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Traslados

Málaga despierta en la Misa del Alba abrazada a la fe del Cautivo

La Trinidad se convierte de nuevo en el corazón espiritual de la ciudad en una madrugada de claveles, silencio, abrazos y promesas renovadas, durante una eucaristía en la plaza de San Pablo presidida por primera vez por el nuevo obispo, José Antonio Satué

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Late Málaga entera en los apenas 800 metros cuadrados de la plaza de San Pablo. Todavía no había amanecido. Hay citas que no necesitan anuncio porque viven prendidas en el calendario íntimo de la ciudad. En ese y en los más jubilosos. La Misa del Alba del Cautivo es una de ellas. Cada Sábado de Pasión, cuando aún pesan el sueño de las vísperas y el cansancio acumulado, miles de personas emprenden la misma peregrinación silenciosa hacia la Trinidad para reencontrarse con una devoción que no entiende de horarios. Ni de fechas, porque a diario recibe. Ni de lógica, porque su gloria reside en la fe. Basta llegar al barrio para comprender que allí se está a las puertas de algo más grande que una ceremonia: una manifestación de religiosidad popular que desborda cualquier análisis y se impone por la vía directa del sentimiento.

MLG 28-03-2026.-Celebración de la Misa del Alba donde se trasladará al Cautivo y María de la O a su casa hermandad.

La plaza de San Pablo, durante la celebración de la Misa del Alba / Álex Zea

Porque en San Pablo no se asiste solo a una misa. Se asiste a un amanecer interior. A ese momento en que la noche, con todas sus dudas, retrocede ante la presencia serena de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad Coronada. Y todo adquiere otro sentido. La plaza, abarrotada desde mucho antes de la hora señalada, guarda un respeto estremecedor. Los puestos de claveles se reparten por el barrio como una ofrenda anticipada. Las cafeterías trabajan a pleno rendimiento. Hay abrazos de reencuentro, miradas largas, promesas renovadas y esa mezcla tan reconocible de nervios, devoción y necesidad que solo aflora cuando uno se siente delante de quienes nunca fallan.

La ciudad vuelve a adelantar simbólicamente sus relojes para llegar al alba del Cautivo, aunque en realidad muchos no han necesitado despertador. Se llega por impulso. Por costumbre del alma. Por tradición heredada. Por fe. Por gratitud. Por súplica. Por esa convicción íntima de que, en la iglesia de San Pablo y en esta mañana de vísperas, se establece una comunicación directa, sin intermediarios, con el Señor de Málaga y con la Virgen de la Trinidad. Y ahora, cuando ese fervor cotidiano se hace multitud, se entiende que esta ceremonia es también un espejo de lo que Málaga es cuando se mira de frente a sí misma.

Claveles a la espera del paso del Cautivo en su traslado

Claveles a la espera del paso del Cautivo en su traslado / Álex Zea

Además, esta misa ha vuelto a convertirse en un punto de encuentro institucional de primer nivel, con una presencia de autoridades que, a tenor de lo vivido, podría ser la más numerosa de los últimos años, elecciones autonómicas mediante. Entre los asistentes se encontraban el consejero de Presidencia y Salud, Antonio Sanz, el titular de Turismo, Arturo Bernaly la consejera de Empleo, Rocío Blanco (los tres recibieron la medalla corporativa) junto a diversos concejales del Ayuntamiento con el alcalde, Francisco de la Torre a la cabeza, representantes de los grupos de la oposición y otros delegados territoriales del Gobierno andaluz. Tampoco faltaron representantes del ámbito cofrade, como José Carlos Garín, además de numerosos hermanos mayores de distintas hermandades, configurando una imagen de notable respaldo institucional y social a una de las citas más señaladas del anuario cofradiero.

Las andas aparecieron de la oscuridad y quedaron enmarcadas en la portada neogótica de San Pablo, que volvía así a convertirse en un dosel incomparable para las sagradas imágenes. El pequeño trono de traslado, con su plata y su exorno efímero, un profuso y sobredimensionado friso variado compuesto por orquídeas, rosas, anthuriums, eryngiums, jacintos y flores silvestres en tonos morados y malvas, sostenía una de las estampas más poderosas y reconocibles de la religiosidad malagueña: el Cautivo y la Trinidad juntas, a la manera que la propia hermandad convirtió en referencia histórica y que se inventó en 1942, con todas sus contradicciones, seguramente. Y cuando asoman, aunque sea apenas por el dintel, se produce el estremecimiento. Un temblor reconocible. La sensación de que las placas tectónicas de la devoción se remueven bajo los pies. La plaza lo sabe. Y responde con vítores, con emoción contenida, con lágrimas que no necesitan explicación. Y todo, en mitad del graznido de las gaviotas, del canto del gallo en la amanecida o el zumbido del dron policial que vigilaba desde el cielo. 

El nuevo obispo de Málaga, José Antonio Satué, durante la Misa del Alba.

