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Fusionadas y el Miércoles Santo: la Semana Santa de Málaga cabe en una cofradía

Las Reales Cofradías Fusionadas de Málaga celebraron su Semana Santa con cuatro devociones en la calle, mostrando el fruto de 135 años de historia y esfuerzo común

Fusionadas | Miércoles Santo de la Semana Santa de Málaga 2026

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

Miguel Ferrary

Ser cofrade implica ser generoso. Es mucho el tiempo y esfuerzo que se regala a las cofradías. Y dinero. Es la entrega por una devoción. De eso saben mucho en las Reales Cofradías Fusionadas, que a lo largo de los años han ido recuperando devociones. Uniéndose para salir de la nada. Crecer sin miedo a equivocarse, porque sabían que estaban en el camino correcto. Han pasado 135 años desde la primera fusión, a la que irían siguiendo otras hasta llegar a la actualidad. Son diferentes, con carismas opuestos, pero un mismo tesón. Este Miércoles Santo han demostrado los frutos de este esfuerzo común, con cuatro devociones en la calle que resumen la Semana Santa de Málaga: Azotes, Exaltación, Ánimas y el Mayor Dolor.

A las cinco de la tarde, la cruz guía inicia su recorrido y suena la marcha 'Dios de Esperanza', a cargo de la Banda de Fusionadas. Una persona con chaqueta y corbata de los toques en la puerta del salón de trono. Estas se abren y entra la luz natural para ver los tronos ya preparados y con la candelería encendida. Pero las manos que llamaron al portón son parte de la historia de Fusionadas. Pertenecen a Evaristo Díaz, reorganizador de la Mayordomía de Azotes en 1970 y mayordomo del trono: "Es el primer año que no salgo y mis nietos llevan mi túnica", explica Evaristo, que recuerda que cuando empezaron con Azotes "no teníamos nada, solo la imagen y muchas ganas".

Han pasado 55 años desde que se reorganizó la Mayordomía de Azotes y han cambiado mucho las cosas: "éramos un grupo de alumnos de Los Olivos y del Cerrado de Calderón que empezamos sin nada y con todo prestado, pero teníamos mucha voluntad". "Poco a poco fuimos consiguiendo cosas, compramos el trono en Lora del Río, los sayones de Suso de Marcos... y ahora ya tenemos un trono nuevo y el grupo de Juan Vega. Ha sido un trabajo laborioso de un grupo de trabajo en el que he tenido el honor de estar y, por primera vez, Azotes tiene un trono para él y no es de segunda mano", recuerda Evaristo Díaz, historia de Fusionadas e impulsor de la hermandad. Su historia, y volvemos al principio, es la de un cofrade.

Cuatro devociones, un corazón

Suenan los toques de campana del Señor de Azotes y el trono se levanta. Poco a poco empieza a avanzar y, cuando la imagen pasa el dintel de la puerta, suena la Marcha Real interpretada por la Agrupación Musical Cautivo, de Estepona. Continúan con la marcha 'A los pies de Sor Ángela', con la que el trono sale a la luz de la tarde. Un numeroso público se encuentra en el Pasillo de Santa Isabel y puede observar el impactante momento, congelado por el arte de Juan Vega, en el que se da la orden de dejar de azotar a Jesús al cumplir el número establecidos. Gestos parados en un segundo que llevan la mirada a la espalda de Jesús marcada por los golpes, y que resalta en la piel blanca de la imagen.

Azotes sigue con paso lento hacia Cisneros, mientras justo detrás se despliegan los nazarenos negros y rojos de la Exaltación. Empieza a cambiar la imagen de la cofradía. Ya no es el azul y blanco de Azotes. El tono se vuelve algo más riguroso. Dentro de la casa hermandad, el grupo de la Exaltación impacta en su trono dorado, con ese sayón malencarado que empuja la cruz y que casi podría competir en fealdad con el 'Berruguita'. El exorno floral, mezclando el rojo, el morado y algunos toques de verdes, con cardos y rosas, es el justo para darle color, sin quitar protagonismo a la escena.

El trono del Cristo de la Exaltación sale a la calle con paso lento y firme, manteniendo el ritmo de la marcha 'Exaltación', interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Coronación, de Campillos. Mientras avanza el cortejo, los integrantes del grupo de Ánimas de Ciegos esperan su próximo turno.

Semana Santa de Málaga 2026 | Miércoles Santo: Fusionadas

Imagen de Azotes, de las Reales Cofradías Fusionadas / Gregorio Marrero / LMA

La procesión avanza poco a poco. Van adelantados 15 minutos sobre el horario previsto, margen buscado así por la cofradía para evitar imprevistos y procesionar con cierta calma en el primer tramo del recorrido. Así llega el turno de Ánimas, que da otra vuelta de tuerca en la seriedad del cortejo, siendo ya todas las túnicas negras, con su cinturón de esparto. En el interior, el impactante Cristo de Ánimas de Ciegos se eleva sobre un elegante monte de claveles rojos. Fuera le espera una escolta paracaidista, que interpreta el Himno de España cuando sale el trono de Ánimas a la calle. Baja el trono y quedan algo más de 5 minutos de espera. Hasta las 18.00 horas, que es cuando la cruz guía de Fusionadas entra en la Tribuna Oficial y reactiva a todo el cortejo. En ese tiempo de espera, los tambores de la banda de los paracaidistas no han parado de tocar: "Es que somos 'paracas'", comenta con orgullo uno de los militares cuando se le pregunta por qué no descansa.

Con el Cristo de Ánimas se incorpora una representación de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) y del Colegio de Médicos de Málaga, con su banderín portado por Alonso Espino. Tras el trono, la banda de los paracaidistas, una escuadra de gastadores y una sección de tropa desfilando, que tras el Bolero Paracaidista, comienza a cantar el himno de la Bripac cuando reanudan la marcha en el Pasillo de Santa Isabel.

El trono del Mayor Dolor cierra esta salida, que con sus cuatro tronos llena Cisneros, Especerías y llega a mediación de Larios. La Virgen sale con la marcha 'Nuestra Señora del Mayor Dolor' interpretada por la Banda de Música de la Esperanza, con la que realiza un tirón algo más largo y se sitúa avanzado en el pasillo de Santa Isabel. Los hombres de trono se animan entre ellos en la salida. Beben mucha agua al poco de salir. Hace calor y se nota. Pero Málaga les espera y lo saben.

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