El Viernes Santo comenzó con más actividad que la habitual cualquier Viernes Santo antes de la pandemia. Normalmente la ciudad no se despereza hasta bien pasado el mediodía, preparándose para las procesiones de la tarde. Sin embargo, todo ha cambiado este 2021, cuando las procesiones han sido suspendidas para evitar contagios. El modelo elegido ha sido una procesión inversa. En vez de salir las imágenes la calle, han sido los malagueños los que se han volcado en acudir a los templos y casas hermandad donde están las imágenes. Así, desde las10.00 horas, cuando empezaron a abrir la mayoría de los templos con las imágenes expuestas en veneración, los malagueños han ido acudiendo a rezar y pasar un tiempo con las distintas advocaciones pasionistas de la ciudad, en especial las de este Viernes Santo. Desde La Malagueta a La Trinidad, desde El Molinillo hasta la Ermita del Monte Calvario, desde el Centro hasta la Victoria. Siempre.

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Las mejores imágenes del Viernes Santo de Málaga | Semana Santa 2021 Álex Zea

Descendimiento

La capilla del Hospital Noble se encuentra a desmano de los circuitos cofrades habituales. Pero eso no quiere decir que esté abandonada. La cofradía del Descendimiento se ha esforzado este año, especialmente, para situarla en el mapa de los recorridos cofrades. Además, con la celebración de los 75 años de la hechura de la Virgen de las Angustias, tenían la excusa perfecta. No es sólo el montaje del altar que ha estado presidiendo la capilla de forma excepcional desde el Viernes de Dolores. También han abierto la casa hermandad para dar a conocer su patrimonio y sus tronos, o ha presentado el cartel de Pedro Albín por el aniversario y este Viernes Santo, ofreció un concierto a las 11.00 horas de la Banda de Música de la Cruz del Humilladero. En un espacio aforado, rodeado de vallas, al aire libre y con distancia de seguridad. Bien organizado, la cofradía ha demostrado cuidado y buen hacer por convertir La Malagueta en un punto cofrade de referencia.

Juan Manuel Quiñones, vestidor de la Virgen desde hace 15 años, señala que durante toda la semana han recibido muchas visitas de personas que se han acercado a la capilla a ver a los titulares de la hermandad. Reconoce que estar un poco alejado del Centro no facilita que venga tanto público, pero les ha sorprendido la afluencia constante de personas a la capilla y a la casa hermandad. Muchos de ellos muy jóvenes: "Hemos tenido mucha nostalgia por no salir, pero estamos contentos por poder abrir la capilla y la respuesta de la gente", apunta José Manuel Quiñones.

No era para menos. La hermandad ha aprovechado el espacio de la capilla para montar un doble altar. La Virgen de las Angustias se encuentra a la derecha de la nave, mientras que Jesús, acompañado de los Santos Varones, la Virgen del Santo Sudario y San Juan presiden el altar central. Dos puntos de atracción para cualquier visitante.

La Virgen de las Angustias presenta además un guiño a su 75 aniversario, como llevar el puñal original que trajo cuando llegó desde Sevilla y que fue regalado por las monjas filipenses. Es una pieza poco usado y que merece la pena tener en cuenta. Además, tiene dos grandes ánforas con velas rizadas, regalo de un gurpo de hermanos y que ha lucido por primera vez aprovechando la excepcionalidad de esta Semana Santa. El altar de la Virgen de las Angustias lo corona un dosel bordado, que se estrena por primera vez. Otro de los estrenos es el manto de estrellas de la Virgen del Santo Sudario, bordado por Juan Rosén y que no pudo estrenarse el año 2020. Esta imagen recibió además este Viernes Santo el regalo de un hermano, que le entregó una cruz de plata, nácar y amatistas.

En la casa hermandad se han quedado las tres Marías que acompañan al grupo escultórico del Señor del Descendimiento y que están en el trono, en exposición para que el gran público los vea más de cerca. 

Con motivo de la suspensión de la estación de penitencia, la Ermita del Monte Calvario permanece abierta este Viernes Santo de manera ininterrumpida desde las 10h hasta las 20h.