El nuevo obispo de Málaga, José Antonio Satué, durante la Misa del Alba. / Álex Zea

La primera Misa del Alba del nuevo obispo

La Misa del Alba de 2026 ha añadido además un acento singular: la de este año ha sido la primera del nuevo obispo de la diócesis, José Antonio Satué, aunque el pasado 25 de octubre tuvo la posibilidad de presidir ya una eucaristía de campaña, en el mismo sitio pero a distinta hora, con motivo del 25 aniversario de la coronación canónica de la Virgen de la Trinidad. Auxiliado por 15 sacerdotes, entre ellos, el delegado episcopal, Salvador Guerrero, y el director espiritual de la hermandad y párroco de San Pablo, José Manuel Llamas. Y se echó, y mucho, en falta, la presencia de Pepe Amalio González Ruiz, asiduo a la ceremonia, fallecido en accidente de tráfico recientemente. 

Tras tomar posesión de su cargo en septiembre, su presencia confería a la celebración un matiz nuevo, el de un pastor que se asoma por vez primera a uno de los rituales más hondos, multitudinarios y expresivos de la piedad popular malagueña. No es un detalle menor. La Misa del Alba, por su simbolismo y por su capacidad de convocatoria, constituye una de esas escenas que permiten comprender de un vistazo la intensidad con la que Málaga vive su fe hecha calle, barrio y amanecer.

Las imágenes de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad, en el Hospital Civil, durante su traslado este Sábado de Pasión de 2026

Las imágenes de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad, en el Hospital Civil, durante su traslado este Sábado de Pasión de 2026 / Álex Zea

En su homilía, Satué quiso reconocerse ya “cautivado” por el Señor. Y eso que solo lleva seis meses en Málaga. “El Cautivo es familia, raíces, reencuentros. El Cautivo son los abuelos que nos trajeron aquí de la mano por primera vez… Para nosotros el Cautivo lo es todo. Es Dios con nosotros”, comenzó su sermón, en el que profundizó en que también hoy existen formas de cautiverio, distintas a las del exilio del que habla Isaías o a la propia situación de Jesucristo. Recordó que Jesús fue atado por cuestionar estructuras basadas en el dominio, la violencia y los privilegios, y subrayó que su mensaje sigue siendo incómodo para quienes viven centrados en sí mismos. Por ello —añadió—, tanto ayer como en la actualidad, se intenta silenciar y poner límites a su Palabra.

“Las cuerdas que nos atan son menos visibles, pero igualmente reales: estamos cautivos de nuestros pecados, que nos encadenan por dentro y por fuera; cautivos de una vida solitaria, poco comunitaria, donde cuesta compartir y dejarnos acompañar; cautivos de modas inútiles, de aspiraciones imposibles, de la necesidad de aparentar…”, añadió Satué en un discurso que resonaba en la plaza donde la cofradía levantará su futura casa hermandad, después de que el Ayuntamiento le concediera el solar al que aspiraba desde hace más de una década

Reconocer, acoger y liberar”, fue el mensaje central de un sermón que tuvo muy en cuenta también el clima bélico internacional.  Satué afirmó en una homilía, de plena actualidad tras el suicidio asistido de la joven Noelia Castillo, que “liberar es sembrar esperanza en el corazón de la gente, para que nadie sienta la tentación de quitarse de en medio como forma de dejar de sufrir”.

Las imágenes del Cautivo y María de la O, durante la Misa del Alba

Las imágenes del Cautivo y María de la O, en el inicio del traslado tras la Misa del Alba / Álex Zea

En torno al altar levantado ante la fachada del templo, que este año contó como novedad de una tarima que lo acercaba e introducía entre el pueblo de Dios, la ceremonia avanzaba entre el recogimiento de miles de fieles. Como es tradición, se impuso la medalla corporativa a los mandos de Regulares de Melilla 52 y Ceuta 54 y a la escuadra de gastadores que acompañan a la hermandad, aunque este año al final de una misa en la que la plaza participa activamente. Una eucaristía que no se contempla desde fuera, sino que se vive desde dentro. Las lecturas propias del día, la comunión repartida entre la multitud (más de 15 minutos) y el silencio reverente de tantos rostros vueltos hacia el mismo punto dibujan una escena de una fuerza poco común.

La música volvía a desempeñar un papel esencial en esta liturgia al aire libre. El Coro de la Catedral de Málaga, junto a los solistas y el órgano, aportaban a la ceremonia, y pese a alguna desconexión de la megafonía, esa hondura sacra que convierte determinados momentos en una experiencia casi suspendida del tiempo. Hay piezas que no suenan: atraviesan. Que no acompañan: elevan. Y en esa plaza tomada por el fervor, la música se convierte en otro modo de rezar, en una forma de poner voz a lo que miles de personas no acertarían a expresar con palabras.

Claveles a la espera del paso del Cautivo en su traslado

Dos mujeres esperan con varios claveles en sus manos el paso del Cautivo / Álex Zea

Pero si algo distingue esta mañana es la manera en que el pueblo se adueña de ella desde la humildad más auténtica. Aquí no hacen falta tratados. La piedad popular pontifica por sí sola. Lo hace en el modo de mirar al Cautivo, en la forma en que se nombra a la Trinidad, en los claveles que empiezan a llegar y se depositan con cuidado sobre las andas, en los piropos que brotan naturales desde el corazón, en la convicción de que estas imágenes pertenecen a Málaga de un modo que trasciende incluso a la propia hermandad. Porque en este alba, como cada año, el barrio y la ciudad sienten que el Cautivo y su Madre son suyos. Más que nunca.

