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Martes Santo

La Virgen del Rocío en la Tribuna de los Pobres: entrega absoluta entre marchas y pulsos

La cofradía del Rocío y el Señor de los Pasos en el Monte Calvario protagonizaron momentos únicos en la Tribuna de los Pobres, donde el público se volcó con piropos y aplausos

La Virgen del Rocío en la Tribuna de los Pobres I Martes Santo de la Semana Santa de Málaga de 2026

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

El bullicio de la Tribuna de los Pobres, su habitual algarabía, se hizo silencio para recibir la cabeza de procesión del Rocío. Hacía calor. Un sol implacable que se aliviaba en la escasa sombra que había. Pero nadie se movía de su asiento. Llegaba el Rocío y este espacio del recorrido no oficial de Málaga se había preparado para uno de sus días grandes. La cofradía del Rocío lo sabe y se prepara para este encuentro. La comunión entre el público y la hermandad es total. La Banda de Cornetas y Tambores Suspiros de Pasión, que iba tras la cruz guía, entró con la marcha 'Santa Cruz'. El silencio se mantuvo respetuoso. Sin molestar la interpretación pese a la gran cantidad de público que había. Fue terminar la marcha y una ovación despidió a la banda. Era solo el principio.

Tras unas ordenadas filas de nazarenos morados, el trono del Señor de los Pasos en el Monte Calvario apareción desde la calle Carretería. El público pide silencio. Suena la campana del Señor de los Pasos y comienza a avanzar a paso lento, al ritmo de la música de la Agrupación Vera+Cruz de Campillos, con la marcha 'Entrada en Jerusalén'. Y así entra el trono. No era Jerusalén, sino una Tribuna de los Pobres donde la peticiones de silencio habían sido efectivas. Con una maniobra perfecta para girar en la estrechez de la calle, más angosta por la cantidad de público, y la ayuda eficaz de la Policía Local y Nacional (los agentes malagueños explicaban a los venidos de Madrid lo que iba a pasar para que no se asustasen), el trono del Señor se giró hacia el pueblo. Dos pulsos y la cabeza de varal metida en la Tribuna de los Pobres completaron el paso del Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario, que se marchó hacia Cisneros con 'Jesús de la Sentencia'.

Llega la Virgen del Rocío: silencio

La locura llegó con la Virgen del Rocío en la Tribuna de los Pobres. Nada más llegar el trono al final de la calle Carretería y pararse antes de entrar, durante cuatro minutos el público no paraba de "guapa" y "viva" a la Virgen, aplaudirle y lanzarle piropos. Una y otra vez. Una vez desde un balcón, otra desde la Tribuna, otra desde al lado del trono y quién sabe de donde. Cuando terminaba uno, llegaba otro. No paraba la gente de gritarle a la Virgen.

El trono respondió a esta muestra de cariño como solo el Rocío sabe hacer, girando a la Virgen de cara al pueblo y metiendo los varales entre el público de la Tribuna de los Pobres. La Banda de Música Virgen del Rocío interpretó la marcha de estreno ‘La Virgen que quiero yo’, de Francisco Javier Criado. Esta marcha incluye letra que han cantado a coro todos los portadores del trono. Un momento emotivo que concluyó con los consabidos tres toques de campana, pausa y un toque final. El trono se elevó en un pulso. Luego otro. Faltaron manos para aplaudirle a la Virgen.

Nervios y salida

Vivir la salida procesional a través de los ojos de quien se estrena es un privilegio que pocas veces se disfruta. En este caso a través de Paula y Lucía, que este año se estrenaban como acompañantes de vela. Su primera vez con capirote. Ha sido una mañana de nerviosa espera para la llegada de la hora de ir a la casa hermandad. Comer a las 12.30 horas macarrones con tomate y carne para que cogieran fuerzas. Túnicas planchadas con esmero por Ana, siempre pendiente y detallista. Repaso de última hora: papeleta de sitio, guantes, medalla de la cofradía, hábito nazareno morado, cíngulo y papeletas de sitio. Foto antes de salir sin la túnica y llegar diez minutos antes a la cofradía. Despedirse con un beso y un abrazo y la promesa de verlas en el recorrido. Comprar lo necesario (y lo que no es necesario pero por si acaso) para que no pasen ni hambre ni sed. Y verlas pasar por el Altozano contentas, haciendo gestos con las manos para que las reconociéramos. Pues sí. Qué cosa más tonta emocionarse con que harán el recorrido completo. Estar orgulloso simplemente por acompañar al Señor de los Pasos en el Monte Calvario. Se hacen mayores, pero la ilusión la mantienen indeleble. Esto también es la Semana Santa de Málaga.

