La crónica
Málaga se entrega al Miércoles Santo
Fusionadas, Mediadora, Salesianos, Sangre, El Rico, Paloma y Expiración componen una jornada de contrastes, entre la popularidad desbordante, la tradición heredada, la maniobra precisa y la solemnidad que anticipa la recta final de la Semana Santa. Una jornadas que se ha vivido con intensidad y calles llenas.

Semana Santa de Málaga 2026 | Miércoles Santo: Expiración / Gregorio Marrero / LMA
El Miércoles Santo de Málaga avanzó desde la claridad de la tarde hasta la noche cerrada con un rosario de escenas muy distintas entre sí, pero enlazadas por un mismo pulso: el de una ciudad que se reconoce en sus cofradías, en la ocupación paciente de las aceras, en el sonido de las bandas, en el tirón del varal y en esa forma tan malagueña de convertir la calle en memoria viva.
Fusionadas
Fusionadas volvió a ofrecer una de las síntesis más completas de esa identidad. Sus cuatro devociones, Azotes, Exaltación, Ánimas y Mayor Dolor, resumieron por sí solas una manera de entender la Semana Santa desde la suma de carismas distintos y un empeño común sostenido durante décadas. La cruz guía se puso en marcha a las cinco de la tarde y, tras abrirse las puertas del salón de tronos, apareció también una parte de la historia de la corporación en la figura de Evaristo Díaz, reorganizador de la Mayordomía de Azotes en 1970 y mayordomo del trono, que este año se quedó sin salir mientras sus nietos vestían su túnica. Su relato, el de empezar sin nada, con la imagen y la voluntad por delante, se proyectó en una salida que mostró el crecimiento de la cofradía.
Azotes ganó la calle con luz de tarde y con el público apiñado en el Pasillo de Santa Isabel para contemplar la escena detenida del martirio. Después llegó la Exaltación, con un tono más riguroso, el dorado del trono y la potencia plástica de su grupo escultórico. Más tarde, Ánimas de Ciegos reforzó la seriedad del cortejo, con túnicas negras, cinturones de esparto y el acompañamiento de la escolta paracaidista, a la que se sumó la presencia de la ONCE y del Colegio de Médicos. El Mayor Dolor cerró la salida con el peso emocional de la Virgen, el esfuerzo visible de los hombres de trono y ese calor que ya a primera hora obligaba a beber agua y medir las fuerzas.
Mediadora
También Mediadora siguió afianzando su sitio en la jornada. La cofradía volvió a mostrar que su crecimiento no responde al golpe de efecto, sino a una construcción lenta y perseverante. Desde Cómico Riquelme, y en torno a la vida que la hermandad ha ido ganando junto a la parroquia del Santo Ángel, la salida volvió a dejar la impresión de una corporación que se va completando y encontrando forma propia. Había este año más gente en las calles y, aunque no llegara a formarse una bulla desbordada, sí se percibía una expectación más asentada. El Redentor salió con marcha clásica, mientras el sol incidía sobre el tisú tornasolado de la túnica y el sobrio monte de claveles morados. Después lo hizo la Virgen Mediadora, con el cortejo ya desplegado por la calle y un palio que avanzó entre el cuidado exorno floral y el acompañamiento de dos bandas muy celebradas. La larga distancia hasta el Centro sigue siendo para esta cofradía un peaje y una afirmación: cada Miércoles Santo repite su estación de penitencia como quien conquista un lugar que ya es indiscutible.
Salesianos
Salesianos aportó de nuevo una personalidad muy definida, sin estridencias ni imposturas. La salida desde el santuario de María Auxiliadora reunió en una sola imagen al barrio, al colegio, a la orden y a la propia cofradía, sostenida en una autenticidad que la ha hecho crecer con naturalidad dentro del Miércoles Santo. Desde Capuchinos, la procesión avanzó con sobriedad, con el acompañamiento de la banda de cornetas y tambores del Cautivo y con un cortejo en el que abundaban las figuras pequeñas, seguramente alumnado del colegio, portando cirios color tiniebla. En el misterio del Ecce Mater volvió a cobrar importancia el detalle: el angelote de la trasera con las gafas y la cruz de Gálvez Ginachero, sumándose al aniversario de los Salesianos Cooperadores, y el solideo del papa León XIV donado a la hermandad. En la plaza de Capuchinos, ante bastante público y frente a la antigua sede canónica, la cofradía dejó además otra de esas estampas mínimas que explican una jornada: un bebé en brazos de su padre nazareno, imagen de una tradición que se transmite sin necesidad de palabras.
