A pesar de que el resto de hermandades de la jornada salían sin problemas bajo unos cielos totalmente despejados, la salida de la Expiración se veía amenazada por un chaparrón breve pero intenso que mojaba a las hermandades que estaban en la calle.

Los nazarenos del cortejo del Señor salían sin embargo a la calle bajo una llovizna que aunque parecía breve, podía dejar a los hermanos de la Expiración sin realizar su estación de penitencia por cuarto año consecutivo.

Tras un parón provocado por la incertidumbre de si la hermandad decidiría continuar o no, los tambores de la Guardia Civil vuelven a sonar al principio del puente de Tetuán. El público aplaude emocionado. Ese redoble solo puede significar una cosa: la Expiración sale.

Suena la campana del trono y el público rompe en aplausos que desaparecen en cuanto la banda de música entona la marcha ‘Mater Mea’. Sale el Cristo de la Expiración.

Con la calle a oscuras y la única iluminación de los dos velones que custodian al Santísimo Cristo, el trono sale de su casa de hermandad dando una curva de casi 190 grados entre el silencio absoluto del público. El momento es mágico. El trono gira sin gritos ni voces de capataces que rompan con el ambiente. Casi sin darnos cuenta, el Señor ya avanza sobre su monte de bouganvillas moradas en dirección al centro de la ciudad al compás de cuatro tambores roncos que toman el relevo a la banda de música de la Vera Cruz de Almogía.

Expiración | Miércoles Santo 2022

Expiración | Miércoles Santo 2022 Álvaro Cano

Tras los músicos, lo acompañan de forma ordenada y simétrica los guardias civiles que durante la noche de este Miércoles Santo y madrugada de Jueves Santo acompañarán a su protector, el Santísimo Cristo de la Expiración. El ruido de sus fuertes pisadas en el asfalto se unen al toque del tambor ronco convirtiendo al trono, los músicos y los guardias civiles en un mismo conjunto.

A los sones de “El Dulce Nazareno” el trono se aleja hacia el centro de la ciudad. El bullicio vuelve a la plaza. Dentro de la casa de hermandad se levanta el trono de la Virgen de los Dolores que es mecida al son de las campanas de los pequeños de faraona que la acompañan al inicio de su sección.

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Ni siquiera es necesario que suene la banda para que el público cese de hablar. Con tan solo escuchar la campana del trono de María Santísima de los Dolores Coronada los allí presentes enmudecen. Suena el himno nacional por la Banda de Música del Maestro Eloy García de la cofradía de la Expiración y la Virgen de los Dolores ya está en la calle.

Como no podía ser de otra manera, los músicos enlazan el himno nacional con el Himno de Coronación de Nuestra Señora de los Dolores para que el trono gire en dirección al centro de la ciudad. Con un cuidado exorno floral compuesto por rosas de color rosa, la Virgen de los Dolores avanza elegante como solo ella sabe hacerlo sobre un barco de plata y oro. Su paso por las calles de Málaga pondrá el broche de oro a este Miércoles Santo malagueño.