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Grupos escultóricos de la Semana Santa de Málaga

Rescate: un modelo clásico malagueño el Martes Santo

El académico de San Telmo, Juan Antonio Sánchez López, analiza el grupo escultórico del Rescate, obra del imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci, que presenta un «movimiento envolvente» muy clásico de Málaga, con ocho figuras alrededor del «centro teológico y compositivo»: Nuestro Padre Jesús del Rescate.

El grupo escultórico completo del Rescate lo realizó en los años 50 Antonio Castrillo Lastrucci.

El grupo escultórico completo del Rescate lo realizó en los años 50 Antonio Castrillo Lastrucci. / JAVIER CEBREROS

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Con los incendios anticlericales de mayo de 1931, la cofradía del Rescate pierde el grupo escultórico de Pío Mollar y la imagen anónima del Cristo cautivo y rescatado. Para Juan Antonio Sánchez López, el grupo de Mollar tenía un aire «fallero» y la talla del Cristo «no era una obra de primera calidad, aunque de cierta nobleza y aire devoto».

Tras dos Cristos «fallidos» de Teodoro Simó Carrillo y Francisco Campos Serrano, la cofradía encomienda en los años 50 al imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci un grupo escultórico, incluyendo también una nueva talla del Cristo.

Antonio Castillo Lastrucci, en su vejez.

Antonio Castillo Lastrucci, en su vejez. / L.O.

Antes de cerrarse el encargo con este último, también se contactó al respecto con José Navas-Parejo y Luis Ortega Bru. En total, además del Señor del Rescate, Castillo realizó ocho tallas más: San Pedro, San Juan, Santiago, Judas Iscariote, dos soldados romanos y dos sayones.

El modelo que seguirá será el que hizo para la Hermandad de los Panaderos de Sevilla; «pero no termina haciendo una copia servil que mimetiza al paso de misterio de Sevilla», argumenta el catedrático de Historia del Arte de la UMA, «pese a que le fuera expresamente encomendado por parte del hermano mayor del Rescate, Antonio Rojo Carrasco el 13 de febrero de 1954».

Diferencias con Sevilla

En relación con esta cuestión, recuerda que en el grupo de la hermandad sevillana «la iconografía termina siendo completamente distinta», porque quienes van a prender a Jesús «se percatan de su divinidad, sienten miedo y retroceden en alusión al soberano poder de Cristo que provocó la caída en tierra de quienes iban a apresarle; y no es eso exactamente lo que vemos en Málaga».

De hecho, «a diferencia del paso hispalense donde los esbirros y romanos retroceden y se alinean de dos en dos, en el misterio de la Hermandad del Rescate se agrupan trazando un hemiciclo alrededor del Cristo, ya maniatado y dispuesto a ser llevado a Jerusalén.

Otra vista del grupo del Rescate, en una foto de archivo.

Otra vista del grupo del Rescate, en una foto de archivo. / GREGORIO TORRES

Este último giro fue introducido por la hermandad para recuperar la histórica y primigenia iconografía del Cristo cautivo y rescatado de los Trinitarios Descalzos».

Además, los hermanos del Rescate «perdieron las instrucciones» que les dio el imaginero para colocar las figuras, y las pusieron a su gusto y mejor entender.

De hecho, le comunicaron a Castillo Lastrucci, que habían quedado muy bien, «y el resultado es el que hoy tenemos que, incluso, llegó a contar con el beneplácito expreso del escultor por semejantes variaciones a su idea inicial».

El movimiento envolvente

A este respecto, hace hincapié en que el misterio «se estructura de un modo muy malagueño», como también ocurre en la Pollinica: una composición «centrípeta y centrífuga, desde el centro a los extremos y de los extremos hacia el centro», en la que la figura de Cristo «es el centro teológico y compositivo de una historia cuya narración se articula en serie de planos secundarios, anteriores y posteriores al mismo», con la creación de «un ritmo envolvente en torno al Señor, que aparece rodeado por el sayón que lo está atando en primer término, el sayón de la antorcha situado en diagonal a este último, junto al centurión y soldado romanos que les dan réplica».

Vista del grupo escultórico del Rescate, en la que se aprecia el movimiento envolvente.

Vista del grupo escultórico del Rescate, en la que se aprecia el movimiento envolvente. / ARCINIEGA

Otra diferencia compositiva respecto al conjunto de la Hermandad de los Panaderos, remarca Juan Antonio Sánchez López, estriba en que, frente al ritmo envolvente de las figuras del Rescate, en la capital andaluza «van alineados los dos romanos y los dos sayones y se repliegan hacia la delantera del paso, dejando un deliberado vacío ante el protagonista en recuerdo del momento referido en el evangelio de San Juan».

Con todo, la composición malagueña sí que mantiene en la parte de atrás del grupo «una afinidad total con la idea ya plasmada por Castillo en los Panaderos: está el olivo que simula y rememora el huerto y luego, los tres apóstoles en tres actitudes diferentes: San Juan apartando las ramas y observando atónito la escena; San Pedro, indignado y en actitud de llevarse la mano al cinto para desenvainar la espada; Santiago agachado en actitud expectante; y luego Judas, taciturno y desplazado de sus compañeros, llevándose las manos a la cabeza porque es el Judas desesperado y arrepentido por la traición cometida», describe.

La revolución iconográfica

El académico de San Telmo llama también la atención sobre «la concepción contemporánea de la Semana Santa en Andalucía nace con Castillo Lastrucci», que protagoniza una auténtica «revolución iconográfica», al introducir en la estética de los misterios procesionales el «expresionismo realista», algo que rompe con las figuras caricaturescas del pasado para abogar en su lugar por un tratamiento más «académico y naturalista».

Como escultor profundamente formado en la tradición clásica y académica, Castillo definió «el expresionismo realista como tomar del modelo vivo lo esencialmente humano y luego divinizar la expresión».

Detalle de Nuestro Padre Jesús del Rescate.

Detalle de Nuestro Padre Jesús del Rescate. / LOM

También en el grupo del Rescate Castillo Lastrucci introduce otra marca de la casa: «una jerarquía en cuanto al acabado y la calidad de las figuras, en correspondencia con el papel que desempeña en la escena»; de tal forma que no se corre el riesgo de que ningún personaje secundario «sea mejor pieza escultórica que el Cristo».

Por eso mismo, en el conjunto del Rescate el artista hace gala de un «dominio de la temática escultórica y una aguda penetración psicológica que afloran en la morfología corporal y la caracterología individual de cada una de las figuras, oscilando desde la serenidad de Cristo, a la brutalidad de los sayones, la frialdad de los soldados y la vehemencia expresiva en varios registros de los apóstoles».

Otra vista del grupo escultórico del Rescate, en una foto de archivo.

Otra vista del grupo escultórico del Rescate, en una foto de archivo. / LORENZO CARNERO

Las plumas de avestruz y la Macarena

Juan Antonio Sánchez López, por último, ve fuera de lugar las plumas de avestruz de los soldados romanos, «que únicamente tienen sentido en la Hermandad de la Macarena», cuando Juan Manuel Rodríguez Ojeda diseña unos «romanos con atrezzo operístico y no arqueológico, entendidos como señas de identidad personal e intransferible de la carismática corporación sevillana».

Para el catedrático de la Universidad de Málaga, en cualquier otro contexto ajeno a la cofradía macarena son «del todo incongruentes y una exageración».

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