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Martes Santo

La Sentencia estrena su trono y se reencuentra con su memoria el Martes Santo

La cofradía de calle Frailes cumple treinta años desde que estrenara su casa dehermandad

F. J. Cristófol

F. J. Cristófol

Málaga

A la hora en punto, las siete y cuarto, salían la cruz de guía y los faroles de orfebrería dorada que la escoltan la cabeza de procesión de la cofradía de la Sentencia. Nazarenos con capa de damasco y representación del Señor y la Virgen del Rosario recibían la Marcha Real interpretada por la banda de cornetas del Nazareno de Almogía. Ha perdido teatralidad la salida al estar las puertas abiertas desde primera hora de la tarde. Con Cristo del Amor de Escámez ganaba la calle Frailes.

El trono del Señor se estrenaba este año tras la lluvia de 2025 y el juego de dorado, negro, blancos y la policromía de las esquinas llenaba de lado a lado el espacio y levantaba los comentarios del público. Además, este año sale por primera vez tras el misterio la agrupación musical San Lorenzo Mártir, de los Viñeros, que llegó en pasacalles a los sones de la marcha La Sentencia, de Javier Cebrero. Antes de la salida el hermano mayor, José María Romero, recordaba el largo camino para llegar al estreno del trono y aquellos hermanos que este año habían fallecido. La maniobra de salida requirió la retirada de las cabezas de tres varales. Sonaba Padre Nuestro y los hombres de trono del Señor salvaban el escalón como si llevarán décadas haciéndolo. En este 2026 se cumplen los treinta años de la primera salida con la casa de hermandad concluida.

Suenan los tres toques de martillo. Hay tres martillazos en la sexta de Mahler que retumban en el oído del espectador. Son secos y duros. Como la muerte. Una nazarena celeste, Ana -se reconoce aunque lleve la cara tapada- es la encargada. El toque de campana, estridente y agudo, sonaba este año para muchos de los hermanos de la Sentencia, sobre todo de los devotos del Rosario, más como un doblar de campanas por difuntos. Se levantaba el trono de la Virgen del Rosario en el interior de Frailes y faltaba uno de esos cofrades que no era nadie pero lo era todo. Que no tenía ni quería cargo, pero que estaba siempre a los pies de su Señora. Quizá por eso este año el cielo estaba despejado, para que nada pudiera evitar que Ramón Páez viera a su Virgen. Abajo Ali, Silvia, Ana, su compadre Miguel y todos aquellos que siempre han cuidado de ella lo siguen haciendo.

Y la vida sigue, claro que sigue. Y tiene tonos celestes y azules y rosas. Las flores de la Virgen, que este año llevaba las jarras con orquídeas malvas recogidas en la zona inferior por anthuriums, mantenían ese juego de colores tan habitual. Acompañaba la banda de música de la Soledad de Mena que interpretaba antes de la salida el Ave María de Vavilov y que tras el himno nacional tocaba Reina del Santo Rosario, la marcha que compuso Sergio Bueno en el 75 aniversario de la incorporación de la titular mariana a la cofradía.

En definitiva, la vida va de ser, de pertenecer. Como escribía Jorge Guillén: “Ser, nada más. Y basta. es la absoluta dicha”. Encontrar el sitio, como la cada vez más esperada subida a Casalpama o la petalada del Rosario.

En estos casos, en los que uno actúa como cronista pero ha sido parte integrante de lo que cuenta es muy importante mirar en perspectiva. Sería de mediocre o inseguro no ver la inmensa cantidad de virtudes que se aprecian en el cortejo nazareno de la Sentencia. Y esto se vio de una forma muy clara en el transitar de los hermanos por la calle Cisneros. La entrada en el recorrido oficial de las dos secciones, sobre todo la celeste, dejó un sabor especialmente bonito.

Es habitual que en una procesión una sección vaya siempre más apurada que otra. En el caso de la Sentencia se observa el gran trabajo de la sección de la Virgen en la que el trabajo para mantener el orden es ímprobo y exitoso. Una sección que es capaz de no descomponerse a pesar de los cambios de ritmo del cortejo.

Desde la tribuna se observó el orden que desde hace años presenta esta cofradía en su transitar. Es bonito escuchar alrededor comentarios relacionados con la estampa nazarena porque la estética de terciopelo y raso y el corte del hábito se mantiene en un entorno cambiante. Bienvenida sea la tradición que esta cofradía presenta en la calle.

La Sentencia entró en el recorrido oficial con sendas marchas propias, algo de agradecer. En primer lugar el Señor hacía su llegada a la Plaza de la Constitución con La Sentencia, marcha de Javier Cebrero que el año pasado se estrenó bajo la lluvia y que este año ha tenido una interpretación muy meritoria por San Lorenzo Mártir, que echaba el resto; por su parte, la Virgen del Rosario entraba con Rosario de Santiago, marcha de Manuel Marvizón.

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