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Viernes Santo

Hora Nona en la Victoria: El Calvario inicia su estación de penitencia

El Calvario busca la perfección estética en su puesta en escena

Yacente de la Paz y la Unidad | Viernes Santo de la Semana Santa de Málaga 2026

José Luis Dago

José Luis Dago

José Luis Dago

La mañana del Viernes Santo es muy especial en el barrio de la Victoria, desde primera hora de la mañana, el barrio cobra mucha vida, desde el Via Crucis del Cristo del Amor, Los Santos Oficios, la tradicional subida al Monte Calvario, sin duda, se convierte en un punto de encuentro entre devotos y vecinos.

El yacente de la Paz y la Unidad iniciaba su estación de penitencia a la hora nona. Desde su Ermita, ya baja con nazarenos precediendo al Señor.

El calor arrecia, el bochorno malagueño se hace presente, inciden los rayos de sol plenamente en la explanada del Santuario de la Victoria. Málaga transita a una jornada sobria, solemne, día de luto en Málaga en el que Cristo amortajado hará de nuevo testimonio público de fe por las calles de la ciudad.

Merece la pena deleitarse con el Calvario, una hermandad que mima todos sus detalles, desde el recogimiento del culto interno, la celebración del rito de su via crucis anual de antorchas, y ahora su salida procesional. Crujen las viejas puertas de San José, el característico sonido del muñidor en el frente de procesión. No hace falta mirar nada, ese sonido es la forma inconfundible de una cofradía excelsa.

A la salida, suena la solemne melodía de “Benigne Fac Domine”, es una composición tradicional que se estremece por su singularidad. Es una marcha poco prodigada, pero que dota al momento de una solemnidad especial.

Ya lo contemplamos el Domingo de Ramos con la hermandad hermana de la Humildad, el compás de la Victoria es un hervidero de vecinos y devotos que se agolpan para contemplan el discurrir de la procesión penitencial; las terrazas de los pequeños comercios están llenas, el barrio está vivo, y el Viernes Santo se convierte en uno de los días grandes en la Victoria.

Desciende yacente de la Paz y la Unidad sobre su catafalco, encaminando sus pasos en busca de la Santa Iglesia Catedral para rememorar su rito anual. El conjunto nos deja pasmados, el grupo escultórico ensalza el misterio Piedad en su trono procesional. Nuestra Señora de Fe y Consuelo se presenta suntuosa, recogida en su atavío, en la sintonía perfecta.

Sale Santa María del Monte Calvario consolada por San Juan Evangelista, una salida complicada, pero muy emotiva. “Flor del Calvario”, es el ambiente sonoro que acompaña a la titular mariana en el inicio de su estación de penitencia, la banda de música de Nuestra Señora de la Paz, desafiando el agotamiento de toda una semana, siguen sonando de escándalo. Se renueva otro binomio casi inseparable, ajeno al paso de los años.

Guillermo Briales, vestidor de Santa María del Monte Calvario, vuelve a superarse en este Viernes Santo. Su maestría en el atavío alcanza la perfección, y esto se va notando cada año que pasa; más mimo, más perfección.

Me encuentro a varios conocidos en Los Santos Oficios, en la Iglesia de la Victoria, les deseo una fructífera estación de penitencia, llevarán la procesión por dentro, bajo su hábito Nazareno un año más.

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