Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Jueves Santo

Una calle entera de rodillas ante la Esperanza

El Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza Coronada despuntan un Jueves Santo más

La Virgen de la Esperanza, en la calle Especería

Esperanza Mendoza

Esperanza Mendoza

Esperanza Mendoza

Una calle entera de rodillas. Filas y filas de nazarenos, fieles y turista confundidos de rodillas ante el Señor. Una voz se escucha por unos altavoces escondidos. Anuncia que el Nazareno del Paso va a dar su bendición al pueblo.

Sin dudar, todo el mundo hinca las rodillas en el suelo y espera. Algunos contienen incluso las lágrimas. Unos segundos preciosos, en los que toda la calle Especería se rinde ante una imagen que le da su bendición. No solo ahí acaban las bendiciones por parte de la Esperanza. El romero cae antes de su paso. Muchas personas se agachan, cogen un trozo y lo guardan como oro en paño.

La tradición marca que la virgen debe pasar por encima y así queda bendecido, pero son muchos los que prefieren hacerse con una ramita antes. Y descubro el por qué. Le piden a los propios hombres de trono que le pasen el romero por el manto de la imagen mariana. Una bendición directa.

Como cada año, la majestuosidad del trono de la virgen de la Esperanza me deja sin palabras. El balanceo perfecto, el brillo del oro bajo la luz y la devoción que despierta a su paso convierten el momento en algo imposible de olvidar, incluso para quien lo contempla por primera vez.

Suena una saeta. Un hombre de mediana edad se deshace en elogios desde un balcón hacia la virgen. Toda la calle queda en silencio, algo que me sorprende. No se oye ni un murmullo, solo gente mandando callar a otras que no se han enterado del silencio general.

El Nazareno del Paso, en la calle Especería

Una niña se tumba en una pequeña cuesta que sobresale de una de las muchas tiendas que ha en la calle. Se acuesta sobre un par de chaquetones y entrecierra los ojos. Por ahí hemos pasado muchos malagueños. Cuado eres pequeño y llevas todo el día viendo procesiones el Jueves Santo, la virgen de la Esperanza ya te da las buenas noches.

A esta hermandad aún le queda la mitad del recorrido y yo ya quiero irme a dormir. Qué malos son los años. Pero nunca puedo irme a descansar tranquila sin haber visto a mi Esperanza. Sin un trozo de romero en el bolsillo. Madre nuestra, cuídanos.

Tracking Pixel Contents