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Grupos escultóricos de la Semana Santa de Málaga

Dolores del Puente: una convivencia de siglos incompleta en el Cristo del Perdón

El misterio actual, «tal y como lo vemos», con la Virgen de la Encarnación, el San Juan Evangelista, el Cristo del Perdón y los dos ladrones, no se estrenó hasta el Viacrucis jubilar del año 2000. Y tras la coronación canónica de la Virgen de los Dolores en 2004, en la Semana Santa de 2005 «es cuando ya vuelve a salir otra vez el grupo, hasta el día de hoy».

El grupo escultórico del Cristo del Perdón, de Dolores del Puente.

El grupo escultórico del Cristo del Perdón, de Dolores del Puente. / GREGORIO MARRERO

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El grupo escultórico del Cristo del Perdón evidencia «lo positivo que resulta que se integren obras de distintos artistas en un misterio procesional», remarca Juan Antonio Sánchez López, que es muy partidario de esta solución.

Como recuerda, fue idea del recordado impulsor de la cofradía, profesor universitario, investigador y artista, Jesús Castellanos, convertir el singular crucificado, obra de Suso de Marcos, que este año celebra el 40 aniversario de su ejecución, «en epicentro de un grupo escultórico que representara la conversión del buen ladrón».

Con la mentoría de Jesús Castellanos, Suso de Marcos concibe un Cristo «acorde con la poética contemporánea, muy interesante en su plasticidad, simplificando volúmenes y valorando siluetas. Realmente el Cristo del Perdón es una obra que sin renunciar a los esquemas tradicionales trasciende todo servilismo imitativo de los modelos barrocos, y pone de manifiesto su condición de pieza contemporánea que revela la capacidad de nuestro tiempo para renovar la iconografía sagrada», subraya.

Otro detalle del grupo escultórico del Cristo del Perdón, de Dolores del Puente.

Otro detalle del grupo escultórico del Cristo del Perdón, de Dolores del Puente. / GREGORIO TORRES

A este respecto, el catedrático de la UMA y académico de San Telmo recoge las palabras de otro miembro de la academia, el escultor Jaime Fernández Pimentel, «cuando decía que el Cristo le parecía más que la imagen clásica del Crucificado, una paloma en vuelo; y, gracias a ese sinuoso perfil casi abstracto es un Cristo que se eleva realmente desde la cruz y triunfa al mismo tiempo en ella; porque también encierra un cierto componente alegórico y poético en cuanto metáfora de liberación, de salvación y, por supuesto, de perdón».

Como recuerda Juan Antonio Sánchez López, Jesús Castellanos «tuvo muy claro», que hasta que la Virgen de los Dolores no saliera sola «en su trono propio», la iconografía se mantendría, como así fue durante años, como un ‘Stabat Mater’: «Era la Virgen de los Dolores con el Cristo del Perdón», apunta.

Sin embargo, a través de Agustín Clavijo, la cofradía ya había adquirido una Dolorosa anónima malagueña del XVIII «equivocadamente atribuida a Antonio del Castillo, como tantas otras», apunta el experto, «con la intención de tenerla entre sus imágenes devocionales para cuando llegara el momento de configurar el grupo escultórico».

El Cristo del Perdón, escoltado por los dos ladrones.

El Cristo del Perdón, escoltado por los dos ladrones. / GREGORIO TORRES

La Magdalena que no fue

Y algo que conoce poca gente, señala el catedrático, es que «Jesús Castellanos estuvo detrás de adquirir una Dolorosa procedente de un pueblo de Málaga, atribuida a Antonio Asensio de la Cerda; una imagen por entonces sin culto, para convertirla en una María Magdalena arrodillada», en lugar de hacer una imagen moderna con esta iconografía.

De haberse fraguado la compra, que a punto estuvo de ser una realidad, el grupo escultórico habría contado con dos figuras femeninas del siglo XVIII y el resto, las contemporáneas, talladas por Suso de Marcos.

El misterio actual, «tal y como lo vemos», con la Virgen de la Encarnación, el San Juan Evangelista, el Cristo del Perdón y los dos ladrones, no se estrenó hasta el Viacrucis jubilar del año 2000. Y tras la coronación canónica de la Virgen de los Dolores en 2004, en la Semana Santa de 2005 «es cuando ya vuelve a salir otra vez el grupo, hasta el día de hoy».

Detalle del Cristo del Perdón con San Dimas y Gestas.

Detalle del Cristo del Perdón con San Dimas y Gestas. / GREGORIO MARRERO

Los dos ladrones

En el grupo actual, incide el catedrático, casan muy bien las imágenes talladas por Suso de Marcos con la Virgen de la Encarnación del XVIII.

Con respecto a los dos ladrones, San Dimas y Gestas, también los considera unas piezas muy interesantes «dentro del estilo peculiar de Suso de Marcos», que, por otro lado, incorporan un guiño a la tradición iconográfica procesional, «porque uno de los ladrones es caricaturesco, deforme, mientras el otro es más dulce, para establecer un contraste» entre el que sigue a Jesús y el que se aparta de él.

«Son dos figuras que armonizan perfectamente con el Cristo del Perdón», resalta. A esa conjunción contribuye «el enorme volumen de su caja torácica que el Cristo del Perdón proyecta con audacia hacia el espectador tensionando los brazos oblicuamente, al tiempo que la cabeza gira hacia la derecha en busca del buen ladrón»

Un grupo incompleto

Para Juan Antonio Sánchez López, en Dolores del Puente faltaría por cumplir el propósito inicial de Jesús Castellanos de incorporar una Magdalena al grupo escultórico del Cristo del Perdón.

El trono del Cristo del Perdón, en Santo Domingo.

El trono del Cristo del Perdón, en Santo Domingo. / Ignacio A. Castillo

En concreto, precisa que si se contempla el misterio, «carece aún de un elemento de unión por la parte inferior; para cerrar perfectamente por abajo el vértice triangular que tiene su oportuna réplica por la parte superior en el propio Crucificado. Por eso mismo, la perfecta composición geométrica del conjunto desde todas sus perspectivas necesita una Magdalena arrodillada».

A ese respecto, «aparte de que iconográficamente complete el Calvario, si ves la composición del grupo de frente a lo mejor no tanto; pero de perfil, si pones la Magdalena delante todos los ejes casan perfectamente».

Para el experto, habría que «refrescar esa idea» para retomar la propuesta de Jesús Castellanos y que no caiga en el olvido.

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