la preparación de las procesiones, pasan desapercibidos, como el arte floral. En el caso de Santa Cruz, el altar ha estado con un monte de corcho con flores moradas, cardos y espinos, realzando la sobriedad.

Parra Saborido reconoce el buen comportamiento del público, respetando en todo momento las normas sanitarias y con una enorme educación y paciencia. Uno de los aspectos que subraya como recuperados es el contacto con la gente, ya que el año pasado hubo una reunión por Zoom del Jueves Santo, en pleno confinamiento, y es algo que todos echaron en falta.

Viñeros

La cola en la entrada en el Convento de las Catalinas es constante, pero los hermanos de Viñeros la van resolviendo con rapidez, controlando para que no haya aglomeraciones y que la gente entre con cuidado. No han sido pocas. Unas 30.000 desde el Viernes de Dolores, destaca su hermano mayor, José Manuel Díaz.

El altar mayor ha sido modificado para un espectacular montaje. El sagrario está en la cúspide de una pirámide cuya base son las imágenes del Traspaso y Soledad y el Nazareno de Viñeros. De esta forma, se refuerza el carácter sacramental de la hermandad. Para este Viernes Santo, la imagen del Señor se retirará del altar y quedará la Virgen de luto, que recibirá el pésame a las 13.00 horas.

Durante la mañana recibieron la visita del obispo de Málaga, Jesús Catalá, que ofició una Celebración de la Palabra y le impuso la llave del Sagrario al Nazareno. Sobre la una, comenzó un breve pasacalles de la Agrupación Musical San Lorenzo Mártir hasta el Oratorio de las Penas, desde donde ofrecieron un concierto en su azotea. Por la tarde celebraron los oficios y, a las 19.30 horas, acudió una representación a la Catedral para rezar la Hora Santa.

Vera+Cruz

Una oportunidad. La sección de la Vera+Cruz ha encontrado en esta Semana Santa una oportunidad de hacerse más conocida entre el gran público. Tras siete años de transición desde el Viernes Santo de madrugada al Jueves Santo por la noche, esta sección de las Reales Cofradías Fusionadas ha visto cómo en esta Semana Santa de visitas a los templos y casas hermandad han sido miles las personas que han pasado por San Juan y muchas las que han preguntado por este Crucificado: «Al no tener una capilla propia, mucha gente preguntaba dónde estaba», señala Federico Gálvez Gambero, uno de los integrantes de esta mayordomía de Fusionadas. El crucificado ha permanecido presidiendo el altar mayor, en un lugar de importancia. No en vano es la imagen más antigua de la ciudad. A lo largo de este Jueves Santo y el Viernes se celebrarán los oficios y la Vigilia Pascual.

Esperanza

Con su corona de coronación, su manto extendido en todo su esplendor, rodeada de romero y con un constante trasiego de fieles, la Virgen de la Esperanza ha sido protagonista este Jueves Santo en la basílica. El impacto de su presencia era inmediato.

Los guardias de seguridad apremian al visitante para que el paso no se interrumpa y la cola no se extienda. La organización es un reloj. Nada menos que diez vigilantes se encargan del control. No hay grupos. El público rodea a la Virgen y... segundo impacto, con la mirada del Nazareno del Paso taladrando el alma del que se pone delante. El suelo lleno de romero, que desprende su aroma al ser pisado. El Nazareno, este Jueves con la túnica bordada por Salvador Oliver y diseñada por Eloy Téllez, y la cruz labrada en plata, se sitúa sobre la peana del trono de la Virgen. Impresiona por la cercanía. El propio hermano mayor de la Esperanza, Carlos López Armada, reconoce que es uno de los aspectos que más han impresionado de este montaje, la cercanía. Y es verdad. Más de 6.000 personas diarias, las que han pasado por la basílica, lo atestiguan. Este Jueves preveían más, porque no iban a cerrar hasta las 21.30 horas. Mucha gente y respeto máximo.

Álex Zea

Mena

Jueves Santo muy atípico para la Congregación de Mena, que ha tenido que renunciar a muchos de los actos que suele celebrar en estos días. Eso sí, las colas no han parado en toda la semana y eso que no había ni un legionario. Para que luego digan...

Los hermanos de Mena llegaron a las ocho de la mañana para preparar el Calvario, con el Cristo de la Buena Muerte en un monte de corcho y la Virgen de la Soledad a su lado. María Magdalena completa la escena en la misma disposición que en el trono.