Monte Calvario

A la ermita del Monte Calvario no se va por casualidad. Se va porque se quiere y se sabe que algo bueno va a pasar. Subir la cuesta, y más en un día de calor como este Viernes Santo, requiere de rearmarse de voluntad y comenzar el camino. Una vez en marcha, las cuestas se hacen más fáciles. El premio está arriba y merece mucho la pena. Las piedras dispuestas en cada una de las estaciones, en pequeñas pirámides y haciendo equilibrios imposibles, hablan de las oraciones rezadas en la subida. Un gallo, que parece huido del trono del Dulce Nombre, salta de pronto de un lado a otro del camino de subida. Una escena extraña, pero es que en el camino a la Ermita siempre ocurre algo. Un encuentro, un momento de paz, una reflexión, un gallo que salta y que recuerda a la negación de San Pedro... Poco a poco se llega a la parte alta. La cola, al menos en el momento en que llegué, estaba a la altura de la décima estación. Serpenteaba hacia la ermita y avanzaba con buen ritmo.  

Traspasar la puerta es hacer un viaje interior. Tras unas cortinas, el visitante se adentra en la penumbra y tiene ante sí una explosión litúrgica y estética. La belleza es uno de los caminos para llega a Dios, como bien entendieron en el Barroco. En el Monte Calvario llevan esta máxima a rajatabla y tienen un cuidado exquisito en cada detalle. La oración encuentra así una forma de expresión visual. Los hermanos han dispuesto una narración de la Pasión en cuatro escenas. Nada más entrar, el crucificado imponente, apenas iluminado por unas velas, marca el camino al visitante. El siguiente paso es San Francisco de Paula, una transición hacia la Virgen de Fe y Consuelo, vestida por Guillermo Briales. Bellísima. Te deja sin palabras. Los ojos se pierden entre tanto detalle y cariño a la Virgen. Representa la Soledad tras la muerte de Jesús. Pero el desgarro del dolor y la belleza se funden con armonía de la precisa mano de su vestidor.

La siguiente estación de este recorrido lo constituye el Gólgota, con la cruz y el sudario donde está el altar mayor, unido con unos escalones y un sorprendente suelo sobre el que se sitúa la tumba con Jesús muerto acompañado por María Santísima del Monte Calvario, las tres Marías y los Santos Varones. Jesús aparece con potencias, una imagen poco usual y que poco a poco se va a hacer más común. María Magdalena, con el cabello al aire, ajustándose a su representación clásica.

El hermano mayor del Monte Calvario, Arturo Fernández, señala que tiene cierta sensación de tristeza por la falta de la salida procesional y subraya que todas las cofradías han hecho un esfuerzo enorme para sobreponerse. Un aspecto que destaca de estos días es el encuentro con los hermanos y el trabajo conjunto, algo que se ha echado de menos durante este año de pandemia. "El resultado del trabajo es extraordinario, pero también la ejecución porque ha supuesto hacer hermandad y estar trabajando juntos".

De cara a la organización de las visitas, Arturo Fernández afirma que se han seguido las recomendaciones de la Policía y la Delegación de Salud. Muchas veces las colas son largas no porque haya mucha gente, sino porque están más separados para guardar la distancia de seguridad. En su caso, subraya que incluso puede que reciban menos gente que en un Viernes Santo normal por las limitaciones de aforo. "Están entrando unas 300 personas a la hora, lo que va a suponer alrededor de 3.000 personas, cuando lo normal es que rondemos las 4.000", estima el hermano mayor del Monte Calvario, que alaba la entrega de los malagueños para asistir a los templos y el respeto continuo a las normas sanitarias y la paciencia en las colas.

Dolores de San Juan

Dolores de San Juan

La archicofradía ha vivido el Viernes Santo en dos partes, con el vía crucis organizado en el interior de San Juan como elemento clave sobre el que ha girado la jornada y que ha sustituido a la salida procesional. Hasta el mediodía, los titulares de la archicofradía ocuparon su capilla, en un montaje elegante que ha estado toda la Semana, con el Cristo ocupando la parte central y la Virgen a la derecha. Allí han recibido la visita de miles de personas durante toda la semana. Este Viernes comenzó igual, celebrando los oficios a las 12.00 horas en San Juan y, poco después del final, la iglesia se cerró.

Ahí llegó la segunda parte de la jornada. Todo se preparó para cambiar. El vía crucis se había preparado con mucho cuidado. Los textos estaban muy pensados e invitaban a la reflexión. Estaban invitados todos los hermanos y se quería conseguir una mayor cercanía con los titulares, como explica el hermano mayor, Rafael de las Peñas. Así que al mediodía la iglesia de San Juan se cambió y, al abrir sus puertas a las cinco de la tarde, el Cristo de la Redención ocupaba imponente el altar mayor. La Virgen de los Dolores estaba a sus pies, a la altura de los fieles, en una disposición que nunca se había visto a estas imágenes. Apenas tenían elementos decorativos. Un pequeño monte de lirios a los pies de la cruz y cuatro grandes cirios burdeos a los lados. La Virgen, cuatro cirios blancos y claveles blancos. No necesitaban mucho más. Esa cercanía era suficiente.

