Grupos escultóricos de la Semana Santa de Málaga
La Piedad: fusión de modernidad y tradición el Viernes Santo
El catedrático Juan Antonio Sánchez López finaliza el estudio de los grupos escultóricos esta Semana Santa con la Piedad, obra original de Francisco Palma García, destruida en los incendios anticlericales del 31, que fusionó la modernidad de las vanguardias con la tradición de Pedro de Mena. Su hijo, Francisco Palma Burgos, hizo mucho más que una mera copia

El grupo escultórico de la Piedad, el Jueves Santo de 2023. / GREGORIO MARRERO
Para Juan Antonio Sánchez López, el grupo de la Piedad es «por muchos aspectos, uno de los grandes hitos de la Semana Santa de Málaga».
El grupo original, realizado por Francisco Palma García, supuso «una auténtica revolución»; pero además, «un manifiesto de intenciones».
En relación con esto, el catedrático de la UMA precisa que el imaginero antequerano «revalida un proceso de reinvención personal, creativa y profesional» que Castillo Lastrucci estaba protagonizando en Sevilla casi en paralelo. Es decir, el caso de un autor consagrado que «vislumbra en la década de los veinte» que su mercado tradicional de escultura pública, civil, ornamental y funeraria «se está agotando», porque soplan nuevos aires artísticos de vanguardia que cuestionan todo lo anterior.

El grupo original de la Piedad de Francisco Palma García. / Hermandad de la Piedad
De esta manera, el grupo de la Piedad sería esa «declaración de intenciones de la nueva trayectoria afrontada ahora por un escultor consagrado que se reubica como escultor religioso».
Entre esas intenciones estaba la de que su trabajo generase «un círculo de escultores en Málaga», que revalidara la idea de Málaga como tercer foco escultórico de Andalucía y con una trayectoria ininterrumpida desde el siglo XVI, algo confirmado por las investigaciones del padre Andrés Llordén.
Como recuerda el académico de san Telmo, ese sueño se verá frustrado con los incendios anticlericales del 31 y la Guerra Civil, y sólo fructificará «a raíz del magisterio de Suso de Marcos en la Escuela de San Telmo», que dará lugar a una generación de nuevos escultores como Juan Vega, José María Ruiz Montes o Israel Cornejo.
Modernidad y tradición
La Piedad, por tanto, es «la puesta de largo de todas esas intenciones», en un encuentro «fascinante, entre modernidad y tradición».
Así, se trata de una obra moderna y vanguardista; pero al mismo tiempo, tiene presente la tradición, no sólo por la policromía, sino también porque en la configuración de la obra «está muy presente la quintaesencia de la escultura barroca en Málaga, representada sobre todo por Pedro de Mena», que para Palma venía a ser «un artista fetiche».
Hablamos además de un contexto en el que tuvo un incalculable impacto la publicación, en 1914, de la famosa monografía del malagueño Ricardo de Orueta sobre Pedro de Mena.

Francisco Palma García, delante de su grupo de la Piedad. / Hermandad de la Piedad
La influencia del escultor granadino puede apreciarse en cómo Palma resuelve con la toca la cabeza de la Virgen, al envolverla; y en los perfiles rectos que evocan su estética austera y profundamente naturalista.
Pero, al mismo tiempo, esa figura de la madre con el hijo muerto «también bebe muchísimo de la escultura contemporánea española». En especial, de un escultor muy admirado en su tiempo: Julio Antonio, «uno de los primeros que demostraron que la vanguardia podía ser también figurativa y conciliadora con la tradición».
Una tragedia griega
Por todo ello, en la Piedad de Palma García hay una «síntesis»: tanto «un guiño a la tradición barroca de Pedro de Mena», como a la vanguardia de Julio Antonio, que cuenta con un monumento a los héroes de Tarragona, en el que una figura femenina sostiene a un héroe muerto.
La obra impactará doblemente en Palma, pues puede verse esta influencia también en la figura principal del frontón del Ayuntamiento de Málaga.

Imagen de un traslado de la Piedad. / GREGORIO TORRES
Por todo ello, aprecia el experto la intención del escultor de ofrecer «una visión heroica», en la que la Pasión aparezca como una tragedia griega «cuya gran e indiscutible heroína es la Virgen, una mujer fuerte, en el dolor más profundo», que sostiene al héroe desplomado, «pero noble, bello y hermoso, que es la figura de Cristo».
Igualmente, subraya que «desde el punto de vista iconográfico, Palma evoca un comentario de la conocida visionaria sueca Santa Brígida, según el cual la Virgen limpió con sus tocas las llagas de su Hijo y le cerró los ojos y la boca, que habían quedado abiertos con su muerte».
Por otro lado, aprecia Juan Antonio Sánchez López en esta obra «un cierto enganche con el cubismo, por las facetaciones geométricas; por los planos que la Piedad presenta por detrás y que se resuelven casi a modo de masa abstracta». Al mismo tiempo, recuerda que el artista y Picasso fueron amigos y cómo este último le hizo un retrato a lápiz que conserva el Museo de Málaga.
«No es una copia tan exacta»
Tras la destrucción del grupo de la Piedad en 1931, el hijo del artista, Francisco Palma Burgos, realizó una copia de la obra del padre en 1941. Pero el catedrático de la UMA precisa que «quien conoce a Francisco Palma Burgos sabe que de ninguna manera es un artista servil; luego, no es una copia tan exacta; le era imposible incluso tratándose de una obra de su padre».
Así, el experto llama la atención sobre el hecho de que la Piedad actual «es premeditadamente más dura, más seca y trágica en su expresionismo formal, a diferencia de la primitiva, que era más poética y dulce con claras sutilezas modernistas». En la misma línea, aprecia «un tratamiento más dramático a la figura del Cristo», con un modelado más duro.

Detalle de la cabeza del Cristo de la Piedad. / ANTONIO CABALLERO DE RODAS
Además, Francisco Palma Burgos incorpora elementos nuevos como el paño hebreo a rayas de la Virgen, que no lo tenía el grupo primitivo. La nueva obra sí que acopló los únicos elementos salvados del 31: el brazo derecho del Señor y parte del pie derecho de la Virgen.
Juan Antonio Sánchez López también apunta que la mano que tiene caída el Cristo hacia atrás, Palma Burgos la repetirá como un guiño a la Piedad en el Cristo del Santo Suplicio de Zamarrilla.

Otra vista del grupo escultórico de la Piedad. / Eduardo Nieto
El artista adolescente
Y no hay que olvidar un busto del Cristo de la Piedad, una obra de adolescencia de Palma Burgos, donada hace pocos años a la Congregación de Mena.
La obra, presentada en 1936 en la Exposición de Bellas Artes de Córdoba en una muestra de artistas noveles, pasó como un fragmento original de la Piedad de Francisco Palma García, con la complicidad de su progenitor.

El busto del Cristo de la Piedad, realizado por un adolescente Francisco Palma Burgos. / Congregación de Mena
Para el académico de san Telmo, esta obra primeriza demuestra «la sorprendente capacidad que tenía Francisco Palma hijo de mimetizar la obra de su padre».
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