La Archicofradía de la Pasión estaba de enhorabuena este Lunes Santo. No era solo volver a salir un Lunes Santo, también era el momento de reestrenar la iglesia de los Santos Mártires tras su restauración. Es verdad que todavía no está preparada del todo y, de hecho, no se pudo celebrar la misa de nazarenos antes de la salida penitencial. Sin embargo, lucía brillante y esplendorosa. El Nazareno de la Pasión y María Santísima del Amor Doloroso realizaron de nuevo esa compleja maniobra de salida que casi plantea un desafío a las leyes de la física.

Sin embargo, si hay un momento que todo hermano de la Pasión sabe que es irrenunciable, es la estación en la Catedral. Así surgió la hermandad y así encuentra sentido su salida procesional.

La Catedral ejerce un efecto inmediato en las cofradías. Por un lado las empequeñece entre la grandeza de su arquitectura, pero a la vez eleva su presencia a otro nivel de la procesión. Ya no se trata tanto de la marcha en cuestión o la maniobra. Ni siquiera en la rectitud de las filas de nazarenos o como es el exorno floral. Es otra cosa. Difícil de explicar, pero la cofradía se convierte en parte del entorno. Se funde con el templo y el cortejo se hace uno. La oración se escucha entre el susurro del caminar de los pies o el sonido de las túnicas. Se reza, se canta, se adora al Santísimo, se reflexiona con las estaciones del Vía Crucis. Y todo sale natural. Es lo normal y la presencia de la Pasión invita a que así sea.

Una cofradía se sustenta en muchos aspectos, pero uno de ellos es la oración. Es el motor que mueve la hermandad y la solución a muchos problemas que surgen en el día a día. La Archicofradía mantiene una base muy solida.

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No deja de ser sorprendente la transformación en la Catedral. Llego el Nazareno de la Pasión con toda la potencia musical de la Banda de Cornetas y Tambores de la Esperanza, que enlazó dos marchas 'Tus Lágrimas' y 'Eucaristía' para la entrada por la puerta del Sol. Y de pronto, el silencio. Mención aparte merece la conexión entre el Nazareno con esta banda, quizás la mejor de Málaga y de las tres mejores de Andalucía. La riqueza musical y las capas de música que van superponiendo en sus interpretaciones es impresionante. Además se han fusionado tanto con el Nazareno de la Pasión que casi es inconcebible verlo sin su música detrás.

La Virgen del Amor Doloroso cuenta también con un acompañamiento musical veterano. La Banda de Música de Arahal es un clásico en la Semana Santa de Málaga. Con 'Soleá, dame la mano' salió de la Catedral.