El hermano mayor de los Dolores de San Juan, Rafael de las Peñas, se mostró muy optimista con el resultado de esta Semana Santa, que pese a sus limitaciones y falta de procesiones, ha permitido resaltar el valor devocional de las imágenes, más allá de los tronos o las procesiones. Algo que aboga por mantener de alguna forma, ya que considera que tanto la devoción como los cultos han sido los grandes beneficiados de las circunstancias excepcionales que se han vivido. "El balance ha sido muy positivo en todos los aspectos. Humanamente porque hemos llenado el vacío del año pasado. Estéticamente el listón se ha puesto muy alto y desde el punto de vista ciudadano, que quizás es el más importante, la respuesta de los malagueños ha sido muy importante y para quedarse con ella", argumenta De las Peñas, "tenemos que aprender y que esto no quede como flor de un día".

La Semana Santa de este año, y ya lo he dicho en varias ocasiones, ha sido de encuentros. He podido ver a muchos cofrades y amigos que hacía tiempo que no veía. Pero si hay algo que me ha hecho especial ilusión ha sido ver a Miguel Ángel Blanco, conocido periodista, archicofrade de los Dolores de San Juan y persona enorme. En verano pasó el Covid y lo pasó con problemas. Pero este Viernes Santo lo volvía a ver "sin secuelas", como él mismo explicaba. Lo mejor de todo era la alegría y entusiasmo contagioso tras haber vivido el vía crucis de la archicofradía y ver al Cristo de la Redención y a la Virgen de los Dolores en el altar mayor, tan cercanos. Ese momento, de unos minutos de charla, son de los que valen la pena vivir. Qué alegría verte, Miguel Ángel.

Amor

Amor

La Basílica de la Victoria es una referencia durante todo el año para a vida religiosa de Málaga y, en especial, para su barrio. Este año, con esta Semana Santa tan peculiar que nos ha tocado vivir, se ha adaptado para la veneración de los titulares de la cofradía del Amor y Caridad. Entrar por la puerta lateral de la iglesia es hacerlo con el impacto asegurar. La primera imagen es la Virgen de la Caridad justo enfrente. Sobre su peana de plata, con los arbotantes del trono y dos grandes ánforas de flores rosas. Su presencia invita a acercarse directamente y rezarle. Es un imán. En sus manos, el corazón agustino, símbolo de la vinculación de esta hermandad con esta orden. No es para menos. La cofradía está plagada de referencias al carisma agustino, que llevan con orgullo. Además, le da un plus de juventud por los lazos con el colegio de Los Olivos, que ha nutrido la cantera cofrade de la hermandad. Pero no sólo ellos. La cofradía del Amor y la Caridad está insertada en un barrio cofrade y pujante, como es la Victoria. La unión con el colegio de Maristas también se ha trabajado con inteligencia y mimo. Han entendido que los colegios han sido, y deben seguir siendo, semillero de futuras generaciones de cofrades. De hecho, a lo largo de la tarde recibieron la visita de los representantes de las ampas de ambos centros.

Pero una vez sobrepuesto al impacto de la Virgen de la Caridad, toca ir a rezar al Cristo del Amor. Cierra la basílica, con un montaje plagado de mensajes. Sobre un monte de corcho, el crucificado se alza con cortinas burdeos que enmarcan la escena y crean un recorrido que permite rodear al Crucificado. Qué gran acierto y qué riqueza de detalles. El Alfa y el Omega sobreimpresionados sobre las cortinas, a cada lado de Jesús en la cruz, ya representa un mensaje evangélico muy potente. Pero en el monte, la hermandad invita a buscar más mensajes. Un cáliz que simboliza la instauración de la Eucaristía, la lanza que traspasó el costado de Jesús, la caña que usaron para reírse de Él como Rey de los Judíos, la túnica y los dados con la que se la repartieron... La Pasión aparece retratada en el monte a los pies de Jesús y vinculada a la escena de Él crucificado y el cáliz. Un mensaje visual para reflexionar.

La hermana mayor del Amor y la Caridad, María del Carmen (Cari) Ledesma, mostró su orgullo por el montaje, fruto "del empuje de los hermanos de la cofradía". Además destacó la respuesta humana del público, respetando las medidas de seguridad, algo "que nos preocupaba". No obstante, se han encontrado "con una predisposición enorme a respetar las normas y sin ni una mala palabra en las colas, entendiendo las esperas por los cultos y respetando la entrada en la iglesia", indica Cari Ledesma. Esta buena predisposición ha permitido que miles de personas hayan podido encontrarse con los titulares "con una mayor cercanía de los habitual".