La Sangre
La Sangre puso en la calle otro de los momentos más precisos y admirados de la tarde. Su paso por el entorno de la plaza del Teatro y la entrada en Tejón y Rodríguez confirmó la solvencia de dos tronos capaces de convertir una maniobra compleja en algo aparentemente sencillo. La curva del Cristo de la Sangre, guiada con órdenes justas, pasos cortos y suavidad constante, resultó un ejercicio de exactitud mientras sonaban “Sangre en tus clavos” y “Duodécima estación”. Después llegó el turno de Consolación y Lágrimas, que bajó a tambor la plaza del Teatro y encaró el giro con igual firmeza hasta resolverlo con limpieza. En ambos casos, la dificultad quedó disimulada por la pericia. A esa destreza se añadió además una ventaja escénica: salir por la tarde favorece a la cofradía, permitiendo que el grupo escultórico del Cristo y la imagen de la Virgen ganen presencia bajo la luz.
El Rico
El Rico volvió a concentrar una expectación singular en la plaza del Obispo. Mucho antes del acto, el entorno de la Catedral estaba abarrotado de fieles, curiosos y turistas pendientes del momento de la liberación del preso, una de las tradiciones más reconocibles de la Semana Santa malagueña. La Hermandad llegó poco a poco, entre cornetas, tambores y la atención de numerosos medios de comunicación, mientras a un lado se mezclaban los niños sentados en las escaleras, los monaguillos, los nazarenos y esa atmósfera entre ceremonial y cotidiana que solo este acto sabe reunir. Finalmente se produjo la liberación de José R., condenado por un delito de lesiones y amenazas, en una ceremonia marcada por la apelación a la caridad, la compasión y la reinserción. Cuando Nuestro Padre Jesús Nazareno “El Rico” abandonó la plaza del Obispo, lo hizo acompañado por la carga simbólica de una tradición que insiste, año tras año, en reservar un lugar a la misericordia.
La Paloma
Si hay una cofradía capaz de condensar la dimensión más popular del Miércoles Santo, esa es la Paloma. A medida que cae la tarde-noche, la plaza de San Francisco se convierte en uno de los grandes centros emocionales de la jornada. La salida de la cruz guía, el pasacalles de la banda de la Pepa, los sones de “Malagueña, Virgen de la Paloma” y la mirada emocionada de una anciana asomada a un balcón terminaron de componer una escena profundamente reconocible. El Cristo de la Puente del Cedrón salió con majestuosidad y maniobró por su estrecho entorno antes de tomar Carretería, mientras la Virgen volvió a dejar una imagen de desbordamiento popular: un cortejo lleno de niños, un trono descomunal, el crujir característico de la estructura, los arbotantes girándose hacia dentro para franquear la estrechez y, ya en la Tribuna Oficial, los vivas, una tímida petalada y el vuelo de las palomas blancas sobre la plaza. La Paloma fue, una vez más, alegría, arraigo y demostración de que la reorganización de horarios puede beneficiarle.
La Expiración
Y cuando la noche terminó de imponerse, llegó la Expiración para cerrar el día con un tono distinto. En la plaza de Enrique Navarro se acumulaban desde hacía horas filas de personas esperando ver al Santísimo Cristo de la Expiración y a María Santísima de los Dolores Coronada. La oscuridad, la multitud y la luz escasa reforzaban la sensación de expectación contenida. El Cristo aguardaba la salida a la luz de las velas, con la Virgen al fondo, mientras la presencia de la Guardia Civil envolvía la escena en una solemnidad inconfundible. Bastó el ritmo del tambor para que el cortejo se pusiera en marcha. Los pasos perfectamente coordinados de los guardias civiles, el avance medido y el silencio hicieron visible el pequeño cambio de tono que suele anunciar la recta final de la Semana Santa.
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