La salida del Rocío se realizó a las 15.00 horas. La primera del Martes Santo. Hora de la siesta que en el Altozano nadie tomó. Familias completas, grupos de amigos y vecinos reunidos a cada lado de la calle. Despidiendo a los nazarenos, saludándolos. Indara estaba con su hija Martina y su marido Andrés en uno de los laterales de la calle y reconoce a Noelia, de la Comisión Externa. Besos y abrazos. "¡Qué alegría verte! No sabía que salías hoy". "Soy 'cruzverdiana' y malagueña y esto es lo que hay", respondía Noelia con orgullo. "Como la Virgen del Rocío, 'cruzverdiana' y malagueña", pienso para mí. La calle Cruz Verde está llena para despedir a su vecina de blanco. El amor y la devoción es lo que tiene: espera sin esperar nada a cambio y recibe lo que no espera.

La calle Echegaray: un imperdible en la cofradía del Rocío

Llegó el cortejo victoriano a la calle Echegaray con fuerzas suficientes para hacer la vía de un tirón. La gente llenaba el poco espacio que quedaba libre en los laterales de los tronos. Había mucha expectación, como en la doble curva de La Campana, donde el público llenaba las aceras. La espera no se hizo larga. La Banda de Cornetas y Tambores Sones de Pasión fue preparando el terreno cuando pasó acompañando a la cruz guía. Poco después apareció el trono del Nazareno y empezó a sonar la primera de las marchas 'Melodías de Viernes Santo', que enlazó con otras dos 'Tú eres Victoria' y 'El reino del Nazareno'. El público contenía la respiración. Cada paso era una mecida corta. Cada mecida corta, el compás de la marcha. Y cada compás una oración bajo el varal. Poco a poco fue avanzando el Señor. Se escuchaban algunas órdenes de los capataces, pero poco más. Sólo música, el esfuerzo de los portadores y el Señor de los Pasos en el Monte Calvario.

Y así llegó, con paso firme, corto y elegante. Sin perder la compostura ni una vez. Con un movimiento que parecía llevado por la música de la Agrupación Musical de la Vera+Cruz de Campillos. Pero quedaba un esfuerzo extra más: la doble curva. Empezó a sonar 'Rocío, Reina y Señora' y el trono avanzó con precisión, en una maniobra perfecta que le llevó a Méndez Núñez.

La Virgen del Rocío en la calle Echegaray

Miguel Ferrary

Tras una miriada de nazarenos blancos apareció el trono de Ella. La Novia de Málaga. Oro, plata y blanco. Resplandecía en la noche de Málaga a la luz de su candelería. La calle contuvo la respiración cuando terminó de sonar 'María Santísima del Subterráneo', marcha con la que llegó la Virgen. Una vez en el suelo, quedaba respirar y coger fuerzas. "Por nuestras familias, por los que no están A partir de ahora todo es trabajo", arengaba uno de los capataces a los hombres de trono del Rocío. Los toques de campana metieron a todos bajo el varal y la Virgen de elevó. la Banda de Música del Rocío enlazó tres marchas: 'Se arrodilla Triana', 'Puerta del Cielo' y 'Reina de San Lázaro'. La música se mezclaba con el tintinear de las campanillas que adornan el palio. El inicio lento de 'Se arrodilla Triana' fue respondido por el trono con paso muy lento, casi imperceptible. Las cornetas aparecen en la marcha y el trono aguanta el paso. Entran los tambores y más metales y empieza a avanzar al ritmo. Parada, mecida, paso atrás, adelante, paso corto... La calle se alargó y se ensanchó, se estrechó y se acortó. Todo ocurrió en esa vía y nada volvió a ser igual.

La doble curva se tomó con 'Rosario de Montesión' con precisión y sin dudar. Luego le llegó una petalada en Méndez Núñez, para confirmar lo que todos sabemos: la Virgen del Rocío nos da razones y nos la quita, porque ante Ella, somos mejores.

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