07 de julio de 2010
07.07.2010

La Cueva de Ardales, el gran museo prehistórico de la provincia de Málaga

El yacimiento ha sido incluido en el itinerario europeo ´Caminos de Arte Rupestre´

06.07.2010 | 07:00
Imagen de la cavidad natural de Ardales.

El viaje a través de la máquina del tiempo comienza con un empinado descenso por unas escalinatas de piedra. La sensación de humedad ya se deja sentir por el cuerpo, con una temperatura constante que se mantiene en los 17 grados centígrados. Las gotas de agua se deslizan desde lo más alto de la oscura cavidad, moldeando las rocas calizas a su paso. Las formas imposibles de las estalactitas y estalagmitas quedan grabadas en la retina.
Hace más de 30.000 años el hombre prehistórico ya dejó su huella en la Cueva de Ardales, yacimiento incluido recientemente el Itinerario Cultural Europeo Caminos de Arte Rupestre Prehistórico, tras superar una serie de requisitos que identifican a esta cavidad natural como un exponente único dentro de las motivaciones artísticas de la época paleolítica, por la cantidad de pinturas y grabados recogidos en sus profundidades. De hecho, sólo nueve yacimientos andaluces han recibido este reconocimiento del Comité de Cultura del Consejo Europeo.
Las razones prehistóricas con más años de antigüedad se refieren a la presencia de huellas de manos humanas aerografiadas con diferentes colorantes. También se localizan diferentes tipos de marcas a modo de puntadas o líneas, símbolos de la «exploración» que el hombre prehistórico realizó en el interior de la caverna, aclaró durante una visita especial realizada para los medios de comunicación el coordinador de la Red de Patrimonio del Guadalteba, Pedro Cantalejo, impulsor de sendas investigaciones en este yacimiento malagueño desde hace más de 25 años.
El recorrido para el visitante se extiende a lo largo de 800 metros. La cavidad supera el kilómetro y medio, con pasadizos y laberintos aptos para los amantes de la espeleología. En los recovecos más inaccesibles el arte rupestre sobresale por sus delicadas formas. Líneas simples y concisas que muestran la figura de una cierva pastando o un flamenco en mitad de las lagunas de Campillos; bien a través de incursiones en la piedra, bien mediante el uso de pigmentos diversos.

Pequeños
Los artistas paleolíticos hacían partícipes de su expresividad a los más pequeños de la casa. Las investigaciones constatan que los niños entre los 7 y 9 años ya colaboraban con sus mayores en la definición de estos grabados prehistóricos, al igual que las mujeres eran inculcadas a la vida en pareja y reproductora desde temprana edad.
Las cuevas se definían para estas sociedad como espacios escénicos. Sus muertos eran trasladados al interior de la cavidad tras más de cinco años enterrados junto al poblado, como reflejo de la vinculación económica del hombre prehistórico con estas tierras. Las visita por la cueva se realiza en penumbras, provistos de una pequeña linterna. El viaje al pasado acaba de comenzar.

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