En 1759, una epidemia de peste asoló la ciudad. Aquella Semana Santa, la generosidad y ejemplo de unos presos dio origen a una tradición cofrade que ha sobrevivido el paso de los siglos y que hoy, cuando todavía nos cuesta asumir la dramática realidad actual, adquiere una dimensión extraordinaria. Un Miércoles Santo más, y tras un año en blanco, El Rico bendijo al pueblo de Málaga y con este gesto, liberó a un preso. A tres de forma excepcional en este 2021. 

El acto se celebró en el interior de una Catedral donde se siguieron al milímetro todas las medidas de seguridad ante la Covid-19. Fundamentalmente de aforo, muy medido y controlado. 

El trabajo de la Albacería de El Rico se ha multiplicado en las últimas horas para trasladar a los sagrados titulares hasta el Primer Templo, donde presidieron la ceremonia de liberación, el acto más emblemático de piedad, perdón e integración de la Semana Santa, como se encargó de recordar el secretario general de la corporación, a modo de introducción. 

Manuel, Antonia y Jorge conformaban la terna de presos propuesta por la cofradía el pasado año para que el Consejo de Ministros concediera el indulto. Acusados de delitos de tráfico de drogas y de robo en vivienda habitada, una Semana Santa después han obtenido la gracia que cancela sus condenas de manera prematura y les da una segunda oportunidad de integrarse social, laboral y familiarmente. 

El hermano mayor de la cofradía, Antonio Martínez Piñar, estaba tremendamente satisfecho este Miércoles Santo, incluso sin procesión. 

Tras la lectura de los Reales Decretos de indulto, en los que se expresa la necesaria condición de que ninguno de ellos vuelva a delinquir en un plazo de un año, y los discursos de las autoridades, los penados, revestido con hábito y capillo negros, fueron los primeros en firmar el acta de liberación. ¡Cuánta emoción en esas rúbricas que significan un antes y un después en sus vidas, la aceptación de la mano tendida de la cofradía, que durante siglos, con perseverancia y tesón, mantiene la vigencia de la pragmática sanción de Carlos III!

Los presos de 46, 24 y 41 años obtuvieron la merced del perdón tras las firmas de todas las autoridades presentes, entre ellas el obispo, el alcalde, el consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, el subdelegado del Gobierno, secretario general de Instituciones Penitenciarias o la presidenta de la Audiencia Provincial de Málaga.

Con un perfecto protocolo, la presidenta de la Audiencia Provincial de Málaga, Lourdes García Ortiz, destacó en su intervención que esperaba que los tres indultados “aprovechen al máximo esta oportunidad”. El subdelegado del Gobierno, Teófilo Ruiz, ahondó en el mismo deseo y, además, quiso resaltar la “especial sensibilidad del Gobierno” al conceder este indulto extraordinario a tres internos. “Este es uno de los acontecimientos con mayor raigambre de la Semana Santa y de la ciudad” dos siglos y medio después del privilegio concedido por el Rey Carlos III. En todo caso, “un privilegio histórico refrendado por el orden constitucional”. 

“La Covid nos ha enseñado lo que pesa la privación de libertad. La palabra perdón adquiere un significado especial”, señaló por su parte el secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Luis Ortiz. Y por último, el obispo de Málaga, Jesús Catalá, terminó la ronda de discursos haciendo hincapié en cómo El Rico “ ha cargado sobre sus espaldas la condena de toda la humanidad”. “El gesto de perdón y su bendición es una manifestación de la misericordia del Padre, que nos reconcilia a todos”, finalizó. 

Momento de la bendición de Jesús El Rico en la Catedral Ignacio A. Castillo

Tras el rezo del Padrenuestro, el mayordomo de trono y ex hermano mayor, José Rivas, cedía el martillo al comisario jefe Javier Peña para que diera los toques de campana. El Rico volvía a dibujar en el aire la señal De la Cruz para bendecir a su pueblo. No había grandes rocallas doradas a sus pies. Ni tulipas de caramelo que le iluminaran. Tampoco era la plaza del Obispo. Pero esta bendición de 2021, a los sones del himno nacional con la solemnidad de la trompeta y el órgano, valía por tres, que ya disfrutan de la libertad y han sido perdonados por el Señor.