Juan Espadas, alcalde de Sevilla, visita el Santo Traslado

Santo Traslado y Soledad

"Familia Muñoz", "Familia Calderón", "Familia Salazar Pérez", "Hermanos del Traslado y Soledad", "Equipo de trono de la Soledad", "Equipo de trono del Traslado", "Juventud del Traslado"... Estos eran algunos de los lemas que se leían en los centros de flores situados a los pies del Señor. Gestos que muestran la hermandad de una cofradía de familias y grupos de amigos. Muy vivida por la hermandad que vertebra un barrio entero. El Santo Traslado y la Soledad es barrio, familia. hermandad...

Todo esto lo han podido revivir de nuevo esta cofradía, como señala su hermano mayor, Prado Hernández, que reconoce que el Viernes de Dolores lo cerró "con dos lagrimones como puños" cuando terminó el vía crucis claustral con la hermandad de la Salud. La sensación de que no iban a salir en procesión le produjo una fuerte sensación de impotencia. Pasados los días y tras el Domingo de Ramos, con una afluencia constante de personas a San Pablo para visitar los altares, el ánimo le fue cambiando: "Estoy muy contento de cómo se está desarrollando esta Semana Santa". "Hemos recuperado el contacto con la gente y los hermanos y estamos muy satisfechos de la gran cantidad de gente que ha venido a ver nuestras imágenes y sin problemas, guardando las distancias y actuando responsablemente", apunta Prado.

La jornada para esta hermandad comenzó con el rezo del director espiritual, José Manuel Llamas, y la Banda Sinfónica de la Trinidad a las 12.00 y otro de la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Cautivo a las 18.30 horas. Además, recibieron la visita institucional de la Agrupación de Cofradías junto al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, que estuvo este Viernes Santo de visita en Málaga pese al cierre perimetral.

El altar montado por la hermandad está lleno de nostalgia y recuerdo, ya que se incluyeron numerosos elementos del antiguo trono del Señor, como los pebeteros, los ángeles, la crestería y el medallón, recuperando piezas que durante años fueron la imagen de la hermandad trinitaria y que muchos volvimos a ver para recordarlas. Esta forma se unir el pasado y el presente fue muy acertada. La Virgen de la Soledad, en alto, llevaba la cruz con la lanza y la esponja en vinagre con la que le dieron de beber a Jesús, dos signos de la Pasión que iban acordes con todo el conjunto.

Piedad

Con enorme paciencia, una larga cola se desplegaba en la calle Almona sobre las 13.00 horas. Los Santos Oficios en la parroquia de San Dámaso Papa estaban a punto de terminar y nadie se movía para entrar y ver a la Piedad. Ya sea en su capilla o en su parroquia, esta imagen es faro de todo El Molinillo, que siempre responde. Su hermano mayor, Javier Torres, reconoce que el Lunes, Martes y Miércoles Santo tuvieron que abrir por la mañana ante la gran afluencia de personas: "Esos días íbamos a abrir solo por la tarde, pero había tanta gente que tuvimos que abrir para que entraran". Esta anécdota habla mucho de la atracción de la Piedad. "Me ha sorprendido ver tanta juventud en silencio y orando", apunta Javier Torres. No es el primero que lo comenta y quizás sea uno de los elementos más destacados de esta Semana Santa. La semilla está sembrada.

"Ha sido una gran experiencia, pero que, si se repite, sea por alguna celebración extraordinaria y no por la pandemia", apunta el hermano mayor de la Piedad, quien insiste en que esta Semana Santa ha servido para vivir con más fuerza las virtudes de la Fe, Esperanza y Caridad".

Además de la celebración de los Oficios, la hermandad celebró un acto especial a las 19.,00 horas, que es cuando se abren las puertas de la casa hermandad para la salida del trono. Así, la saetera Celia López, acompañada al piano por Pedro Gordillo, ofrecieron una oración cantada a la Virgen de la Piedad. A partir de las 20.30 horas se celebró el Stabat Mater hasta las 22.00 horas.

