En el interior del oratorio de Santa María Reina se vivieron momentos de incertidumbre. La hermandad tenía programada su salida a las 17.45 horas según lo establecido por los hermanos mayores en la tarde del Lunes Santo. Sin embargo, la inestabilidad del tiempo obligó a la hermandad a retrasar su salida hasta dos horas.

 

A las 19.49 horas la Cruz Guía se coloca en la puerta aún cerrada del oratorio. La procesión comienza a formarse en el interior del templo, y desde fuera se escucha a una chica que grita en voz alta con la esperanza de que algún hermano la escuche: “Señores, que ha dejado de llover, podéis salir”.

 

Después del temor por la posibilidad de no salir, las noticias se tornan a buenas. Últimos abrazos para desear una feliz estación de penitencia. Desde dentro, las emociones se viven a flor de piel. En el ambiente, que ya huele a cera fundida e incienso, se respira la ilusión de volver a cruzar el dintel del oratorio, aunque continúa existiendo la preocupación de aquellos que temen que la lluvia vuelva a deslucir su cortejo.

La hermandad tenía intención de acortar su recorrido yendo directos a cumplir su estación de penitencia en la la Santa Iglesia Catedral para regresar antes a su templo y resguardarse de posibles aguaceros. Sin embargo, la Agrupación le pidió a los hermanos de la corporación que realizaran su recorrido completo para cumplir su compromiso con los abonados del recorrido oficial y no cruzar únicamente por una parte, como contemplaba el recorrido alternativo que solo cruzaba la calle Larios.

Apenas diez minutos después de lo establecido, se abren las puertas del oratorio para dejar salir al cortejo de nazarenos bajo un cielo completamente despejado y un sol que hace acto de presencia sobre los techos de los edificios más altos de Pozos Dulces. Mientras el río de nazarenos burdeos avanza hacia calle Compañía, suena la marcha ‘Cristo de la Agonía’ interpretada por la Banda de Música de La Paz.

 

Los silbidos que piden silencio se cruzan con los suspiros de alivio de aquellos que veían incierta la salida procesional de esta hermandad de Martes Santo. Pero después de dos años, el Señor y la Virgen han cumplido: la cofradía sale a la calle.

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Penas | Martes Santo 2022 Eduardo Nieto

A los sones de la Marcha Real y de ‘Mi amor en tu corona’ interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza, el Santísimo Cristo de la Agonía abandona su templo para llenar las calles de elegancia un nuevo Martes Santo. Los aplausos reciben al crucificado que poco a poco se eleva en el monte de claveles rojos tras haber superado el dintel de la puerta.

 

María Santísima de las Penas queda sola en el interior del oratorio con una candelería completamente encendida que hace destacar los bordados que la cubren. El diseño del manto de flores es este año obra del pintor José Carlos Torres.

 

Apenas diez minutos después de la salida del Señor, suenan los primeros toques de campana del trono de la Virgen de las Penas. Con un mensaje de ánimo del mayordomo, el trono es levantado y el ruido de las bambalinas chocando contra las barras de palio llena todo el oratorio. Poco a poco y con una mecida suave el palio sale a la calle entre aplausos. A las 20.30 horas, todo el cortejo de la cofradía de las Penas ya estaba en la calle para vivir un nuevo Martes Santo.

Refugio en la Catedral

La lluvia volvió a aparecer sobre las 23.00 horas con un chaparrón que cogió una notable intensidad. La suerte para la hermandad es que se encontraba muy cerca de la Catedral, acelerando el paso para refugiarse en la basílica, donde iba a entrar para realizar su estación penitencial. Una vez dentro pudo realizar este acto con normalidad, librándose de la mayor parte de la lluvia. Aunque tenían previsto regresar a su casa hermandad y, de hecho, se llegaron a abrir las puertas de la Catedral para salir, la inestabilidad aconsejó a la cofradía a la prudencia y optó dejar los tronos en el trascoro de la Catedral hasta el Jueves Santo, con el permiso del Cabildo Catedralicio, dando por terminada la procesión en la Basílica.

El regreso se hará el Jueves Santo a las 12.00 horas, eligiendo el camino más corto para llegar a su Oratorio. Finalmente se ha elegido este día por ser festivo y eso facilita el regreso a su oratorio.