Traslado del Cautivo y María de La O por las calles del barrio de la Trinidad, este Sábado de Pasión de 2026

Traslado del Cautivo y María de La O por las calles del barrio de la Trinidad, este Sábado de Pasión de 2026 / Álex Zea

Inicio del traslado

Concluida la misa, a las 08.19 horas,  llegaban las primeras saetas a cargo de  María de los Ángeles Cruzado, de Moguer, y del malagueño Francisco Ríos Cabrillana, segundo y tercer premio respectivamente de la 50º edición de concurso de saetas de la Peña Trinitaria, celebrado esta Cuaresma de 2026. Los aplausos, el nudo en la garganta y ese momento en que la emoción deja de ser íntima para convertirse en un clamor compartido. Entonces comenzó el traslado. Y empezó otro lenguaje. El de los claveles que se amontonan hasta formar casi un monte a sus pies. El de las calles estrechas de la Trinidad esperando el paso de sus titulares. El de la banda de cornetas y tambores de la cofradía abriendo sones trinitarios mientras el barrio entero acompañaba. El de las promesas, agradecimientos y súplicas que viajan prendidas en cada tallo, en cada mirada, en cada mano alzada.

Porque el traslado no es un simple itinerario. Es la prolongación natural de la misa. Su consecuencia inevitable. Las imágenes dejan el atrio de San Pablo y se adentran en el dédalo de callejuelas trinitarias para ir al encuentro de los suyos, con esa manera tan particular que tiene el Cautivo de consolar incluso desde el silencio y la de la Virgen de la Trinidad de envolverlo todo con su sola presencia. El barrio los recibe como siempre: desde la cercanía, desde la emoción sin imposturas, desde la certeza de que esta mañana se repite un milagro que no por habitual resulta menos asombroso.

Traslado del Cautivo y María de La O por las calles del barrio de la Trinidad

Jesús Cautivo / Álex Zea

Camino al Hospital Civil

Y en ese caminar hacia el Hospital Civil, con el alcalde sin parar de repartir estampitas a quienes, ramos de claveles en mano aguardaban en las aceras, con sones clásicos o de marchas propias, el trono iba ganando metros con diligencia. En el centro sanitario aguardaba uno de los momentos más hondos de la jornada, que resume buena parte del sentido de esta tradición. Porque la hermandad no solo exhibe una devoción inmensa: la pone al servicio del consuelo, de la cercanía con el enfermo, de la Iglesia que sale al encuentro del que sufre. Ahí se entiende todo. 

Ahí se cifra la razón de ser de un traslado que no se agota en la emoción estética, sino que encuentra su plenitud en la caridad, en la visita, en la declaración de esperanza llevada hasta quien más la necesita por medio de la Celebración de la Palabra, a cargo de Llamas, imposición de medallas y cantos de saetas, en esta ocasión de la granadina Esperanza Garrido, primer premio de la Trinitaria. 

Traslado de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad, este Sábado de Pasión de 2026

Traslado de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad, este Sábado de Pasión de 2026 / Álex Zea

Para acceder al recinto del Hospital Civil, el consejero Antonio Sanz, fue el encargado de dar los primeros toques de campana en un acto que también contó con la presencia del presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre, y del delegado territorial de Salud en la provincia de Málaga, Carlos Bautista Ojeda, bajo los varales, porque fue entonces cuando se produjo el relevo: los hermanos habituales del traslado cedieron su puesto al personal sanitario, que con sus características batas blancas tomó el testigo para portar las andas. Carolina España, consejera de Economía y hermana de la corporación, tampoco quiso perderse este momento. Tampoco Patricia Navarro, delegada del Gobierno autonómico en Málaga. 

Traslado del Cautivo y María de La O por las calles del barrio de la Trinidad, este Sábado de Pasión de 2026

Claveles / Álex Zea

Del mismo modo, la Banda Sinfónica Virgen de la Trinidad comenzaba su actuación tras la de cornetas y tambores del Cautivo. Interpretó como primera marcha ‘Alma de la Trinidad’, composición de Eloy García creada en el año 2000 con motivo de la coronación.

En este acto de audiencia reducida debido a las condiciones de aforo del recinto, se impusieron también medallas a los enfermos ingresados que fueron bajados de sus habitaciones para presenciar la estación. También participó un cuarteto de devotos que dedicó un pasodoble al Cautivo, que la Comparsa de Málaga compuso, con letra del médico Miguel Gutiérrez, para el COAC de 2020. A partir de ahí, y hasta la casa hermandad, la procesión, sin orden ni criterio aparente porque va envuelta en una bulla permanente, continuó con el acompañamiento de la Banda Sinfónica de la Trinidad. Por delante quedaba el descenso por La Regente, el paso por la calle Sevilla o las visitas al centro de salud Trinidad y la casa hermandad de la Soledad de San Pablo para que el barrio viviera el día en que se siente más barrio. 

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