La Virgen de la Piedad se presentó sobre un monte de corcho, una imagen que no se veía desde 1998, último año antes de cambiar al monte de lirios actual. Le acompañaba la cruz de procesión y el sudario, así como dos faroles del trono de traslado, en homenaje a las mujeres que lo llevan. "Hemos buscado mucha sobriedad, que es lo que nos caracteriza, y que la decoración no sea la protagonista, sino las imágenes", afirma Javier Torres. Como detalle, la hermandad ha regalado azucenas a todas las imágenes marianas que salen habitualmente el Viernes Santo y a las advocaciones de la parroquia.

Por cierto, que la visita a San Dámaso Papa tiene un aliciente extra, en las imágenes de la Virgen del Amor y la Esperanza y el Señor de la Salud. Dos joyas que mucha gente no conoce y que merece la pena visitar y rezar ante ellas. Bellísimas. 

Exposición de los titulares del Sepulcro en la iglesia del Cister

Sepulcro

Impactante. El montaje del altar de la cofradía del Santo Sepulcro, en la Abadía de Santa Ana, en la calle Cister, llama la atención por la gran cantidad de detalles y elementos usados, que permiten realzar la imagen de la Virgen de la Soledad, que corona el montaje. En el centro, en una urna de madera que contrasta en sobriedad con el resto del conjunto, el Señor yace muerto. Es difícil conseguir ese contrapunto con tanta precisión y elegancia. Lo cierto, es que han aprovechado todos los recursos y han conseguido un conjunto armonioso. 

Antonio Moreno, albacea y vestidor de la Virgen, es quien está detrás de este altar y destaca elementos muy significativos que se han puesto, como San Francisco de Paula y la patrona de la Diócesis de Málaga, la Virgen de la Victoria, con lo que se recuerda el origen de la hermandad en la basílica. Además, llama la atención un relicario del siglo XIX, una verdadera joya devocional. También se han aprovechado elementos del antiguo trono de la Virgen, como los ángeles plateados. Para el futuro ya está pensando en posibles mejoras, como la eliminación de las cortinas que enmarcan el altar y que quiere sustituir por trabajo en madera y piedra que reproduzcan el arco de la entrada, entre otros aspectos.

El hermano mayor del Sepulcro, Pablo Sánchez, señala que durante todo el Viernes Santo no se ha querido cerrar la abadía para dar la oportunidad a visitar a los titulares con más tranquilidad. Ya a las 20.00 horas celebraron un acto religioso con el protocolo más básico, ya que el aforo de la abadía está limitado a 70 personas. El obispo de Málaga, Jesús Catalá; el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el presidente de la Agrupación de Cofradías, Pablo Atencia; y el Comandante Naval de Málaga, José Ignacio García de Paredes. Este acto fue además retransmitido en pantallas en el salón de tronos de la hermandad, para dar la posibilidad a los hermanos de la cofradía a seguirlo, ante lo limitado del aforo.

Pablo Sánchez destaca el aspecto positivo que ha tenido esta semana, con "cultos muy dignos y un ambiente solemne y recogido". Además, insistió en que en las largas colas vividas frente a la abadía se han cumplido las medidas de seguridad, manteniendo la distancia social y evitando los contactos.

Servitas

Servitas

La Orden Tercera de los Siervos de María no ha faltado a su cita de este Viernes Santo. Siempre con su sello de austeridad y oración. La iglesia de San Felipe Neri ha sido un ir y venir de fieles y devotos para visitar a las distintas imágenes con sede en este templo. La Virgen de los Dolores de Servitas no ha sido una excepción, aunque este Viernes Santo con especial protagonismo. Se ha presentado en la nave, no es su hornacina como en estos días. Su disposición era sencilla, sobre una peana que reproducía una del siglo XIX perdida en 1931, vestida de luto y con pocos elementos más. Eso sí, estrenaba un nuevo halo. Es una de esas raras ocasiones en que esta entidad tiene un estreno de este calibre y que su prior, Emilio Calvo, señala que ha sido posible gracias a la donación de un grupo de hermanos, que se lo encargaron a Manuel Valero. Para el año próximo, no obstante, sí que espera presentar otro estreno, un puñal para la imagen.

Emilio Calvo señala su sorpresa por la gran cantidad de personas que ha venido a visitar las imágenes "cumpliendo siempre las medidas de seguridad". 

De forma excepcional, la iglesia ha estado abierta hasta las 21.00 horas, atendida por miembros de la Orden con su escapulario y que en todo momento han cuidado por asegurar el cumplimiento de las normas. A las 17.00 horas comenzaron los oficios y a las 20.00 horas se realizó el Sermón de la Soledad y la Lectura del Séptimo Dolor de la Virgen, que es lo que habitualmente rezan durante la procesión del Viernes Santo.