'Charitas'. En letras doradas bordadas en cada uno de los capillos de los nazarenos del Monte Calvario. Caridad. Una palabra que está metida en el ADN de las cofradías y que, en ocasiones, queda oscurecida su labor por los estrenos o la propia actividad procesional. Pero es tan viva, dinámica, potente e importante que sin ella, las cofradías empezarían a perder el sentido. Quizás por eso la llevan bordada a la altura del corazón. Para que el hermano sienta suya esta palabra y la transmita a todo aquel que lo vea. Caridad.

Un mayordomo de tramo de la sección de la Virgen del Monte Calvario da dos toques en el suelo y el resto de nazarenos levanta sus cirios blancos para seguir la procesión. Un gesto que se repite en muchas cofradías, con ese código de comunicación tan antiguo como efectivo. Sin embargo, hay un detalle que le distingue. El bastón usado para dar los toques en el suelo es un cirio con un refuerzo en la parte inferior, con el que hacen el ruido. Otro mensaje. Aquí todos son penitentes, hermanos de luz. Da igual el puesto, la penitencia es igual para todos. No hay diferencias. Todos son iguales. Es un ejemplo de la humildad que debe predicar todo nazareno.

Una sección de nazarenos con cruces de madera camina detrás del trono del Cristo. Cruces recias, de madera negra y con el sello de 'Charitas' en el crucero. Una penitencia que requiere de paciencia y templanza para llevarla todo el camino. No está hecha para cualquiera.

Son solo tres detalles del catecismos peripatético que forma la procesión del Monte Calvario. Ahí van cuatro de las siete virtudes de la Virgen: Caridad, Humildad, Paciencia y Templaza. Se podría seguir, pero queda claro que el mensaje evangélico se vislumbra en cada detalle que ha pensado la hermandad. Tanto para el ojo experto, como para el novato. Siempre hay algo que recuerda cuál es el sentido de poner dos tronos en la calle y de la escena que se representa. Cosas tan pequeñas como poner una jarra plateada junto al catafalco del Yacente en la Paz y la Unidad. ¿Tiene algún sentido religioso? No, pero aporta una información sobre el paso: han limpiado el cuerpo de Jesús para amortajarlo antes de dejarlo en el sepulcro. Parece nimio, pero es un ejemplo más de ese amor por los detalles que marca la diferencia de esta cofradía.

Trono del Cristo Yacente de la Paz y la Unidad, de Monte Calvario, en la calle Granada

Trono del Cristo Yacente de la Paz y la Unidad, de Monte Calvario, en la calle Granada

El barrio de la Victoria es quizá el último barrio del Centro. El último que resiste la gentrificación o la pérdida de identidad. Todavía se puede ir a comprar el pan o la fruta a tiendas pequeñas. Hay vecinos que se saludan por eso, por ser vecinos de toda la vida. O quien se ha criado desde pequeño y ha echado toda la vida en sus calles. Las cofradías, pujantes y vivas, tienen un papel clave en el mantenimiento del barrio y en anclar a aquellos vecinos que, por circunstancias de la vida se han marchado a otras zonas de Málaga. O el que se afinca en el barrio y quiere participar de su sentido de pertenencia. Humildad, Rocío, Rescate, Monte Calvario y Amor aportan cosas distintas. Incluso muchos vecinos son hermanos de varias.

El Monte Calvario, con su ermita, se ha hecho un hueco importante. El vía crucis hasta la ermita es conocido por todos, incluso por aquellos que no son católicos. Su salida procesional es motivo de orgullo del barrio, que ve cómo el trono del Yacente se ha convertido en una joya del arte cofrade. El cajillo invita a perderse en los detalles, pero además la mano de Guillermo Briales se deja ver en la disposición sobre el trono. La Virgen de Fe y Consuelo iba vestida con un estilo que recordaba a la forma de vestirla de los años 20, con una dulzura y delicadeza que derrite corazones.

El paso de este trono por la Plaza del Siglo y la Plaza del Carbón se hizo en silencio. El susurro de las pisadas y el roce de la música eran la música de esta hermandad en ese trono. Silencio de oración y reflexión. Pero también de preparación para la entrada al recorrido oficial, que se iba a producir un poco más adelanta. De hecho, cuando ya está en la calle Granada, la Banda de la Virgen de la Soledad comienza a interpretar 'Jesús de las Penas', una marcha espectacular por la dignidad que aporta al paso de los portadores. Mecida suave al ritmo cadencioso de la música y la plaza de la Constitución se asoma como puerta de entrada al recorrido oficial. El Viernes Santo está a punto de comenzar.

La Virgen del Monte Calvario presentaba otro estilo. Sabe Guillermo adecuarse a cada imagen. Elegante, con multitud de detalles que van creando capa tras capa para engrandecer el conjunto. El manto bordado sigue apareciendo en el horizonte como reto para la hermandad. Cada vez se hace más evidente. La Banda de La Paz ataca la marcha 'Virgen del Amor Doloroso'. Es el momento de acercarse a la hora de la verdad del recorrido oficial. Con esas notas sólo pueden pasar cosas buenas.