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Miércoles Santo

La liberación del preso por Jesús “El Rico”: una tradición que no pierde expectación

En la Plaza del Obispo, la imagen del Señor concede el perdón a José R., condenado por lesiones y amenazas, en un acto que simboliza la misericordia y la fe cristiana, según la tradición de la Semana Santa malagueña

El Rico en la Plaza del Obispo | Miércoles Santo de la Semana Santa de 2026

Esperanza Mendoza

Esperanza Mendoza

Esperanza Mendoza

Málaga

La liberación del preso de la cofradía de El Rico levanta expectación cada año. Y no podía ser menos. Desde mucho antes de que comience el acto, la Plaza del Obispo ya está abarrotada de fieles, curiosos y turistas que buscan un buen sitio desde el que presenciar uno de los momentos más singulares de la Semana Santa malagueña. Todos los asistentes esperan ese instante preciso en el que la imagen del Señor realiza su gesto característico y concede el perdón a José R., condenado por un delito de lesiones y amenazas.

Un gesto cargado de simbolismo que trasciende lo meramente ceremonial. Nos recuerda que Jesús no solo perdona los pecados de este preso, sino los de todos nosotros. “Donde no hay caridad no puede haber justicia”, decía San Agustín, una frase que cobra especial sentido en este contexto y que recuerda Ana Villalón, directora del Centro de Reinserción Social de Málaga, subrayando la importancia de la reinserción y las segundas oportunidades.

La Hermandad llega poco a poco a la zona exterior de la Catedral habilitada para el acto, entre el sonido de cornetas y tambores que se mezcla con el murmullo constante del público. Los más pequeños son sentados en las escaleras contiguas al “escenario”, con la emoción reflejada en sus rostros. Llegan ilusionados, comentando entre risas que van a salir en la televisión, atraídos por la gran concentración de medios que cada año cubren el evento.

Veo a este grupo tan pintoresco de monaguillos y nazarenos sentados, comiendo chucherías y hablando como si estuvieran en en banco del parque. Es una imagen curiosa.

José R. se hace esperar, tardando unos minutos que se hacen eternos en llegar a la zona central junto al hermano mayor de la cofradía, Ramón Varea. “Preso a la fuga”, llego a escuchar entre la multitud y no puedo evitar sonreír.

El acto sigue su curso y el preso es liberado. Nuestro obispo, Monseñor José Antonio Satué, toma la palabra en un discurso marcado por la benevolencia y la cercanía, en el que incluso cita a El Principito para recordar la importancia de mirar con el corazón. Sus palabras son un llamamiento a la caridad, la compasión y la dignidad humana como pilares fundamentales de la fe cristiana.

Nuestro Padre Jesús Nazareno “El Rico” sale de la Plaza del Obispo, pero con algo diferente esta vez. Sale con un hombre al que se le han perdonado sus pecados y ahora es libre.

Y es precisamente ahí donde reside la fuerza de esta tradición de la Semana Santa malagueña: en recordar, año tras año, que la misericordia sigue teniendo un lugar en medio de la justicia.

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