11 de junio de 2013
11.06.2013
Tenía 46 años

Fallece el primer trasplantado de cara en España

La muerte le sobrevino por "una patología de base" y no tiene que ver con la operación realizada en 2009

11.06.2013 | 19:33

El paciente al que el doctor valenciano Pedro Cavadas realizó el primer trasplante de cara de España y octavo del mundo ha fallecido en Canarias, de donde era originario, según pudo saber este periódico y confirmaron desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana. Fuentes del departamento que dirige Manuel Llombart aclararon que las causas de su muerte nada tienen que ver con las secuelas de la operación realizada en el Hospital La Fe y que se debe a una "patología de base".

El fallecido es Francisco M. G. y tenía 46 años. El hombre fue operado por Pedro Cavadas en una intervención pionera el 18 de agosto de 2009. El paciente viajó a Valencia desde Canarias, de donde es originario, para que le realizaran un trasplante facial tras sufrir un agresivo cáncer. Según contaron en su día fuentes conocedoras de la intervención, fue la primera operación de trasplante de lengua y mandíbula del mundo.

El trasplantado debía someterse a un proceso de dos años de rehabilitación y estuvo ocho meses residiendo en Valencia junto a su madre. De esa manera Pedro Cavadas podía realizar el seguimiento in situ. Posteriormente regresó a las Islas, donde le realizaron el seguimiento médico.

La pasada primavera, Francisco M. G. tuvo que ingresar de urgencia en el Hospital de Manises, donde Cavadas tienen reservada una planta para sus pacientes. El estado de salud del trasplantado empeoró de forma crítica, lo que obligó a mantenerlo bajo vigilancia las 24 horas. En esa época, el trasplantado no se podía alimentar por la boca y solo lo hacía a través de una sonda conectada a su aparato digestivo, como antes de ser intervenido. Fuentes conocedoras de su estado auguraron que era bastante probable que el hombre no pudiera comer por la boca en su vida.

La familia de Francisco hizo un llamamiento a los medios de comunicación para que no revelaran su identidad ni las causas de su fallecimiento, petición a la que se amparó la Sanidad canaria ayer para no dar ninguna información sobre su muerte.

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