Aún quedan casi 50 metros para la llegada del cortejo, y el público ya enmudece en la calle Alcazabilla alertados por el sonido de los tambores roncos que anuncian la muerte del Señor. Sin embargo, a pesar del intermitente silencio del público, las terrazas de los bares no ayudan a mantener el ambiente fúnebre que demanda esta cofradía a su paso por las calles de la ciudad.

En Málaga, Cristo es sepultado en la Alcazaba. Desde su casa de hermandad, el Santísimo Cristo del Santo Sepulcro sale a las calles portado por sus hombres de trono trajeados sobre el impresionante catafalco ideado por Moreno Carbonero.

La imagen de Cristo muerto avanza entre un público que demanda silencio ante la trágica escena del cuerpo sin vida del hijo de Dios. En algunos momentos, la Banda Municipal de Música que acompaña al Señor también hace el silencio para dejar lugar al sonido de la vajilla de los bares que rodean la calle.

La estampa es completamente desoladora. Después de los momentos de algarabía de los palios meciéndose entre sonidos de cornetas, tras los aplausos a las coreografías al ritmo de marchas flamencas o de los vivas a las imágenes fruto de la devoción del público, la Semana Santa llega a su fin con la silenciosa estampa de Dios que queda tumbado sin aliento sobre el frío mármol.

Sepulcro | Viernes Santo 2022

Álvaro Cano

Pero tras Él, vuelve el ruido que tanto cuesta mantener. Afortunadamente, el murmullo del público queda pronto eclipsado por el sonido del palio de Nuestra Señora de la Soledad. A los sones de su marcha, ‘Soledad’, por la Banda de Música del Paso y la Esperanza, la Virgen de rostro triste y sereno sale a la calle mecida con cariño. Se podría decir que los hombres de trono intentan consolarla con el suave movimiento de la marcha que parece una balada que pretende consolar su llanto.

El palio de malla deja salir la iluminación de las velas y convierte al trono en un ascua de luz que llena de esperanza la oscuridad que supone la muerte de su hijo. La Soledad del Sepulcro es la viva imagen de la maternidad. El llanto compungido por la pérdida de un hijo. La desesperación por el dolor que ha sufrido el fruto de su vientre. La agonía de haber perdido aquello que más amaba.

Por ello, los malagueños la arropan en su caminar. Sus hombres de trono la miman. Los músicos le hacen olvidar su pena al ritmo de bellas melodías . Las velas secan sus lágrimas con el calor que desprenden. Las flores la rodean de aromas. Porque a una madre, jamás se la deja sola, aunque su nombre sea Soledad.