El hermano mayor de Mena, Antonio de la Morena, explica los sentimientos encontrados de esta jornada, en la que la vinculación con la Legión quedará refrendada por la visita del general de la Legión, Marcos Yago; y el Comandante Naval de Málaga, José Ignacio García de Paredes. No fueron los únicos. El propio Antonio de la Morena señala que este año no ha habido legionarios o marinos de uniforme, pero sí muchos que han venido de civil a rezar o dejarle flores a los titulares.

Misericordia

El Perchel no olvida al Chiquito. Con las puertas abiertas de su casa hermandad, para que todos puedan verlo, Jesús de la Misericordia y la Virgen del Gran Poder lucían en un altar que la cofradía ha montado con un mes de trabajo. Ha desmontado el trono, instalado grandes cortinas y pedido las piezas de un paso de Motril para hacer un montaje que no se va a olvidar. Además, destacaron unos jarrones con flores de metal plateado y dorado, de un artesano de Motril y que llamaban la atención. Jesús se erigía en primer plano sobre un monte de corcho con pitas, espinos y cardos. Tras Él, la Virgen se alzaba bellísima.

A lo largo del día no fueron pocos las ofrendas florales recibidas, como la del Ejército del Aire o los Gurripatos.

Álex Zea

Zamarrilla

Arrastra multitudes, pero lo de esta Semana Santa «nos ha superado. No nos esperábamos tanto», señala Salvador Valderrama, hermano mayor de Zamarrilla, que resalta la gran cantidad de personas que diariamente se han acercado a la ermita para ver a la Virgen de la Amargura y al Cristo de los Milagros, dispuestos mucho más cerca para facilitar el rezo. No obstante, Valderrama reconoce que el comportamiento «ha sido excepcional. La gente ha tenido mucha paciencia, aguantando la cola sin un mal gesto».

Hoy, tras los oficios a las 19.30 horas, el director espiritual de la cofradía, Salvador Gil, realizó un acto litúrgico en la casa hermandad y, sobre las 18.00 horas, la banda de la cofradía dio un concierto desde la azotea de la sede. Hoy la Virgen estará vestida de luto y con la rosa blanca.

La Sagrada Cena: mensajes y homenajes

Santo Domingo acoge a la hermandad de la Sagrada Cena durante las obras de los Santos Mártires y allí se han hecho un hueco en una de sus capillas, donde han estado expuestos durante toda la Semana Santa y con una disposición especial este Jueves Santo, día de salida de esta cofradía. 

El hermano mayor de la Cena, Rafael López Taza, explicó que la Virgen de la Paz se había vestido de blanco por primera vez un Jueves Santo, aprovechando que es una Semana Santa especial en la que no iba a salir en procesión e iba a estar expuesta para los fieles. La imagen ocupó además el primer término, fuera de la capilla, a la altura de la vista, en una escenografía que invitaba a una cercanía poco habitual con la imagen, normalmente situada en alto en la capilla o en el trono procesional.

Algo parecido ocurría con el conjunto de la Sagrada Cena, que se había adaptado al tamaño de la capilla y a las circunstancias. Este año están sin mesa, sobre un monte de corcho, y representando el momento en que el Señor conminaba a los Apóstoles: «Haced esto en conmemoriación mía», tras el reparto del pan y del vino.

Hay un par de detalles curiosos en la escenografía de este año, como el homenaje a Luis Álvarez Duarte, el autor de las imágenes, un año después de su muerte. Por eso, San Juan es el único que mira al público, como presentando al resto de las tallas, ya que el imaginero se representó en esta imagen. Además, lleva una gubia ceñida al cinto, en ese homenaje que la cofradía ha querido hacer a Álvarez Duarte.

Además, la figura de Santiago lleva un sombrero de peregrino, recordando que este es un Año Xacobeo.

Todo el conjunto se sitúa sobre una peana con las frases de Jesús en la institución de la Eucaristía durante la Última Cena.

A lo largo del día se recibió la visita de muchos devotos, aunque quizá uno de los momentos más emotivos fue cuando Paco Palomino, hermano de la cofradía, visitó a sus titulares tras pasar una larga temporada en la UCI, donde lo primero que vio al despertarse fue una imagen de la Virgen de la Paz. Ya más recuperado y sin poder contener las lágrimas, se pudo poner frente a la Virgen de la Paz para rezarle, tras entregarle un ramo de flores. Un pequeño gran momento de este Jueves Santo.